¿Quién será 'el' Presidente?

O Cais das Colunas

José Luis Lucas.

(Politólogo y periodista)

06 de enero de 2026 a las 09:07h
Actualizado: 06 de enero de 2026 a las 10:57h

El próximo domingo, 18 de enero, los portugueses eligen el nuevo Jefe de Estado. A diferencia de España, hasta durante el periodo autocrático de la dictadura militar y el Estado Novo (1926-1975) la República portuguesa contó siempre con un Presidente y un Jefe del Gobierno distinto, una bicefalia diferenciada sin que concurriera en la misma persona, Rey o Caudillo, el poder ejecutivo, a excepción de Sidónio Pais en 1917, asesinado en pocos meses tras su golpe de Estado. Con la Constitución vigente, necesita la mayoría absoluta de los votos emitidos para que sea proclamado como tal. Si ninguno lo logra -como parece que va a ocurrir este mes- los dos candidatos con más votos concurrirán en una segunda vuelta, programada para el próximo 8 de febrero.

El Presidente cesante, Marcelo Rebelo de Sousa, obtuvo esa condición desde la primera votación, tanto el 24 de enero de 2016 (con el 52% de los votos) como cinco años después, con una mayoría aún más expeditiva (del 60’7%) mientras cohabitaba con el socialista Antonio Costa como primer ministro, con el apoyo parlamentario del resto de la izquierda desde 2018. Marcelo se va del Palacio de Belém porque no puede ser electo tres veces, cediendo al Estado la pensión asignada por ley y dejando a criterio del sustituto el futuro laboral del gabinete. El XX Presidente de Portugal, hijo del gobernador de Antonio Salazar en Angola, catedrático de Derecho por la Universidad de Lisboa, Secretario de Estado de la Presidencia con Pinto Balsemâo y luego Ministro de Asuntos Parlamentarios, encabezó el ala Nova Esperança junto a Durão Barroso, José Miguel Júdice, Pedro Santana Lopes y Conceição Monteiro, que se enfrentaría al Bloque Central de su partido de centro-derecha (PSD) para llevar a Aníbal Cavaco Silva al Gobierno y al liderazgo de esa formación en el Congreso de Figueira da Foz (1985) que él mismo asumió desde 1996 a 1999 sustituyendo a Fernando Nogueira.

Proveniente de la Acción Católica y apadrinados sus padres por Marcelo Caetano -a quien le debe el nombre- y él por el primer presidente de la televisión lusa (RTP), el ingeniero agrónomo Camilo de Mendônça, admitió la aprobación de tres Presupuestos del Estado como líder de la oposición con el gobierno minoritario del socialista Antonio Guterres, rescató las relaciones rotas durante veinte años con el Partido Comunista y adheriría el PSD al Partido Popular Europeo, hasta 1996 inserto en la Alianza Demócrata y Liberal. Analista político, periodista y presidente del Instituto de Ciências Jurídico-Políticos, su vida como socio está ligada al semanario Expresso, en la empresa editorial y al Sporting de Braga, en el mundo del fútbol. Une a ese origen católico como presidente de la Asociación de Padres de la Escola Salesiana de Estoril, su pertenencia a la Fundación Casa de Bragança en representación del Estado desde su inicio, que administra los bienes expropiados a la antigua realeza. Rebelo de Sousa era el último político en activo que daba fe de los acuerdos que la XIX Cumbre Hispano-Lusa en Figueira da Foz de 2003 certificó el compromiso de impulsar el transporte ferroviario de mercancías y la Alta Velocidad con el objetivo de reducir el tiempo de viaje entre Madrid y Lisboa en dos horas y 45 minutos.

Concurren al relevo once candidatos, que han presentado en forma las siete mil quinientas firmas que les avalan ante el Tribunal Constitucional: André Ventura, del ultraderechista Chega y quien encabeza los sondeos con el 22%, junto al candidato moderado del PSD, Luis Marques Méndes; el Almirante, Henrique Gouveia e Melo, independiente que aglutina ya un 18% de apoyo, según el sondeo CESOP-UCP de mediados de diciembre; el socialista Antonio José Seguro, con el 16%; el liberal Joâo Cotrim de Figueiredo, con el 14%; el comunista Antonio Filipe (PCP) y la izquierdista Caterina Martins, con un 3% cada uno en simpatías sociológicas; o también, Jorge Pinto (Livre), una formación que involuciona de forma similar a la española Ciudadanos. Un abanico de líderes atomizados que conllevará obligatoriamente a una segunda vuelta, salvo sorpresas, y que agrupará el voto en dos bloques. Dirimieron sus propuestas en 28 debates televisivos a dos, repartidos en tres televisiones, la pública RTP y dos privadas, SIC y TVI. Tan asegurado parece para el líder de Chega, Ventura Duarte, que pasará a la segunda vuelta, como que perderá en la siguiente, sea quien sea su contrincante.

En 1952, el Almirante español Juan Vigón comenzaba a negociar con August Kissner, el ámbito militar, y con George Train el económico, de los que serían después los Pactos de Madrid firmados el 23 de septiembre del siguiente año por los ministros de Asuntos Exteriores, Alberto Martín-Artajo, y de Comercio, Manuel Aburía, y el -recién nombrado por Einsenhower- embajador de los Estados Unidos en España, James Dunn, en el Palacio de Santa Cruz. Por ellos, le cedieron cinco bases en suelo español (Morón, Zaragoza, Torrejón de Ardoz, la aérea de San Pablo y la de doble uso aeronaval de Rota) para que ahí se instalaran siete mil militares y sus familias, a cambio de mil quinientos millones de dólares en créditos de importación de alimentos y algodón, y otros 453 millones para material militar estadounidense de segunda mano. En ese mismo año, Raúl Ferrão y José Galhardo compusieron el fado “Lisboa, nao sejas francesa” pensando en Amalia Rodrigues como la nueva Carmen de Bizet para el Estado Novo. Una oda a la identidad y al orgullo nacional, escrita para la opereta “A Invasão”, que apelaba al rechazo patriótico hacia la invasión napoleónica y así sepultaba el vínculo salazarista con la Francia colaboracionista nazi de Charles Maurrás, por si les pudiera reportar alguna ojeriza ante el nuevo amigo americano que se instaló antes en la base de Lages de las islas Azores que en España, un inmejorable puesto de vigilancia frente al Atlántico europeo, africano y sudamericano, desde 1946.

Eran años de pastilhas elásticas (chicles) y calças de ganga (tejanos) que fueron sustituyendo sin ruido al corporativismo católico, que rozaba con el fascismo, por la nueva línea aeréa portuguesa; al general Fragoso de Carmona por Francisco Craveiro Lopes el 1 de julio, ese mismo año que la diva del régimen cantaba: “Não namores los franceses / menina Lisboa/ Portugal é meigo (gentil) às vezes / mas certas coisas nao perdõa… Lisboa nao sejas francesa / tú és portuguesa / tú és só prá nos (sólo para nosotros)”. La cultura francesa, que dominaría Europa desde la revolución e instauró la República en Lisboa, comenzaba a sustituirse por la norteamericana, a los 145 años de la invasión facilitada por Manuel Godoy y el Conde de Linhares, pocos meses después de que el Plan Marshall en Portugal y de que el Spanish Lobby, que encabezaban José Félix de Lequerica y el senador Pat Mcaran, le concedieran al régimen de Franco dos créditos por un importe total de 77´5 millones de dólares para comer. Finalmente, la intermediación de Washington logró el 4 de noviembre de 1950 la abstención francesa en el Consejo de Seguridad de la ONU y revocaron la resolución de condena internacional al régimen franquista de diciembre de 1946. Hay quien llegó a escribir que la evolución de ambos regímenes, de posiciones filofascistas hacia el anticomunismo, que les hizo útiles en el sistema internacional por la posición estratégica de la península, se puede resumir en el parque móvil del palacio de El Pardo: del Mercedes que le regaló Adolf Hitler, al Rolls que adquirió por sugerencia del embajador británico Samuel Hoare, los ick para ir de cacería y el Cadillac como coche de representación oficial, hasta que el amigo gallego pudo ofrecerle un Barreiros de fabricación nacional.

El Achique de Espacios

Y es curioso que este mes pueda volver Portugal a una solución franco-americana para elegir Presidente: El Achique de Espacios. Sí, esa estrategia futbolística que persigue acortarle el campo al contrario, el terreno para jugar, mediante una presión asfixiante y una defensa adelantada que casi especula con un fuera de juego. En Europa -y Francia fue la pionera con las elecciones de Nicolás Sarkozy y Enmanuel Macrón como Presidentes- se está reduciendo progresivamente el margen de maniobra ideológico, como Rinus Michels en el Fútbol Total holandés, con Cruyff; y Cesar Luis Menotti, con la Argentina previa a Maradona sometieron al rival en el césped: Cada vez se estrecha más lo que se define como “correcto”, un extraño “unanismo” alimentado por los nuevos medios en las redes sociales, o publicado/retransmitido en los grupos multimedia que deberían representar varias líneas editoriales. Y si alguien plantea alguna heterodoxia, si se sale del guión, inmediatamente la defensa se adelanta para dejar en fuera de juego al hereje. Si en los últimos años del siglo XX, la gran victoria de la socialdemocracia se basó en que la derecha democristiana europea asumió el Estado del Bienestar como derechos comunes que preservarían, en este siglo se han minorado, se minaron bajo la excusa del Interés General y el Sentido Común, que hasta para los votantes de la izquierda considerarían “pecado mortal” no servir como oposición útil si la situación nacional así lo requiere. Algún elector luso en el diario blico, adelantaba que iría a votar “al menos malo de estos once personajes sin carisma, para seguir ejerciendo una libertad democrática y después de diez años de Marcelo y diez anteriores de Jorge Sampaio -afirmaba- repetir este derecho en una segunda vuelta, pero con los ojos cerrados”.

La gran derrota ideológica de esa socialdemocracia se ha fraguado en haber asumido como “normal” demasiados estándares neoliberales en la sanidad, la educación, cuidado de mayores… En Francia, el socialismo está fuera de juego, como estuvo antes el comunismo. La Operación Gladio del XXI ha achicado el terreno de juego a los dos cuartos centrales del cuadrilátero. Ya no es el peligro del comunismo estalinista contra Occidente, que rehabilitó los “cuarenta años de paz” de Franco y del profesor Antonio Oliveira Salazar. Ahora, lo “chique” -vocablo de origen francés- lo elegante, lo que está de moda, na moda, in fashion, Trending Topic es que el bloque se reduzca entre quien está a la defensa de la democracia (los conservadores republicanos franceses, los moderados del PSD portugués…) frente a quienes ponen en cuestión el propio sistema democrático que surgió tras la Conferencia de Yalta y la segunda guerra mundial (Renovation National de Le Pen, la Chega del ex tertuliano futbolístico André Ventura…) y el resto se sienten obligados a alinearse en alguno de esos equipos: Jean Luc Mélenchon, Eric Zemmar o Yannick Jodot, para que Macrón ganara con el 27’6% la Presidencia (58’54% en segunda vuelta) a Marie Le Pen (del 23’5 al 41’46%). Y ése es el futuro que le espera posiblemente a Antonio José Seguro -a las izquierdas si no agrupan en él el voto- y a Cotrim de Figueredo: Apoyar al histórico adversario de la derecha, Marques Mendes, porque Gouveia e Melo -una reencarnación del hombre de orden con la que el también Almirante Américo Thomas jubiló a Craveiro Lopes de la Presidencia y exilió a Humberto Delgado- con suma seguridad esté alimentando un electorado futuro Chega: Derecha contra ultraderecha. Liberal y Conservador. Demócratas y Republicanos… bien jugado por el Pentágono de Trump.

La trampa del Achique de Espacios estriba en que necesitas de líderes solventes para ejecutarla. Con los mediocres, el juego se hace tedioso y violento, a veces. Terminan por limitarse a políticas de bloques, no saben cohabitar con el opuesto, o cambiar de pareja según suene la pieza del baile. Así, Macron terminó por entregar el gobierno a una inestable coalición parlamentaria entre Agrupación Nacional y su partido, Los Republicanos. Y el socialista luso José Luis Carneiro, en lo primero que se ha visto obligado como nuevo líder, para mantener con vida al PS, fue abstenerse en la aprobación del Presupuesto de 2026 porque Chega le achicó tanto el espacio al PSD, pese a que facilitó la proclamación de Luis Montenegro como Presidente del Gobierno, que volvió a operar el Interés General. Tanto Montenegro como Marcelo Rebelo de Sousa ya orientan hacia dónde recomendarán que vote el electorado “demócrata” si -como todo parece- ningún candidato de centro-izquierdas pasa a la segunda vuelta. Así, seguirá triunfando el fútbol cada fin de semana en el televisor de pago, aunque renuncien a los Vinicius, Messi, a Salah, Sané, o Rafinha, a los “zurdos, ésos que juegan hasta como Extremosduros desde la banda opuesta, si hubiera que recortar hacia dentro…Eso, o vivir con los ojos cerrados, claro.

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