Este jueves ha presentado el Presidente del Gobierno de Portugal, Luis Montenegro, el proyecto de Presupuestos del Estado a la Asamblea de la República. Como el pasado año, confía en que de nuevo la abstención responsable del Partido Socialista, después del debate e intercambio de las enmiendas, le procure un nuevo año político. La última vez que un líder socialista boicoteó unos Presupuestos en Lisboa, Pedro Nuno Santos provocó la convocatoria de Elecciones legislativas el 18 de mayo de 2025 y aquel cortoplacismo egoísta llevó al PS a ser la tercera fuerza parlamentaria, por detrás de la Aliança Democrática que coliga en el Gobierno al PSD-PP-CDS y por vez primera en la historia, de la ultraderecha Chega. A más nerviosismo y presión, más lejano del interés colectivo. A mayor ansiedad para alcanzar la Presidencia, menos simpatía popular. Desde entonces, la nueva dirección del socialismo luso se ha propuesto enarbolar la bandera de la responsabilidad institucional. José Luis Carneiro se abstuvo el pasado año y este año parece encaminado a la misma solución. En cambio, la oposición del líder populista, André Ventura, ha planificado que sus 60 diputados se hayan convertido en la mayor competencia para Montenegro, que se apoya en ellos para bloquear toda iniciativa social que presente la izquierda parlamentaria, y en la abstención de los 58 socialistas para que el país siga funcionando a la hora de aprobar el Presupuesto del Estado.
El proyecto de este año reduce en un 1’5% el presupuesto para Sanidad, la primera vez desde que la Troika comunitaria intervino la Hacienda lusa en 2014, y aumenta el de Defensa al 2’15% del PIB luso, algo que advierte graves recortes con una inflación próxima al 3’3% este año. Las contrapartidas se limitan a una reducción generalizada del IRS (307 euros para un salario de 970 y de 37€ para uno de 1.500). Para una renta anual entre 29.397-43.090€ anuales, el Impuesto sobre el Rendimiento de Personas Singulares (IRS) se reduce apenas 0’3 puntos. Y por otro lado, el Salario Mínimo se eleva a esos 970€ al mes para catorce pagas anuales. Ni el Gobierno tomó en consideración la petición de los empleados públicos de compensarles el coste de la vida con una subida superior al 6’5% (unos 150€ al mes), ni aumentó la revalorización de las pensiones según el IPC por encima de los 1.074€ mensuales.
El resultado en las encuestas llegó como una fruta caída del árbol. El barómetro Aximage para el Diario de Noticias sitúa a Chega al frente de la intención de voto (30´7%) por encima del Partido Socialista (28´9%) y de la coalición de gobierno AD (21’7%). Los socialistas critican con dureza la ausencia de las inversiones prometidas en sanidad y equipamientos sociales. Le recuerdan a Luis Montenegro que el anterior gobierno de Antonio Costa le dejó 32.000 viviendas públicas para que las inaugurara y el Presidente del Gobierno recurre al argumentario populista para culpar a la presión migratoria y la política de fronteras que las partidas destinadas a Vivienda y Sanidad haya cambiado. En el trasfondo de este debate, la “bazuca” europea (las inversiones extraordinarias de estos años del Plan de Recuperación y Resilencia de Portugal) está terminando.
Chega aguarda sin gobernar hasta que el desgaste de Montenegro le abra las puertas del Palacio de São Bento
Para todos aquellos que creen en España y Extremadura que al otro lado de la frontera, Luis Montenegro tiene un saco sin límite para atender las peticiones de infraestructuras esperadas desde hace décadas, (autovía desde Castelo Branco a Monfortinho, el tramo ferroviario desde Lisboa a Évora, la estación internacional de AVE…) a este límite a las demandas sociales en las políticas más básicas para el Estado para la gente que le tiene que renovar la confianza, la inversión pública asociada al PRR pasa de cinco mil millones de euros este año a cero en 2027. Toda la inversión pública tiene que reducirse en un 31% (4´3 mil millones de euros de los catorce mil en 2026). Según el ministro de Finanzas luso, Joaquim Miranda Sarmento, la inversión prevista de 9´7 mil millones de € (un 6´8% más que el pasado año, sin contabilizar los fondos Next Generation) se planifican en el programa Portugal 2030, reduciendo el número de viviendas financiadas o alargando los plazos previstos en algunas infraestructuras: En principio, y con el escaparate que supone la Capitalidad cultural de Évora 2027, el tramo ferroviario entre la ciudad del Bajo Alentejo y Badajoz-Plasencia debería estar en funcionamiento este próximo año, aunque la gente a un lado y otro de la frontera política cada año desconfía más de cualquier plazo que se comprometa en público. No sería la primera vez que Portugal llegue tarde a una cita para que una mil millonaria inversión tenga rendimiento sobre el crecimiento del país hermano: Les pasó con la organización de la Eurocopa de fútbol en 2004 y puede pasar igual con la Ferrovia para el calendario cultural en Évora, que debe completarse entre Lisboa-Badajoz y Cáceres para 2031, si finalmente la capital cacereña obtiene la misma responsabilidad al término de la legislatura, como desea toda Extremadura.
Desde luego, ni en Lisboa podemos aplicar un pacto de Estado “a la alemana”, entre los dos grandes partidos hegemónicos (PS y PSD) en la democracia contemporánea lusa, si la ansiedad en uno de ellos, pidiendo elecciones desde el minuto cero, no le hubiera conducido al fracaso y a la ultraderecha a llevarse parte del descontento; ni la estrategia de Chega es gemela a la Vox en España, porque la ultraderecha en Lisboa se ha negado a formar parte de gobierno alguno para presionar desde el Parlamento la agenda de la derecha moderada. A diferencia de la política española, la exageración dialéctica respecto a la emigración, la prioridad nacional, la reducción de gasto sanitario o social… sigue en la boca de André Ventura, de la que procura distanciarse una cierta cultura del “British Gentleman” que separa la élite parlamentaria del PSD del populismo tabernario de Chega, quienes cronometran con cada ejercicio presupuestario el desgaste que sufre Montenegro con la decepción respecto a las expectativas que pensionistas, estudiantes, funcionarios (incluidos las fuerzas de seguridad), jóvenes en búsqueda de vivienda, familias ante el coste de la alimentación y el ocio… Para que les caiga el poder sin contaminarse con gestión alguna, como la fruta que cae del árbol: La Ley de la GrAVEdad, que aprendimos en el colegio.
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