Extremadura, el cuerpo curvo de la campana

Agua de mar

Mar Gómez Fornés.
08 de julio de 2026 a las 17:35h
Actualizado: 08 de julio de 2026 a las 17:35h

Se trata de mentir en grupo. Una especie de danza cósmica en la que reconocer al dios que baila como un ser puro atacado por todos. Un trueno. Adán al desnudo. La caída de Adán. De ahí el título premonitorio de la “novelette” escrita por Santos Cerdán. Una caída aparatosa hacia el desagüe. Viene una ola que que según penetre septiembre, llevará al PSOE hacia el río del tiempo que es como decir el río de las cosas muertas por putrefacción. La gran fiesta socialista llega a su fin. 

No es de extrañar que el club de la prensa sincronizada aproveche la canícula para achicharrar la verdad. Sabemos que hasta los grillos se sincronizan entre sí. Algunos animales utilizan ritmos sonoros para comunicarse, por ejemplo, cuando un grillo macho quiere atraer a la hembra, se une a un grupo y, como si de un parpadeo sincronizado de luciérnagas se tratara, chirría de repente al unísono con sus compañeros. Dicha simultaneidad amplifica el sonido que en resumidas cuentas significa hacer más ruido. 

Estos patrones rítmicos suelen poseer a quien los escucha, de manera que resulta fácil teclear sin pensar ni contrastar, frases y soflamas; una especie de estribillo que Moncloa reparte como golosina gelatinosa de dudosa salubridad. Y así es como hemos llegado a convertir el periodismo en pura plastilina al servicio del “one”. El activismo ha hecho colapsar al periodismo. 

Por suerte el verano llega en auxilio del PSOE. El bañador, quién lo diría, coloca a Sánchez en el remanso de su charca, le aleja del foco quemante

Por suerte el verano llega en auxilio del PSOE. El bañador, quién lo diría, coloca a Sánchez en el remanso de su charca, le aleja del foco quemante. De nuevo, la oscilante caricia de agosto le atusará la dureza del rostro para gloria de su gloria y volverá, renovada la chapa de su chasis, cargado de nuevos estribillos para la banda sincronizada. Ya suenan de fondo las orquestas veraniegas, las de la plaza del pueblo en “toros”, un sonido puntiagudo, la mímica del “todos somos Pedro”; la exploración vocal del “yo con Begoña”. Cualquier cosa que suene a nombrar la inmensidad. 

Extremadura dará el primer campanazo, será un golpe seco pero todavía no fundamental: el hermano. Su hermano. Un arco de sonido, un anillo de campana, una secuencia en tonos viene vibrando alto y Pedro Sánchez quiere eliminar esa lengua de campana, el badajo, para que no repique su febril sentencia. Como bien sabe un músico las campanas suenan en momentos especialmente dramáticos de la ópera Boris Godunov de Mússorgski, o en clímax de la Obertura 1812 de Chaikovski. Otra opción es hacer como Stalin, prohibir su repique. Estamos a un paso de asimilar esas purgas que, en su intento de eliminar la religión, acabó por convertir las iglesias rusas en circo, piscinas al aire libre y en cooperativas de fontanería. 

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