En vísperas del 50º Aniversario de la Constitución portuguesa, el Gobierno conservador de Luis Montenegro autorizó la pasada semana el arranque de casi 3500 alcornoques en Sines para la construcción de una central solar y un proyecto de hidrógeno verde. AICEP Global Parques va a abatir 3456 árboles, en la Zona Industrial y Logística de Sines (ZILS) para que en la segunda mitad de este año comience a producirse amoníaco verde a través de la compañía Madoqua Renewables, hidrógeno verde y energía eléctrica para el autoconsumo desde el complejo petroquímico por el que REPSOL ocupa la mitad de las cuatrocientas hectáreas que comparte con la refinería de la compañía lusa GALP y en el que tiene previsto aumentar la producción de 250 a 850 mil toneladas de polímeros para su exportación hacia el resto del mundo.
El ministro de Economía y Cohesión Territorial, Manuel Castro Almeida, y el Secretario de Estado de Flora, Rui Pereira, firmaban el despacho que publicó el Diario de la República el pasado 20 de marzo por el que se autorizaba la demolición de los primeros 3006 alcornoques, 290 adultos y 2716 jóvenes, en un área de 13’81 hectáreas. La compañía española REPSOL ya tiene en marcha allí el proyecto Alba, una inversión de 820 millones de euros de los diez mil que invertirá entre 2026 y 2028, mas de la mitad en España y Portugal y el 34% en los EE.UU, con el que construirá dos nuevas fábricas de polímeros. De aquí a dos años, la empresa estima que el 45% del flujo de caja provendrá de la península ibérica y el 25% de los Estados Unidos, cuyo extravagante Jefe del ejecutivo, Donald Trump, les ha autorizado a comerciar el petróleo venezolano junto a otras cuatro empresas de su país. La compañía española planificó que la inversión de estos próximos tres años se dividirá en un 30% a proyectos de bajo carbono y el resto a los combustibles fósiles. Para el hidrógeno verde, la empresa invertirá 15 millones de euros para dotarse de electrizadores de cuatro megavatios y producir 600 toneladas al año en Portugal con una central fotovoltaica para el autoconsumo que alcanzarían los 62Mw en 2027.
La producción petrolífera la han reducido a diez países, en esencia el proyecto Pikka en Alaska para producir entre treinta y treinta y cinco mil barriles al día en 2028; Reino Unido, donde una Joint Venture con NEO Energy y TotalEnergies en el Mar del Norte alcanzará los 60 mil barriles en 2026; o el proyecto Raia en Brasil con potencial para dotar de gas natural a todo el país. La producción total de la compañía española llegará a los 580-600 mil barriles de petróleo al día en 2028, un crecimiento del 6-10% respecto a hoy. En materia de hidrógeno verde -una energía aún deficitaria hasta que el coste de la producción eléctrica para dividir los átomos del agua siga más cara que la electricidad que genera- la división industrial prevé la inversión de 4’1 millones de euros entre España, Portugal y Perú y la producción de un millón y medio de combustibles renovables en 2028, tanto en Sines, como en Tarragona, Cartagena, Bilbao y Puertollano, donde desea alcanzar un flujo de hidrógeno verde equivalente a 300 Mw ese año, y hasta 9000 Mw de energía renovable a través de proyectos solares y eólicos. La empresa cuenta con 3.800 estaciones de servicio en la península y 24 millones de clientes.
El puerto de Sines, por su parte, invertirá 430 millones de euros hasta 2030 que alcanzó en 2024 la mejor cifra de carga movilizada desde su inauguración en 1978, el único puerto de agua profundas portugués que puede competir con los españoles y del norte de África, gestionado por la Companhia Logís
tica de Terminais Marítimos (CLT): con puerto de gasificación de Gas Natural Licuado (GNL) operado por REN; petroquímico utilizado por Galp y Repsol, terminal de contenedores gestionado por el grupo ETE y una planta de descarga de carbón para la central de EDP. En total, el gobierno luso prevé que los próximos años una inversión de veinte mil millones de euros creará siete mil empleos y el principal obstáculo se encuentra ahora en dotar de vivienda accesible a tal número de empleados. EDP y la empresa Start Campus han firmado igualmente un acuerdo para desarrollar varios centros de datos en Portugal y otros mercados que tendrá su matriz en Sines. En 2025, Portugal captó 3077 millones de euros de inversión extranjera, y China se convirtió en el quinto Estado con mayor cuantía que acumula en los últimos diez años una inversión acumulada de 14’4 mil millones y se ha convertido en el mayor socio comercial luso en Asia y el principal inversor en la ampliación del puerto de Sines.
El Hidroducto por Extremadura: Sines-Puertollano
Tras la Cumbre Hispano-Lusa de Trujillo de 2021, bajo el acuerdo mutuo “Por la movilidad sostenible” y la apuesta por un multilateralismo inclusivo basado en la centralidad de la ONU en el orden internacional, y dentro de la Unión Europea y la Alianza Atlántica, la península ibérica se mostró al mundo como una plataforma logística y energética en el contexto del boicot a que el gas ruso se importara, después de la invasión de Ucrania. Extremadura presentó su candidatura para que el futuro de la conexión energética también pasara por ella. La agrupación de interés económico ALEX-ADRAL presentó su proyecto del “Valle del Hidrógeno” tanto en la región y en Portalegre, como en unas jornadas en Sines. Y más allá del propósito de desarrollar el coche eléctrico o que la empresa Talgo probara en Extremadura un tren alimentado por hidrógeno verde, es decir, por agua, el Cluster llegó a presentar un mapa de hidroducto ibérico que llegaba desde el puerto de Sines a Puertollano, con tres canales para conducir el hidrógeno verde, el gas licuado ya operativo y amoniaco (o agua desalada) como aportación extraordinaria desde la costa al interior. El proyecto, de altísimo nivel técnico, se presentó en Bruselas con la intención de que, tras la ubicación del Centro Ibérico de Almacenamiento Energético en Cáceres, la conexión del futuro energético entre Lisboa y Madrid, si se materializaba el cierre nuclear, corriera también por Extremadura, aprovechando la hibridación fotovoltaica y olvidando los desencuentros históricos entre ambos países que produjeron el pasado: que el gasoducto entre por el sur de Portugal, suba en paralelo al litoral a Oporto y luego se enlace con España entre Badajoz y Campomaior por la demanda de la multinacional cafetera Delta, As costas voltadas.
El Gobierno de España estaba obsesionado con el MIDCAT en Cataluña, la conexión con Francia por Hostalric, a través del gas que entraba desde Argelia por Almería y Algeciras -antes del conflicto por Marruecos (MEDGAZ)- Y Portugal, presionado por el lobby industrial de Oporto y la influencia de Pedro Nuno Santos, entonces en el ministerio de Fomento luso, optó por la conexión del hidroducto ibérico finalmente por el norte (Celorico da Beira-Zamora) de 270 kilómetros, y más próximo al BH2C, el Corredor Vasco del Hidrógeno, aprovechando el Spanish Hydrogen Network que ya entonces contaba con una inversión prevista por Repsol Shyne y un consorcio de 33 entidades de 3.230 millones de euros (Alsa, Enagás, Talgo, Iberia, Scania, Navantia, Tubacex, SEPI…)
Rusia controlaba el 22% del mercado del gas en 2012 y, junto a Noruega, los dos Estados exportadores de gas del globo a través de gasoductos, mientras que Qatar se ha convertido en el mayor exportador a través de mercantes de GNL (Gas licuado). El 40% de los yacimientos se ubican en Oriente Medio y el 35% es ruso, con Irán como el gran diamante por desarrollar, que explica el motivo de la guerra que sufrimos. En cualquier caso, de la misma manera que las conversaciones entre Angela Merkel y Dimitri Medvédev fructificaron en la construcción del Nord Stream -ahora bloqueado- por el que el corazón del gas siberiano llegaba a Alemania, a través de 1224 kilómetros controlados por Gazprom, la soberanía energética ibérica debería mantener en el cajón de los proyectos pendientes ese Hidroducto que conectara el puerto de Sines con los otros seis puertos gasificadores en España.
Extremadura jamás contó con grandes empresas industriales que apoyaran esa conexión. Sin embargo, la ubicación estratégica entre Lisboa y Madrid desde Badajoz, la convierte en una zona de paso estratégica, tanto para las mercancías y los pasajeros, como para las conexiones energéticas de ahora, con el gas, y de futuro; y sin recelos como en aquellos años que Salazar y Franco se vigilaban, y se querían como un matrimonio al borde de un convenio de divorcio. Esto sí que es un proyecto estratégico de cooperación público-privada de dimensión estratégica, y no una conversación de mesa de camilla en la Sierra de Gata o en Idanha a Nova. Y para eso deberían estar nuestros diputados y senadores en Madrid, haciendo amigos.
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