No sé ustedes. Yo, en lo que me toca, estoy hasta el coxis. Es sorprendente cómo el ser humano ha ido -ensayo y error- evolucionando hasta dotarse de coxis. ¡Nada más y nada menos que coxis! Con sus partes duras, sus partes blandas… y hasta sus partes pudendas.
Coxis. Estar hasta el coxis. Más sorprendente aún que lo del coxis es lo tontos que somos. Más, si cabe, en campaña electoral. Tanto coxis y qué pocas luces. No digo yo que no tenga su mérito haber llegado a tener cerebro, lo que digo es lo poco que lo utilizamos más allá de para ir al baño. Tan complejos… y, a la vez, tan simples.
Sorprende encontrar en criaturas tan magníficas tanta falta de fuste. Tanto lelo. Tanto chorlito. Especialmente en cuanto se convocan elecciones. La convocatoria de elecciones despierta al chorlito que llevamos dentro. Algo así como si cuando anocheciera nos negáramos a encender las luces del entendimiento. Conservamos el coxis para sentarnos, pero la cabeza la dejamos colgada en el perchero. Lo justito para comer y vomitar.
Antes, no hace tanto, en cuanto comenzaba una campaña electoral medio se organizaban debates para discutir sobre los asuntos de relevancia. Ahora, ahora que nos hemos desarrollado tanto, que tenemos todo lo escrito y aún todo lo por escribir a golpe de clic, solo leemos memes. Todo se reduce a memes. Algo, creo yo, que demuestra cuánto nos hemos embrutecido en esta era tan digital y tan facilona. Vamos al gorilato. Con coxis, pero al gorilato, que digo yo que los gorilas también tendrán coxis. Nosotros, los humanos, votemos lo que votemos, tenemos además de coxis, y para nuestro propio bochorno, política basura. Falta seriedad. Falta una legión de políticos serios. Yo, que sigo oyendo, oigo demasiadas sandeces. Política papilla para memos. Un batido harto de azúcar y falto de cualquier otra substancia.
Al final, todo son razonamientos enclenques y comportamientos infantiloides. Es como si las elecciones nos derritieran las meninges. En el anzuelo de pescar votos solo encontrarán trazos gruesos, lugares comunes y medias verdades. Eso en el mejor de los casos. Lo demás es bilis. Si aún respiran y no quieren morir de un empacho de política basura les recomiendo un paseo entre breñas y jarales.
Ya está durando demasiado la campaña. Tanto que no ha empezado y ya estoy hasta el coxis de los nietos del exilio, de los acampados de Sol, de los moros de Ceuta y hasta de María Jesús Montero. Señor, danos, además de coxis, paciencia.
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