La localidad de Alburquerque se prepara para recibir este domingo, 15 de marzo, a más de 120 entusiastas del ciclismo en la celebración de la XIII Ruta Cicloturista del Vino y del Jamón. Este evento, ya consolidado en el calendario regional, ofrece una experiencia única que fusiona la actividad deportiva con el descubrimiento del patrimonio histórico y cultural, la inmersión en la naturaleza de la dehesa extremeña y la degustación de la rica gastronomía local. Lejos de ser una competición, la ruta se concibe como una jornada de convivencia y disfrute, diseñada para ciclistas de todos los niveles que buscan explorar los encantos de la región.
El trazado de la ruta, que se renueva anualmente para mantener el interés de los participantes, abarca aproximadamente 40 kilómetros a través de parajes de incalculable valor paisajístico y cultural. Los ciclistas tendrán la oportunidad de pedalear por la emblemática dehesa extremeña, un ecosistema único de encinas y alcornoques, y de admirar hitos como el imponente Castillo de Azagala, una fortaleza medieval que se alza majestuosa en el horizonte. Otro punto de interés será la cantera de pizarra, un testimonio de la actividad geológica y económica de la zona.
Según explicó Agustín Rubio, coordinador deportivo del evento, la ruta ha sido diseñada para ser “no muy complicada y es llevadera, con poco desnivel”, específicamente unos 600 metros de desnivel positivo, lo que la hace accesible para una amplia gama de ciclistas. La organización ha puesto especial énfasis en garantizar que el recorrido sea disfrutable, incluso ajustando los últimos detalles debido a las recientes lluvias, como señaló Augusto Mozo, miembro de la organización.
La experiencia gastronómica: sabores de la tierra
Uno de los pilares fundamentales de esta ruta cicloturista es la celebración de la gastronomía local. Al finalizar el recorrido, los participantes serán agasajados con una comida de convivencia que destaca los productos más representativos de la zona. Esta degustación incluirá los exquisitos vinos de Bodega Encina Blanca y los afamados jamones de El Risco Extremeño, ambas empresas con arraigo en la localidad de Alburquerque. Además, se ofrecerá una tradicional degustación de arroz de matanza, un plato que evoca la rica tradición culinaria de Extremadura. Esta combinación de deporte y gastronomía subraya el compromiso del evento con la promoción de los productos de cercanía y el apoyo a la economía local.
Colaboración clave para el éxito del evento
La XIII Ruta Cicloturista del Vino y del Jamón es fruto de un esfuerzo conjunto liderado por la Asociación Deportiva Castillos de Alburquerque y el Ayuntamiento de Alburquerque. A ellos se suman importantes colaboradores como la Diputación de Badajoz y La Grupeta de Alburquerque, así como el patrocinio de empresas locales como El Risco Extremeño, representada por Zacarías Píriz.
La presentación oficial del evento contó con la presencia de destacadas figuras, incluyendo a Ricardo Cabezas, diputado de Identidad Cultural, Deporte y Juventud; Manuel Gutiérrez, alcalde de Alburquerque; Agustín Rubio, coordinador deportivo; y Augusto Mozo, en representación de la organización. Esta sinergia entre instituciones públicas, empresas privadas y asociaciones deportivas es fundamental para la realización de eventos de esta magnitud.
Declaraciones de los impulsores
Durante la presentación, Ricardo Cabezas enfatizó la importancia de la colaboración público-privada, destacando cómo esta alianza entre instituciones, empresas, asociaciones y voluntarios permite la realización de un evento que genera múltiples beneficios. “Fomenta la práctica deportiva, el ocio saludable, la convivencia y la promoción del entorno natural y los productos locales”, afirmó Cabezas, subrayando que la ruta “no es competitiva y está pensada para el disfrute y la convivencia y para todos los amantes del ciclismo”.
Por su parte, el alcalde Manuel Gutiérrez resaltó que la ruta cicloturista integra de manera excepcional todos los recursos del municipio: los deportivos, los naturales, los culturales y los gastronómicos. Mencionó específicamente el Castillo de Azagala, calificándolo como “una joya” que forma parte de un “importantísimo” proyecto turístico-hotelero privado de ámbito internacional, por cuyo entorno transcurre la ruta. Asimismo, destacó el alto valor de la dehesa que atraviesa el recorrido, no solo a nivel paisajístico sino también cinegético.
Augusto Mozo añadió que, a pesar de las recientes lluvias, se han ultimado todos los detalles para que los asistentes puedan “disfrutar de la naturaleza y del territorio en una convivencia y posterior degustación de productos de la localidad”. Finalmente, Agustín Rubio recordó que el plazo de inscripciones, limitado a 150 participantes, permanecía abierto hasta la noche del jueves, con aproximadamente 15 plazas aún disponibles, invitando a los interesados a no perderse esta oportunidad.
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