La historia de Don Benito es, en buena medida, la historia de un territorio que supo aprovechar las extraordinarias condiciones geográficas de las Vegas del Guadiana para construir, generación tras generación, una posición de liderazgo dentro de la antigua Tierra de Medellín. Si bien por su territorio actual pasaron numerosas civilizaciones, de ahí que abunden restos arqueológicos desde el Calcolítico (castillejos del Guadamez) o la época romana (villa Majona y otros muchos por el sistema de centuriaciones), antes de existir las delimitaciones jurisdiccionales de menor escala.
La emancipación jurisdiccional alcanzada el 13 de julio de 1735 no fue un hecho casual ni una concesión aislada de la Corona sino el reconocimiento institucional de una realidad económica, social y territorial que se había ido consolidando desde siglos atrás.
Los estudios históricos más recientes han permitido superar las explicaciones legendarias sobre el origen de la localidad. Durante mucho tiempo se aceptó la tradición según la cual Don Benito habría surgido por iniciativa de los pobladores de Don Llorente tras dos riadas o por la acción de un supuesto personaje que habría dado nombre al asentamiento. Sin embargo, investigaciones desarrolladas por Suárez de Venegas Sanz, Mora Aliseda y Clemente Ramos sitúan el nacimiento de Don Benito, bajo este antroponímico, en el proceso de reorganización y repoblación cristiana de la Tierra de Medellín durante la Edad Media, en la primera mitad del siglo XIV (entre 1330 y 1340), de acuerdo con las fuentes históricas, dentro de un espacio cuya principal riqueza residía en la disponibilidad de tierras fértiles y amplios recursos ganaderos.
Desde una perspectiva geográfica, el éxito de Don Benito no resulta difícil de comprender. Situada en una amplia cuenca sedimentaria originada por los depósitos de un antiguo lago fluvial (lago Sereniano, en la denominación del eminente geógrafo y geólogo D. Eduardo Hernández-Pacheco), favorecida por el colector del Guadiana y por unos suelos especialmente aptos para el aprovechamiento agrario (posteriormente transformados por el Plan Badajoz desde 1952), el establecimiento reunía condiciones excepcionales para atraer población y actividad económica. Esta circunstancia explica que, entre tanto, otros enclaves mantenían un crecimiento moderado, Don Benito consolidara progresivamente una centralidad cada vez mayor dentro de la Tierra de Medellín.
Ya a finales de la Edad Media, las fuentes muestran con claridad esta evolución. Don Benito dejó de ser una simple aldea dependiente para convertirse en el principal foco demográfico del territorio. Las investigaciones sobre el poblamiento medieval coinciden en señalar que al concluir el siglo XV era ya la localidad más poblada de toda la Comunidad de Villa y Tierra de Medellín, superando incluso a la propia villa cabecera.
La situación aparece perfectamente reflejada en el censo de pecheros de 1528-1530. Mientras Medellín contaba con 415 vecinos, equivalentes aproximadamente a 1.598 habitantes, Don Benito alcanzaba 606 vecinos, unos 2.333 residentes. Se trataba de una diferencia muy significativa para la época, pues suponía que la población dombenitense era cerca de un 50 % superior a la de la cabeza jurisdiccional del espacio al que estaba adscrito. De hecho, Hernán Cortés, figura histórica de proyección universal, consta como vecino de Don Benito, en el documento de embarque hacia la Española (actual República Dominicana)1:
Sepan quantos esta carta vieren como yo Hernando Cortés, hijo de García Martínez Cortés, vezino de Don Benito, tierra de Medellín, otorgo e conozco que devo dinero e pagar a vos Luis Hernández de Alfaro, vecino desta dicha çibdad, maestre de la nao que Dios salve, que han nombre Sant Iohan Bautista que agora está en el puerto de las Muelas del Río de Guadalquivir desta dicha çibdad en sus personas o a quien esta esta carta por vos mostrare e vuestro poder oviere, honze pesos de oro fundido e marcado que son por razón del pasaje e mantenimiento que me avedes de dar en la dicha vuestra nao, desde el puerto de Barrameda fasta la Ysla Española, al puerto de la villa de Santo Domingo; este viaje que agora va la dicha nao. E renunçio que no pueda dezir ni alegar que lo suso dicho non fue e pasó ansy, e sy lo dixere o alegare que non vala e los quales dichos honze pesos de oro me obligo de vos dar e pagar en la dicha Ysla Española en paz e en salvo, sin pleyto e syn contienda alguna, del día que la dicha nao llegare.
Durante los siglos XVI y XVII se hizo cada vez más evidente la contradicción entre la importancia real de Don Benito y su dependencia jerárquica de Medellín. La villa generaba población, riqueza y actividad económica en una proporción que ya no se correspondía con su condición subordinada. La aspiración al autogobierno respondía, por tanto, no solo a una cuestión jurídica, sino también a la voluntad de que la organización política reflejara la posición que Don Benito había alcanzado en la práctica.
Tras muchos litigios, la resolución llegó finalmente el 13 de julio de 1735, cuando la Corona concedió el Privilegio de Villazgo. Don Benito quedó eximido de la jurisdicción de Medellín y pasó a ejercer competencias propias de autogobierno, justicia y administración (elegir sus autoridades, administrar sus recursos y gestionar sus asuntos propios sin ninguna dependencia).
Vista desde la perspectiva histórica, aquella fecha representa mucho más que un cambio administrativo. Simboliza la culminación de un proceso secular mediante el cual una pequeña aldea surgida en el contexto de la repoblación medieval acabó convirtiéndose en el principal núcleo habitacional y económico de la Tierra de Medellín. La emancipación de 1735 sirvió para que otras entidades del condado abrieran el camino hacia su independencia (Miajadas, Guareña Valdetorres, etc.). Por ello, dicha fecha es una de las efemérides más notorias en el devenir de Don Benito, que alcanzará el máximo galardón un siglo más tarde (17 de mayo de 1856) con el otorgamiento del Título de Ciudad, consolidándose como la ciudad más populosa de Extremadura y superando en el censo de habitantes (Pascual Madoz) a varias de las capitales de provincia creadas en la división territorial contemporánea.
1 Referencia: Archivo Histórico Provincial de Sevilla (A.H.P.S.) Protocolos. Oficio IV. Libro 3º. Fol. 102. Recogido en el libro de Mora Aliseda y Suárez de Venegas Sanz “Don Benito. Análisis de la situación socio-económica y cultural de un territorio singular” (1995)
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