Frivolidad o estupidez

Agua de mar

Mar Gómez Fornés.
18 de junio de 2026 a las 12:27h
Actualizado: 18 de junio de 2026 a las 12:27h

País de náufragos sin asidero moral. Pobres vacas pastando en el prado. España con huesos de mantequilla y piel de muchacha triste. España, nido de corazones devastados; gentes que no volverán a ver su paloma blanca, su pañuelo claro, su pétalo de luz.

La frivolidad es una plaga, asistimos en esta hora a la metamorfosis de un político convertido en héroe por un puñado, Zapatero, a verlo en el ruedo convertido en figura tóxica y casi repudiada por los mismos que le crearon un mausoleo al estilo de Emiliano Zapata. Zapatero, un personaje tan fuertemente ideologizado que llegó en tromba de agitaciones callejeras, asiste a su hora más amarga sepultado por la codicia. El relato oral hará que ZP pase finalmente al imaginario colectivo como el hombre que mancilló la primavera socialista.

ZP o el hombre que resucitó al niño que llevaba dentro y estúpidamente creyó vivir en el país de nunca jamás. O quizá lo que sucede es que estamos viviendo exactamente ahí. Todos metidos en una reserva de frívolos, aborregados, pastando la estúpida idea de un mundo o unos valores que ni valores son. Todo ello robustece la idea de un hundimiento anunciado.

Llevábamos meses viendo cómo se formaba esta tempestad más allá de las cimas de la indiferencia y la impunidad; una tormenta que venía de lejanas alquerías, que se dibujaba entre los faros elevados de la moral progresista y perezosa. Pues cuidado, ojo, porque por pereza y frivolidad fue que España perdió un imperio, se le escapó de las manos.

Hemos perdido la cuenta de españoles que en los últimos días se han declarado náufragos, huérfanos, sin brújula moral ni rosa de los vientos. Las borrascas, aseguran, han estallado muy cerca de su corazón y vagan dando tumbos en busca de alguien que remiende sus zapatos, que les devuelva la calma perdida, el aliento y la camisa rota. Santa Bárbara Bendita, tralara lara larala.

Por tu culpa por tu culpa por tu gran culpa José Luis, por unas perlas enflaquecidas. Nos obligas a tener el valor de suponerlo todo, si hubiese algo inconfesable lo sabríamos ¿cómo se os ocurre?

¡Mirad qué bella úlcera! Mirad esta herida llena de pus, no os queda más remedio que callar y defenderme, la tormenta pasará y refrescará.

Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

Mar Gómez Fornés.
Mar Gómez Fornés

Periodista

Ver biografía
Lo más leído