Descalabros y traiciones

Al Paso

valbuena ok bn
26 de octubre de 2026 a las 08:36h
Actualizado: 26 de octubre de 2026 a las 08:36h

La política es una profesión de riesgo. En realidad, casi todo tiene su riesgo… salvo ser funcionario. Lo de ser funcionario es para toda la vida. Tiene su mérito, pero también tiene mérito casi todo lo otro. Ser autónomo, por ejemplo. También tiene mérito. Y mucho. Usted, hombre o mujer ya entrado en años… ¿qué hubiera querido ser de volver a nacer? Alguno, guasón, dirá que torero. Vivir es escoger en cada cruce de caminos. Generalmente mal. A veces, las menos, los menos, bien. Lo de bien o mal es, por supuesto, cosa de opiniones siempre encontradas. Los políticos quisieran ser funcionarios… y los funcionarios, aunque solo sea por un día, políticos. Los autónomos -en su inmensa mayoría- se conformarían con respirar.

Acabo de enterarme de que un amigo de ese que dice ser perro, el perro por antonomasia según él, acaba de dimitir. Supongo que el tal dimitido alcanzó por amistad el puesto de delegado del gobierno en la capital y, supongo también, por enemistad lo pierde. Al parecer le han dejado fuera de la barca salvavidas a dos días de la citación judicial. Dimisión por mordisco. Mala suerte. Los políticos tienen cargos que no duran de por vida, quizá por eso tienen que quebrarse la cabeza por condena. Pisas moqueta, te hacen reverencias, te codeas con prebostes y hasta te piden favores que pagan otros. Y te drogas de placer.

La política es caprichosa. Caprichosa como un niño en una tienda de juguetes. Tanto que hasta pudiera ser que te presentes por un partido que pierde por goleada y acabes siendo nombrado alcalde con los votos del que te goleó. Y no es el ejemplo más ruin; de cargar ataúdes de compañeros a poner en libertad a sus asesinos solo hay un escaño de por medio. En política -estarán ustedes conmigo- para medrar es importante, además de suerte, tragaderas y cara de palo.

Calculo yo que este de Madrid ha dimitido antes de que lo dimitan. Pataleta de condenado. Una bicoca de por vida está al alcance de pocos. En nuestro siglo XIX nada era más común que las plagas de cesados coincidiendo con los cambios de gobierno. Ahora los funcionarios no tienen nada que temer, pero los políticos están siempre en la cuerda floja. Lástima, haber estudiado, dirá la cuadrilla de funcionarios que ha pastoreado el político durante su mandato. O quizá tenga a donde volver. Que no es lo mismo hacer acrobacias con red que sin ella. ¿Se acuerdan de la simpar Pinito del Oro? El día que se cayó en Laredo se partió los huesos.

La pregunta es para cuántos hay sitio en el bote salvavidas y, ya se sabe, los náufragos no suelen ser ejemplo de buena educación

No quiero que nadie se parta los huesos, pero reconoceré que me alegra el día -Dios me perdone- ver el teatrillo de descalabros y traiciones que se avecina. Al menos el de aquellos que no me son cercanos, que por algunos tengo afecto. Hay aviso de tormenta… y si llueve a manta… ¿qué será de los mil asesores del perro?, ¿qué de sus miles de colocados a dedo? La pregunta es para cuántos hay sitio en el bote salvavidas y, ya se sabe, los náufragos no suelen ser ejemplo de buena educación. Algunos lograrán acomodo, pero no todos. Decía mi suegra que se enfadan los ladrones y se descubren los robos. Sentencia que suelo recordar a menudo y que recientemente me han asegurado que mi suegra nunca dijo. En fin, un pensador francés, dijo que la historia es una antología de leyendas que tuvo éxito. Y eso que no era tan listo como mi suegra.

Nos esperan días de maremoto si las izquierdas pierden el poder, pero sean misericordiosos… peor lo van a pasar algunos políticos. Otros, los más discretos, con un poco de suerte, se tirarán el resto de su vida viviendo del cuento. El hermano del perro estuvo en un tris de conseguirlo. ¿Acaso no opinan como yo? ¡Cuántos habrá como él!

Mi portero hubiera querido ser profesor de instituto. Mala suerte… O buena, que una tarde aciaga se te cruza un alumno cafre, de negro y con capucha, y te revienta la crisma. Lo cierto es que lo único que no admite opiniones en contra es el hecho de que la suerte es caprichosa, que querer no es poder y cosas de ese tenor. Es cierto que cada uno es hijo de sus propias obras, que hacemos camino al andar, pero es el azar quien decide dónde van a dar los caminos. Lo mismo te hacen alcalde de carambola, pero -a poco despierto que seas- te apañas para los restos.

Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Sobre el autor

valbuena ok bn
Fernando Valbuena
Ver biografía
Archivado en
Lo más leído