¿Legislatura larga o corta? Todos tienen razón

La Trastienda

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14 de junio de 2026 a las 11:53h
Actualizado: 14 de junio de 2026 a las 11:53h
La presidenta María Guardiola y el vicepresidente Óscar Fernández, este jueves en la Asamblea de Extremadura. / Asambleaex
La presidenta María Guardiola y el vicepresidente Óscar Fernández, este jueves en la Asamblea de Extremadura. / Asambleaex

En la Asamblea de Extremadura conviven hoy dos certezas absolutamente contradictorias. En el PP y Vox existe la sensación de que el acuerdo de gobierno alcanzado no es un pacto coyuntural, sino un entendimiento llamado a durar toda la legislatura. En la oposición, tanto PSOE como Unidas por Extremadura, la percepción es justo la contraria: que el reloj electoral ya está en marcha, que la legislatura puede ser corta y que hay que estar preparados porque, en cualquier momento, puede saltar la liebre y comenzar de nuevo la carrera.

¿Quién tiene razón? Probablemente, todos.

Y la explicación es sencilla: porque ninguno de ellos controla todas las piezas del tablero.

Sobre el papel, el pacto entre PP y Vox en Extremadura nace con más vocación de estabilidad que el anterior. No se ha negociado únicamente un acuerdo de investidura o un presupuesto de supervivencia. La sensación trasladada por ambas formaciones es que se ha diseñado una hoja de ruta presupuestaria para el conjunto de la legislatura: el presupuesto que ahora está en tramitación y los siguientes ejercicios hasta completar el mandato.

Es decir, internamente, PP y Vox trabajan con un horizonte de cuatro años.

Pero un gobierno de coalición no deja de ser una unión forzosa entre dos partidos distintos, con intereses propios, estrategias diferentes y que, aunque compartan mesa y Consejo de Gobierno, siempre terminan mirándose de reojo. Los acuerdos pueden firmarse, pero la confianza política se construye día a día.

Además, los pactos autonómicos rara vez viven aislados de la estrategia nacional. La prueba más evidente está demasiado cerca como para olvidarla: la anterior legislatura también nació de un pacto entre PP y Vox y terminó saltando por los aires no por un conflicto estrictamente extremeño, sino porque Santiago Abascal decidió romper todos los gobiernos autonómicos compartidos ante la falta de entendimiento con el PP de Alberto Núñez Feijóo.

Aquella decisión dejó una enseñanza: por muy fuerte que parezca una alianza regional, siempre puede verse condicionada por una estrategia superior.

Ahora el escenario vuelve a reconstruirse. Existen pactos entre PP y Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León, mientras todas las miradas estarán también pendientes de Andalucía, donde Juanma Moreno afrontará un escenario en el que unos pocos escaños pueden marcar la diferencia entre gobernar en solitario o necesitar de nuevo a Vox.

Por eso, más que lo que ocurra en las próximas semanas, probablemente la clave estará en lo que suceda en 2027.

En apenas once meses España entrará otra vez en territorio electoral: primero con las elecciones municipales de mayo y después con las generales previstas para julio

En apenas once meses España entrará otra vez en territorio electoral: primero con las elecciones municipales de mayo y después con las generales previstas para julio. Y cuando llegan las urnas los partidos vuelven a su naturaleza más primaria: son, por encima de todo, máquinas electorales. Llegado ese momento, las estrategias cambian, los equilibrios se recalculan y cada organización mira únicamente hacia la meta.

Si después de esos procesos electorales el bloque de la derecha mantiene un entendimiento razonable y PP y Vox consideran que siguen necesitándose, Extremadura tendrá una legislatura larga y tranquila.

Si, por el contrario, la batalla electoral vuelve a abrir grietas entre ambos espacios políticos, habrá que estar preparado para cualquier escenario.

Porque la estabilidad de esta legislatura no dependerá solo de los presupuestos aprobados ni de las fotografías de los acuerdos. Dependerá, sobre todo, de si PP y Vox siguen encontrando más motivos para caminar juntos que incentivos para separarse.

Hoy el pacto parece fuerte. Pero en política, como ya se ha demostrado, cuatro años pueden ser una eternidad y una legislatura puede cambiar en una sola tarde.

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Antonio Cid de Rivera
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