Matrimonio forzoso

Agua de mar

Mar Gómez Fornés.
04 de febrero de 2026 a las 11:08h
Actualizado: 04 de febrero de 2026 a las 11:08h

La incertidumbre de un matrimonio golpea de nuevo la atmósfera política en Extremadura. Y es que en el origen de todo amor hay un shock, ya sea provocado por la admiración o por algún tipo de accidente que despierta un deseo. Tay como afirmaba Proust “no amamos a seres reales sino a los creados por nosotros”. El más hermoso de los veranos tiene su tormenta.

María Guardiola debe querer ser a esta hora una nube sin memoria para olvidar la colección de agravios de VOX, su inseparable pareja si lo que quiere es seguir bailando en el centro de la pista. Guardiola suspira por llevar adelante un matrimonio forzado por las circunstancias. Ojo, porque en la sociedades primitivas, el hombre fuerte o rico escogía y la mujer sufría la elección. Cuidado María, no vaya Abascal quererte como simple adorno.

La comedia ha sido siempre la gran educadora de la Humanidad. La primera gran lección en un matrimonio son los preliminares, esto es, el noviazgo. Resumiendo mucho sería la araña esperando a la mosca.

La flaqueza de María Guardiola se ha convertido en la fortaleza de VOX. Quizá no entienden que gobernar consiste en el arte de la templanza y observar con delicadeza los agujeros por donde cae a chorros la confianza.

Desde luego que su campaña no fue exitosa en cuanto hizo subir la espuma de VOX y supongo que habrá reflexionado sobre la repercusión de una decisión mal calculada; al menos eso se espera de un gestor de lo público, dado que no es su patrimonio el que está en juego sino el de todos.

VOX ya proclamó a los cuatro vientos que la haría pasar por el aro y he aquí que María Guardiola no sólo ha entrado sino que pide aros nuevos para evitar ir a elecciones.

En su voluptuosa ensoñación, el PP pecó de sobrado. Guardiola, en su línea pretendidamente wagneriana, se lanzó a la temeridad de jugar con mejores cartas una nueva partida y falló.

PP y VOX andan buscando los mismos lectores escribiendo parecidos libros pero con tonos distintos cuando en realidad no se soportan. Se ven pero no se miran. Es un paripé inútil que está dejando sin aire la posibilidad de entendimiento mientras el PSOE urde tramas en la sombra.  

Guardiola no deshoja margaritas, ella sólo ve aros por los que deslizarse sin rozaduras, sin mancharse del barro que VOX va dejando en cada reclamo.

A Guardiola VOX le ha bajado los humos; se puede decir que ella ha girado hacia una tonalidad más condescendiente con aquellos a los que repudiaba, error de principiante político. Ella mira ahora con ojos de “no-me-olvides”. Son otros sus rasgos desde que empezó su ascensión a los cielos de la política.

En sus inicios se expuso demasiado a la hora de aplastar a VOX y no aprendió de aquella tragadera, o quizá aprendió demasiado pronto que la política es tragar y tragar o te vas por donde has venido.

Es la sensación del tiempo perdido, de que nada importamos a los partidos. Entre unos y otros nos obligan a amontonar la desesperanza. Extremadura no aguanta estar en el alambre de estos caprichos; en este juego de coquetería y mercadeo.

Ya lo sentenciaba magníficamente La Rochefocauld: “hay buenos matrimonios pero no hay matrimonios deliciosos”.

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