Este año viene Carminho

O Cais das Colunas

José Luis Lucas.

(Politólogo y periodista)

03 de julio de 2026 a las 09:01h
Actualizado: 03 de julio de 2026 a las 09:01h

Este año llega Carminho, la que canta “Memoria” con Rosalía y “Perdóname” con Pablo Alborán. El Badasom, que aúna el flamenco y el fado en esta semana con tanto calor, se ha establecido como una seña identitaria de Badajoz, como lo es el teatro grecolatino en Mérida o el clásico en Cáceres, ciudad que le ha añadido además el condimento mestizo o mulato del Womad para que este menú de tres platos y postre se sirva con regusto a tolerancia y modernidad. Serán, sin duda, algunas de las armas que esgrima la candidatura de Cáceres 2031 para alcanzar definitivamente la capitalidad europea de la cultura, la primera gran cita para Extremadura sin ser subsede, sucursal, franquicia o sede de una fase pre-cualquier cosa, después del primer intento en 2016, una meta para que todos los extremeños desde Lisboa a Madrid, desde Cáceres a Barcelona o San Sebastián -la entonces afortunada- nos sintamos orgullosos de cómo ha cambiado todo esto en las últimas décadas.

Le podremos añadir el Patrimonio de la Humanidad así considerado por la UNESCO: las murallas de Elvas, los restos romanos de Mérida que se enlazan con Évora, Cáceres y Guadalupe; el patrimonio natural que te ofrece la dehesa o Monfragüe, a poca distancia de Plasencia, la reina del norte; cabría sazonar la invitación con la riqueza de las vegas del Tajo y el tomate del Guadiana, el aceite, la carne del cerdo o la ternera, el queso de las ovejas y las cabras… Pero algo nos distingue del resto, de Granada, de Oviedo, del paisaje volcánico y lunar de las Islas Canarias: En Extremadura -y Cáceres con el casco histórico más consolidado de las cuatro grandes ciudades extremeñas, tan ejemplar como para servir de escenario a los Juegos de Tronos, La Conquista del paraíso en 1492, La Celestina y el éxtasis de Santa Teresa- se mantiene una comunión entre la historia y el porvenir, tradición y el futuro cibernético, que debe servir para ofrecernos al resto como residencia atrayente, para que esa generación de nativos digitales que marida la carrera profesional con un bienestar personal sin prisas decida fijarse aquí a crear riqueza.

María do Carme de Carvalho Rebelo de Andrade, nacida en Lisboa cuando yo estaba ya recorriendo el primer trayecto colombino a bordo del Aula Navegante -que luego se reconvertiría en Ruta Quetzal- interpreta algunos de mis fados modernos preferidos: “Meu amor marinheiro” “ As pedras da minha rua” y “Carta a Lisboa”. Ya en el Ágora Palestra de 2004 que organizó el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas de la Junta de Extremadura analizaban las “Nuevas tendencias del flamenco y el fado” y afirmaron que “el nuevo fado ya no sufre, ya no es triste” contraponiendo a Mafalda Arnauth y su “Bendito fado, bendita gente” a diferencia de la saudade nostálgica que destilaba la cuna de Amalia Rodrigues, entre marineros, prostitutas y proxenetas: “Que estranha forma de vida/tem este meu coração/Vive de vida perdida/Quem lhe daría o candão”, cantaba la diva del salazarismo, capaz de invitar a la muerte antes que compartir el corazón de un hombre con otra en el “Fado do Ciúme” (de los celos).

Cuatro años más tarde se celebraba la primera edición del Festival de Flamenco y Fado, luego bajo el nombre de Badasom. Aún el año pasado pudimos oír una enamorada Katia Guerreiro con su “Fado dos Olhos”. Ahora, con mas de un millón de oyentes en la plataforma Spotify y un nuevo LP “Eu vou morrer de amor ou resistir” lanzado el año pasado, Carminho define la magia del fado como “una alquimia que nos advierte, que es capaz de hacer que la gente se encuentre a sí misma, de llegarnos al corazón a través de la historia personal de cada uno”. Ella sigue creyendo que se escucha “como un proceso íntimo” donde la artista “no es quien te emociona, sino que eres tú quien te emocionas con tu vida y tu historia: No sé por qué esta pasando ni por qué -asegura- pero el fado tiene la capacidad de llegar a esos lugares y abrir las puertas de la emoción, la nostalgia y el pensamiento”. Si la médico Katia d’Almeida aún nos ofreció un fado de despique, un género donde se lanzan pullas, reproches y reclamos por el despecho y el desamor, para seguir así atada a la tradición, Carminho, como ya hiciera Ana Moura o Dulce Pontes -quienes también pasaron por Badajoz, como Camané, Mariza, el fallecido Carlos do Carmo, Paulo do Carvalho, Gisela João, Ricardo Ribeiro, Sara Tavares, Cuca Roseta o Antonio Zambujo- lleva interpretándolo desde ese mismo sentimiento de dolor por el amor ausente pero en una sociedad donde eso cada día es más común, convivir con los días grises porque el alma sufre ahora que todo acabó. Y contra ese destino fatal al que te condenaban en las casas de fado, “va a morir de amor o resistir”, dejando esta vez la puerta abierta a continuar, a seguir viviendo. Tiempos nuevos.

Las cartas de Porrina de Badajoz a Amália Rodrigues

Amalia Rodrigues murió el 6 de octubre de 1999, a los 79 años de edad: “El fado nació un día cuando el viento mal removía y el cielo el mar prolongaba en la amurada de un velero y en el pecho de un marinero que, estando triste, cantaba”. El mejor Director que jamás tendrá el Teatro López de Ayala, el también dramaturgo Miguel Murillo, se empeñó en investigar las relaciones entre ella y José Salazar “Porrina de Badajoz”. El Porras tiene en su cancionero unas Cantinhas Portuguesas (bulerías) con una estrofa similar al fado “Ai Mouraria / da Velha Rua da Palma / onde eu um dia / dexei presa a minha alma” cuando vio bailar a un Cigano (gitano) al pasar la frontera… Y tanto los gitanos como los payos de Badajoz sabemos desde niños que “El que quiera a la Malena que vaya pá Portugale” y que “El agua se va pa el rio”.

Un ya demasiado enfermo Carlos Lencero regresó a Badajoz para morir. Antes de que “el agua se fuera para los ríos, como el río se va para el mar” le confesó a Murillo que conservaba las cartas de amor que el ruiseñor de Badajoz envió a aquella señora nacida en Rebordão, capaz de separarse de su marido en pleno régimen nacional-católico y actuar sin complejos en el Olympia de París: “Ay, dai-me um beijo” -canta el marqués de Porrina, con el mismo clavel en la solapa que liberó al pueblo luso de Caetano. Al principio dudamos de la veracidad aquella mañana en su despacho pero Carlos se reafirmaba: “Fui yo quien las escribió, porque José no sabía bien”. Carlos escribió letras para Camarón, Lole y Manuel, La Barbería del Sur… Yo jamás las vi. Forman parte de la leyenda. De ese deseo casi morganático, isabelino, fernandino -tanto monta, monta tanto- que tantos años planeó como el sueño imperial que volvía a amanecer, a no ser que Miguel mañana me corrija y él mismo sea testaferro de aquel romance imposible. En cualquier caso, aquella historia que Carlos nos relató recién llegó de la Alameda de Sevilla para descansar por fin pocas semanas más tarde, le sirvió para afianzar el FlamenFado; tanto como que Antonio Franco -qué gran hombre, también fallecido- hermanara al MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo) con el homónimo en Lisboa, ofreciendo la sublime exposición Suroeste para sellar así el compromiso ibérico de las vanguardias modernistas. Miguel, tan enamorado de Almada por el teatro, se encargó de mencionarlas a todo amante de Portugal que quisiera entrevistarle como Antonio de exhibir henchido su colección permanente en el Museo. Hasta en Lisboa empezó a correr el testimonio de que Amália financió a escondidas a los comunistas que sufrieron prisión en Peniche. De ahí su fado “Abandono” -decían. Leyendas.

El fado de Carminho tengo que escucharlo a solas, o al menos ausentándote del resto, mirándote un poco hacia sí. Últimamente, un raro ejercicio, tan exquisito para la sociedad contemporánea, dispuesta a consumir información a golpe de un Tweet de 140 caracteres o demostrar con un Tik-tok de 30 segundos que la gente le quiere. No más, para poder así resistir, escapar a esa sensación de sentirte solo y no morir de amor: “Foi por vontade de Deus /Estranha forma de vida”, que le cantó Amália.

Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

José Luis Lucas.
José Luis Lucas

Politólogo y periodista

Ver biografía
Lo más leído