Ha tardado menos la selección española de fútbol en ganar un campeonato mundial de fútbol que un alumno portugués, del noveno y doceavo año de escolaridad, en completar los Exámenes Nacionales para el ingreso a Secundaria y la Universidad, respectivamente. Los futbolistas comenzaron su periplo el 15 de junio; los jóvenes lusos, con su selección, al día siguiente. La copa ya está aquí, y hasta el 6 de agosto no terminará la segunda fase de estas pruebas académicas, que tanto han alterado la estabilidad emocional de las familias vecinas; tanto como para habilitar un periodo extraordinario de repetición, del 3 al 8 de septiembre; como para arrancar del ministro de Educación, Fernando Alexandre, en la televisión pública RTP que ningún estudiante se verá perjudicado en la elección de la plaza universitaria deseada, pese a que notificaran resultados incompletos o suspensos. Los estudiantes podrán repetir las pruebas en septiembre y les contará la mejor nota, con reserva de plaza.
Alexandre definió la aplicación de la digitalización como “el camino para mejorar la educación en Portugal” y que la reforma estaba pendiente desde hace cuatro años: “Nadie entonces se atrevió por miedo a correr riesgos -se defendió- pero yo no me vine a Lisboa para dejar las cosas como estaban -aseguró, intentando ganar la comprensión de miles de portugueses que aún desconocen a qué facultad podrán inscribir a su hijo este próximo curso, incluidas las de Extremadura. Cómo habrá golpeado a la opinión pública el fiasco de las pruebas digitalizadas, centralizadas en el Palacio de la Moeda en Lisboa, que el presidente, Luis Montenegro, anunció que no disfrutará de vacaciones este año, con la intención de “coordinar las actividades de gobierno”. Es consciente de que una foto suya en la playa, mientras familias aún aguardan aprobar en el calendario extraordinario, al que se tendrían que inscribir esta semana, del 27 al 31 de julio, dinamitaría un gobierno en caída demoscópica. Al ministro no le quedó más remedio que reconocer que “el Estado falló”. Él y el presidente del Jurado Nacional de los Exámenes se culparon de no obtener conclusiones de los tests-pilotos, realizados el pasado año. Suecia, en un caso similar, decidió finalmente postergar la digitalización a 2028.
“La Confederación Nacional de Asociaciones de Padres ha solicitado disponer de algún formulario para enviarle situaciones anómalas mientras que los estudiantes de secundaria se manifestarán frente al ministerio en Lisboa -el movimiento “chumbado.pt" (suspenso)- para exigir el cese de los responsables de estas “pruebas mal digitalizadas” o “los folios cambiados entre alumnos que desarrollaban el mismo tema”, según sus líderes, Raul Noetzold y Santiago Carrilho (sí, como el comunista español). El mismo Presidente de la República, Antonio José Seguro, llegó también a pronunciarse, advirtiendo del “obligatorio respeto al principio de Igualdad” que debe presidir cualquier solución. Ante aquellos exámenes mal corregidos, intercambiados, con manchas en el archivo escaneado, o de quienes dudan de la nota en esta primera fase, el Ministerio mantuvo la tasa entre 50 y 75 euros para realizar la revisión oficial. Y esa escasa sensibilidad ha encendido aún más los ánimos, que cuenta con el apoyo de varios diputados del Bloque de Izquierdas y de Livre - una formación semejante al movimiento Sumar en España- y de la Federación Nacional de Profesores (Fenprof).
Las notas de la EBAU portuguesa llegaron de madrugada e incompletas a los colegios y la plataforma Innova del pasado viernes al sábado. Las de los alumnos del Noveno Año, este último lunes, incumpliendo así el compromiso del ministro. Las calificaciones estaban confundidas en algunas asignaturas. Y ante la avalancha de errores, el ministro se escudó en que “el proceso generó un alarmismo exagerado, mucho ruido” y -si acaso, se culpa- “de no haber ofrecido más información sobre qué implica cambiar hacia lo digital, porque los exámenes existen, están guardados y protegidos en las instalaciones de la Imprenta Nacional de la Casa de la Moneda; todas las situaciones que hemos detectado pudieron ser corregidas. Una de las ventajas del sistema digital -aseguró- es que los errores son transparentes, no es posible esconderlos, existen, son identificados y corregidos con más rapidez que en el papel”.
Alexandre redujo a 680 el número de errores vigentes entre 290 mil pruebas digitalizadas, entre ellos, una alumna que se encontró sin nota en tres de sus exámenes. “La polvareda sigue en el aire” -afirmaba el diario Público- quienes reconocían que este antiguo ministro de Administración Interna, proyecta “un gobernante a prueba de balas, que nunca dejó de estar al timón de los acontecimientos”; tanto posiciones públicas del Secretario General del partido mayoritario del gobierno (PSD), Hugo Soares, como los vicepresidentes, Pedro Duarte y Sebastião Bugalho, le han defendido con vehemencia, frente a las peticiones de dimisión o de abrir una comisión de investigación por parte de la oposición, o el abierto conflicto contra estudiantes, profesores y directores de colegios, a quienes llegó a acusar de “oponerse a la modernización de la educación”.
Un Mundial de fútbol 2030 con riesgo moderado
En un país que se flagelaba porque su selección nacional de fútbol regresó a Lisboa antes de lo esperado, por la falta de determinación en el juego y la reiteración de los mismos fallos en las diferentes pruebas que confrontó, el inteligente ministro Alexandre se aferró a ese principio luso: “Quem não arrisca, não petisca / Quien no arriesga, no triunfa (no picotea en el aperitivo, no pesca)” y asumió en primera persona el desgaste que supone asumir los riesgos ante una mudanza de tal calibre, en un Estado totalmente centralizado en Lisboa, “y en la mayor empresa de Portugal, cinco veces mayor que supermercados Continente o Pingo Doçe” -según dijo él mismo en la RTP.
En menos de cuatro años, Portugal, España y Marruecos organizarán la próxima Copa del Mundo 2030 de selecciones masculinas de fútbol. En Portugal, con sólo tres sedes en dos ciudades (Lisboa, con dos, y Oporto) y unas comunicaciones que se deben aún evaluar desde Évora a Badajoz, con tanta tardanza como estos Exámenes Nacionales. Hay quienes en eso levantan voces y señalan que se está anteponiendo la prioridad entre las sedes internas del próximo Mundial, que entre las capitales europeas. Hay quienes, en Portugal, le recuerdan al Gobierno el nefasto negocio que supuso la organización de la Eurocopa de 2004 cuando varias Câmaras Municipales se endeudaron en la construcción de nuevos estadios, pase a que la UEFA financió el 55% del coste, e improvisaron tanto, llegando a última hora que en pocos sitios pudieron rentabilizar la inversión turística. “Quien no arriesga, no triunfa”, parece un lema para un curso de emprendedores en un país que esta vez se ha resguardado de acoger un compromiso similar al de España, con once sedes y Marruecos, con seis.
Tengo ganas que se pronuncie el ministro de Fomento, Miguel Pinto Luz. El año que viene comienza la Capitalidad Cultural Europea en Évora. Aún nada saben los portugueses de un la Alta Velocidad hasta Badajoz y Plasencia, ni del Hospital del Alentejo, con tantas incertidumbres como el calendario de los alumnos de Secundaria este año. De momento, para compensar el retraso, como la prueba extraordinaria que huele a Aprobado General este año, en la Autovía A-6 los residentes en este trayecto están exentos de pagar peaje. Y quienes se acostumbran a “petiscar”, parece difícil que vuelvan a pagar por arriesgar… Al menos, hasta que llegue el tren, y el autobús siga estando subvencionado.
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