No crean que la revuelta de navajas que remueve Vox responde a un exceso exclusivo de España. En Lisboa, Chega acumula ya unas cuantas semanas a la misma gresca, con denuncias internas que aún sospechan si responden a celos uterinos, o insufladas por la coalición de gobierno encabezada por el PSD de Luis Montenegro, como ajuste de cuentas por la competencia mutua en las lindes electorales que se disputan a sangre. Y esta semana, a la Câmara Municipal la vuelven a zarandear con una investigación y una detención en el marco del caso Lumen, la contratación de las luces para la Navidad que adornan las calles y compiten con otras en gasto extraordinario.
El cese de la influyente Mafalda Guerra Livermore, la pareja del concejal lisboeta Bruno Mascarenhas y también militante de Chega, del consejo de administración de los servicios sociales por quien la había nombrado, el alcalde Carlos Moedas -como consecuencia del reportaje emitido por la RTP que reveló que la joven poseía inmuebles donde alquilaba viviendas clandestinas a inmigrantes sin contrato y en condiciones precarias de habitabilidad- se ha interpretado por la concejala socialista, Alexandra Leitão como una clara lógica de “cambio de favores” entre el alcalde socialdemócrata y Chega por las últimas votaciones y que le han asegurado su inestable mayoría. Además, en el seno de la formación ultraderechista, los diputados de Lisboa, con Rita Matías a la cabeza han exigido la dimisión de Mascarenhas, reforzada por su padre, Manuel, concejal también, después de que trascendiera que el mes de enero la nominación de Mafalda se debió más a la relación íntima que habían comenzado después del divorcio de Livermore y que provocó el abandono de la concejala Ana Simões Silva del grupo municipal de Chega y su marcha a un grupo independiente que ya integra el ejecutivo de Moedas como concejal liberada: “Es absolutamente condenable -afirmó Rita Matías- y espero que se exijan las consecuencias políticas”. Defendió que Mascarenhas debe dimitir “para evitar que al partido le perjudiquen comportamientos que lo avergüenzan”.
La investigación de la televisión lusa ha provocado también la denuncia del Colegio de Abogados. Algunas personas aseguraron haber pagado por servicios como criminóloga y especialista en violencia doméstica y abuso sexual con la seguridad de que sus servicios provocarían que sus procesos avanzasen. Mafalda sólo se matriculó en un curso de Derecho de la Universidad Autónoma de Lisboa en 2024 y aún es estudiante. Además, la polémica añade controversias en el gabinete de Mascarenhas, quien ya fue señalado por sus correligionarios con el nombramiento de su prima Sofía Borges Neves como responsable de las redes sociales. El coordinador de Chega en la Asamblea Municipal de Lisboa, Luis Nunes, se apresuró a distanciarse de Mascarenhas. Leyó una declaración del grupo municipal que se desmarca de las acciones del concejal porque “no fue consultado previamente acerca de la conveniencia de los nombres que ocuparon cualquier puesto en la administración de las empresas municipales”. Chega eligió miles de candidatos entre concejales, diputados municipales y representantes en las asambleas de feligresía “y estadísticamente es probable que hayamos errado en algunos elementos”, afirmó en claro divorcio hacia Mascarenhas, según publicó Expresso.
Sin embargo, Mafalda Livermore aseguró a la televisión de O Correio da Manhã que es objetivo de una persecución desde que el ex-Presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa y la abogada Rita García Pereira, le pidieron a la Câmara Municipal de Lisboa su exoneración después de que ella descubriera un “agujero financiero” en los Servicios Sociales. Y el novio, que la disculpó por el alquiler de los inmuebles hasta que completara el proceso legal de divorcio, antes de aflojarse la condición de concejal cabeza de lista en
los comicios de 2025, presenta candidatura para liderar el partido en Lisboa, actualmente presidido por el diputado Pedro Pessanha, interpretando que la posición de Rita y Manuel Matías supone cortar con el propio André Ventura, quien no perdona a Ana Simões su transfuguismo y aceptar liberarse en el ejecutivo de Moedas, que le asegura la mayoría absoluta hasta 2029.
El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, quien estuvo en Badajoz y en Madrid estos años reclamando la urgencia de la conexión ferroviaria por alta velocidad entre las capitales europeas, se mantiene al margen de estos asuntos de la familia Chega y se relame de tal división interna. Hasta el 18 de marzo, el escándalo de la joven Livermore debilitaba a la ultraderecha en Lisboa. Esa mañana, los diarios abrían las portadas con las cuatro detenciones que la Policía Judicial había realizado en las más de veinte pesquisas en diez municipios lusos, entre ellas en Lisboa, como consecuencia de las investigaciones en la operación Lumen, algo muy parecido a la operación Púnica que aún colea en España. Entre ellas, la del Secretario General del Ayuntamiento de Lisboa, el demócrata-cristiano e histórico líder del CDS, Alberto Laplaine Guimarães, que llevaba 38 años al mando de la maquinaria administrativa de la Câmara Municipal, asesor de Jorge Sampaio en el Palacio de Belém los años que el ex alcalde lisboeta ocupó la Presidencia de la República, y de António Costa, también alcalde, por unos hechos denunciados en 2022: una investigación penal que sospecha de haber beneficiado a la empresa Castros-Iluminações Festivas, la mayor empresa eléctrica que opera en Navidad, contratada en Lisboa, Figueira da Foz, Maia, Trofa, Lamego, Ovar, Viseu, Tavira o Póvoa de Varzim. En el caso de Lisboa, a través de convenio con la Unión de Asociaciones de Comercio y Servicios para iluminar la ciudad durante la Quadra Natalicia, que estuvo vigente desde 2012 a 2025. Suman cuatro millones de euros y la investigación judicial lo considera como una maniobra para eludir la ley de contratos públicos .
Alberto Laplaine, nombrado Secretario General de la Câmara de Lisboa en 2011, donde entró a trabajar en 1995 como director del Departamento de Apoyo y Gestión a la Actividad Institucional, tuvo siempre bajo su tutela la organización de eventos, el protocolo y las relaciones internacionales del municipio. Estuvo en el visor del Bloque de Izquierdas, quien ha intentado liderar las protestas vecinales en Alfama, Morerias y La Baixa por el aumento desmedido de los alquileres que expulsan a los jóvenes hacia la periferia metropolitana, aunque ya escriben en la ciudad ceniza que cobrar la pieza lleva lecturas profundas. Laplaine asemejaba al Provedor que ejecutaba los acuerdos del Prefecto napoleónico; el administrador del Concejo que fijó el primer código administrativo local de Mouzinho de Silveira, el 16 de mayo de 1832 y mantuvo Marcelo Caetano en el de 1940 para el Estado Novo; quien daba forma a los acuerdos colegiados de una Câmara donde ejerce de alcalde el concejal más votado por los ciudadanos, aunque carezca de mayoría en el pleno, a diferencia de España. Pero esto ya no es lo que era, ni por asomo. “El Fin del Bipartidismo” que pregona André Ventura, para deslindarse del PSD, del PP y del CDS se cobra víctimas colaterales; el asalto a los cielos que definió a O Bloque, frente al clásico Partido Comunista (PCP) para someter al Partido Socialista, no entiende de edades, ya sean jóvenes o viejos. Tiempos convulsos en la construcción del Statu Quo institucional; se lleva por delante a viejos elefantes y leonas jóvenes ambiciosas: ¿Con la misma bala?, eso se cuestiona la querida Lisboa.
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