Una cuestión delicada

Agua de mar

Mar Gómez Fornés.
16 de septiembre de 2026 a las 16:45h
Actualizado: 16 de septiembre de 2026 a las 16:45h

La política actual nos ha enfermado el alma. Necesitamos un médico espiritual por lo menos. El cuerpo golpeado, la mente manipulada, el alma en un fango insoportable. Los últimos acontecimientos de Ceuta, fatalmente nos ha arrastrado hacia esta roca de la melancolía donde estamos con el alma en un puño.

Ni aún situándose una en el plano del realismo mágico puede una imaginar un verano más inverosímil. La contra-verdad se desliza y reposa sobre la niebla en que se ha convertido el periodismo. Apenas quedan amantes de la precisión; se informa en base a intereses y colorines; se juega a enfangar sin maravillas orales, dando a matar con una piedra a los cisnes de pluma blanca.

Llegados a este punto conviene recordar que la represión política comprada por el PSOE se acerca peligrosamente a las “PSIKHUSHAS” de la Unión Soviética; un nombre que ha quedado para la historia universal de la infamia. Sólo hay que leer Archipiélago Gulag de Aleksander Solzhenitsyn.

El punto de partida era claro: cualquier pensamiento diferente al del aparato del partido se consideraba “desviado” y por tanto era fácil atribuir al disidente un síntoma inequívoco de “desequilibrio mental”. Lo dijo sin tapujos el propio Nikita Khruschev en 1959: <<podemos afirmar con claridad de aquellos que se oponen al comunismo, que su estado mental no es normal>>.

Es decir, que de una manera explícita en Rusia se ampliaron las definiciones de enfermedad mental para incluir bajo ese paraguas a toda la disidencia política.

La KGB, la policía secreta soviética, llegó a usar esta política de patologización con el fin de aplastar a la oposición y enviar advertencias serias a todo el que osara tener dudas políticas. Así se fue eliminando a los que opinaban de forma diferente, describiéndolos como “enfermos de esquizofrenia” o “prisioneros de conciencia”. La Historia debería ayudarnos a reflexionar que si todo es cíclico y todo fue inventado ¿por qué no alejarnos entonces de cualquier precipicio que pueda hacernos caer por donde ya resbaló la humanidad con anterioridad?

Es terrible observar y no poder hacer nada frente a personajes como Óscar Puente, o Marlasca designados por el propio partido socialista para construir un armazón de mentiras, es decir, un mapa de advertencias y coordenadas elaborado sin sutileza alguna con ingeniería del miedo que en resumidas cuentas empieza y termina por amenazar al núcleo sagrado de nuestro Estado de Derecho, a jueces y periodistas. Listas, señalamientos, insultos, intimidación en redes sociales tratando de ridiculizar al que se atreve a disentir. Un Gulag en miniatura y a la española pero no menos peligroso. Una purga es una purga aquí o en la Rusia de Stalin, una cuestión delicada.

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Mar Gómez Fornés

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