Los portugueses no saben conducir

O Cais das Colunas

José Luis Lucas.

(Politólogo y periodista)

01 de mayo de 2026 a las 10:30h
Actualizado: 01 de mayo de 2026 a las 10:31h

En portugués el término “convencido”, como adjetivo que califica cualidades o defectos de una persona, alberga un significado diferente al castellano: Convencido suena como algo peyorativo, quien muestra tanta confianza u orgullo de sí mismo que traslada a los demás  una sensación de prepotencia, de un ser presuntuoso y presumido, todo lo contrario a una persona humilde. Esa prepotencia también caracterizó durante demasiados años las relaciones de superioridad que estaban instaladas en la manera de ser de los españoles que viven al lado de la frontera, frente al vecino, por una coyuntural mejoría económica, algo que mutaba rápidamente cuando la vista se extendía más allá del Alentejo, a Lisboa, a Setúbal o Cascáis… Y por supuesto si portugueses de alto nivel adquisitivo visitaban Badajoz, Mérida o Cáceres para comprar ropa, asistir a los toros o al teatro, o abrir una botella de vino francés en Atrio. Ahora, con los últimos datos de la Seguridad Vial lusa en la mano, esa idiosincrasia construida mediante mitos poco científicos se antoja aún más infantil en una doble dirección: entre españoles y portugueses, que podemos seguir repitiendo eso de “qué mal conducen los portugueses” durante la próxima década, aunque no a quienes vienen aquí, desde luego, si no a quienes sufren de este grave problema en el interior de sus ciudades, hasta para quienes adoramos pasar unos días en ellas. 

En Portugal circulan los ciudadanos con mayor mortalidad por el tráfico viario de la Unión Europea. Concretamente, después de la pandemia de 2020 el Estado luso lidera el numero de fallecidos por tráfico en vías urbanas, con el consumo de alcohol como un elemento estructural que multiplica esta tasa: Si la media europea se encuentra en 45 muertes por cada millón de habitantes, y España, el país europeo más próximo se acerca a 37, la tasa de mortalidad de los portugueses se eleva a 58 óbitos, pese a la reducción desde el año 2005, cuando el número de muertes no bajaba de 118’8 fallecidos al año por cada millón de residentes. Y aún más claro, si en España la prioridad estriba en las vías interurbanas y en las autopistas, que agrupan las tres cuartas partes de las muertes, en Portugal el 55% de ellas ocurren en zonas urbanas, frente al 39% en Europa como media y apenas el 27% en España. 

Según la Autoridade Nacional de Segurança Rodoviária (ANSR) durante los últimos cinco años en Portugal han logrado reducir la mortalidad desde dentro hacia fuera de la ciudad entre un 17’8% en las primeras 24 horas después del accidente, y un 15’8% en los 30 días siguientes. Sin embargo, la mortalidad dentro de la ciudad ha crecido para los mismos intervalos un 8% en el primer día y un 5’9% en el primer mes desde la colisión. Es decir, por cada cien muertos durante las primeras horas, la cifra se reduce a 45 en el primer mes y sólo a 18 en las carreteras fuera de las localidades, lo que ha llevado al Ministerio de Administración Interior luso a que establecerán el orden de prioridades para intervenir en las ciudades: moderación de velocidad, mejora de la infraestructura peatonal y ciclista, y una nueva estrategia para solucionar el conflicto con vehículos de dos ruedas a motor (en concreto, las scooters) en el tráfico urbano. En ambos contextos, urbano y rural, se han registrado un aumento considerable de heridos graves. 

En 2007, acuciado por la deuda pública y la prima de riesgo, el gobierno de José Sócrates extinguió la brigada de Tráfico en la Guardia Nacional Republicana (GNR) conocida en España por los “guardiñas”. Perdió el 43% de sus miembros, unos dos mil militares. En España, el elevado peso de la red de autovías (un 21% frente a un 8% en Portugal) y el problema del mayor exceso de velocidad en zonas urbanas portuguesas (65’2% frente al 48’4% como causa del accidente) ha encendido todas las alarmas en el país: Dos de cada tres conductores envueltos en accidentes con víctimas presentaban valores de alcohol en la sangre considerados delito: En Portugal, el límite legal de la TAS (Tasa de Alcohol en la Sangre) era hasta ahora de 0’5 gramos en litro y se considera objeto de crimen si es igual o superior a 1’20, ratio al que llegó el 65’4 de los detectados en 2024.  

Luis Neves ha confirmado el pasado 16 de abril la vuelta de la Unidad Nacional de Tráfico de la GNR a las carreteras

Tanto el ministro, Luis Neves, como el nuevo presidente de la ANSR, Pedro Clemente, ya han anunciado una nueva Estrategia Nacional de Seguridad Vial, con nuevo código, si quieren cumplir la meta de reducir por debajo del 50% la mortalidad rodoviaria antes de 2030: “Los datos por grupos de edad muestran la presencia del alcohol en varias edades adultas. No es un problema exclusivo de los conductores más jóvenes. Los horarios de madrugada y de la noche presentan un riesgo creciente, tanto por el porcentaje de infractores como del nivel de delito” -señaló la ANSR a la Agencia de noticias Lusa. El 72% de las autopsias realizadas en 2024 a las víctimas de accidentes excedían la tasa considerada como tal, mayor o igual que 1’20 gramos por litro en la sangre. 

De momento, Luis Neves ha confirmado el pasado 16 de abril la vuelta de la Unidad Nacional de Tráfico de la GNR a las carreteras, con lo que ello conlleva también para los miles de españoles que acostumbran a visitar el país vecino. Además, el gobierno anunció un nuevo plan que incluiría más radares, más multas, un nuevo código de circulación y el regreso de la brigada de tráfico con  una “tolerancia cero a las prescripciones”, motivo por el que se justificó la finalización de este cuerpo que ahora apenas aglutina a mil militares. Luis Neves prometió “una fiscalización implacable” y la puesta en marcha de operaciones STOP “sin ser anunciadas previamente” para que se disocien a aquellos casos de favoritismo y escasa atención al procedimiento sancionador durante los años 2002 y 2003 de esta nueva Estrategia que -según sus propias palabras- “sufre un retraso de seis años desde que se previó su ejecución”.  

“Dirán que es la caza de la multa. No me importa lo que digan” -afirmó el ministro Neves, defendiendo la prevención. Prometió nuevas soluciones digitales, contratación externa de un servicio de abogados para alcanzar el objetivo y aumentará el plazo máximo permitido por la ley antes de que prescriban las sanciones emitidas por su departamento: “Hay comportamientos de tal indignidad que tienen que dejar de ser tolerados -aseguró, con la idea de desincentivar tantas fórmulas ingeniosas para provocar que las multas prescriban: La eficacia y la operatividad sólo se conseguirán con un comando especializado y unificado: No es posible continuar con tantas muertes en las aceras y pasos de peatones”. Las muertes en las localidades, particularmente graves, se han convertido en una de las causas más elevadas de Europa, y eso retrae hasta al turismo a Lisboa, que tanto ingreso está dejando en la Hacienda lusa. 

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