Eso es conocimiento, saber irse, tal y como se van los pájaros de las terrazas de las casas. Saber volar contra la corriente, los edificios, los días de tormenta, las cotorras verdes y los tirachinas. Sí, hasta los pájaros huyen porque no soportan esta enfermedad, este... acaso, delirio colectivo. “Adonde quiera que vuelvo la vista no hallo sino pruebas evidentes de la gran caída del hombre” dijo Alexis Carrel, el cirujano que hizo posible los trasplantes, Premio Nobel de Medicina y autor del extraordinario ensayo “Triunfo y ruina de una vida”. Un hombre sediento de lo infinito y de corazón exuberante. No en vano es el cirujano que hizo posible el milagro de los trasplantes. Tan necesarios en nuestra clase política actual.
Nuestra democracia no ha sabido formar la clase política necesaria para dirigirnos. ¿Cómo cambiar un país con las mismas personas que lo quieren desvalijar? Zapatero fue el primero en cargarse el ideal espiritual de la Transición pero ¡ohhh! todos le llamaban Bambi. Y al disidente le despachaban con un “chitón” o al paredón de los parados.
Son muchos, demasiados, incontables los actores que han soplado para expandir este incendio insoportable y que han contribuido a este clima de ambición general. Las salpicaduras serán oceánicas. Nada que no se sospechara pero que todos callaban.
A la vista saltaban los síntomas pues desde la calle Ferraz arriba y abajo llegaba la podredumbre desbordada de los bajos fondos. La embriaguez emanaba desde Moncloa, donde, al parecer se diseñó un bodrio de estrategia entorno a la palabra “bulo”. Una táctica burda que se esparció como pachuli por el terreno abonado de la antipolítica y que acabó convirtiéndose en vicio endémico con la ayuda inestimable de medios de comunicación untados para mayor gloria de la causa.
Las elecciones presidenciales elevaron después a un Pedro Sánchez cuyo honor, ya entonces se discutía. Nada le predisponía para tal cargo salvo la soberbia y las ansias de venganza contra los suyos propios. Nada bueno podía salir de aquí. En efecto: mucho cargo y poco hombre.
Hoy es el día en que ambos políticos se encuentran bajo el foco de la sospecha por manejos cuando menos misteriosos; no sólo sórdidas fraudulencias sino el haber infestado el partido y las instituciones de bribones.
Nuestra corta capacidad de opinar se agota ante los grandes calvarios que dibuja la Justicia en el horizonte del PSOE que a esta hora más que una rosa en el puño bien podríamos ponerle un queso gruyere.
Un temporal humano de dimensiones catastróficas se acerca y rebosa de literatura los diarios, ni la máquina del universo detiene la noche con su punta afilada.
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