Cooling break

Al Paso

valbuena ok bn
16 de junio de 2026 a las 09:02h
Actualizado: 16 de junio de 2026 a las 09:02h

Cooling break. A punta de navaja. Ayer lo oí por primera vez. No será la última. Estos andrajos verbales vienen a quedarse. A vestirnos y a revestirnos por fuera, y lo que es peor, por dentro. Ya comprenderán que a estas alturas no voy a sorprenderme por tan poco. Un atraco más y lo que te rondaré morena.

 Se lo oí a una comentarista de la Uno en una retransmisión de un partidito de este mundialito. Mal diminutivo tiene comentarista. Todo en este mundial está mermadito. El caso es que la tal comentarista es de habla y habla hasta el punto de cotorrear con soltura cooling breaks. Sapos y culebras.

Llámese como se llame, cooling break o pausa de hidratación, es más de lo mismo. Lo que empezó siendo un remedio excepcional para ocasiones excepcionales ha mutado en triquiñuela publicitaria. Tres minutos, ni uno más ni uno menos. Los exactos para un número exacto de anuncios. En todos y cada uno de los partidos, haga frío o haga calor. Más que con la sed tiene que ver con los cuartos. Y no, no me refiero a los cuatro cuartos en que ahora se divide un partido de fútbol. Así que no tengo buen concepto de los lumbreras de la FIFA. Al menos desde el día en que perpetraron un extraño premio barra atentado a la paz para contentar a un niño caprichoso llamado Donald, como el pato. Todo por la pasta. También lo del mundial con cuarenta y ocho “finalistas”. Pero en este conjunto de despropósitos lo que más me ha indignado es lo de medio prohibir todo lo que no sea el uso del inglés. Cuando un periodista pregunta en español a Vinicius (que conoce el español) se le recuerda que las preguntas (y las respuestas) deben ser en inglés salvo en el caso de que se use el idioma de la selección del jugador (que no siempre será el inglés, digo yo). Y me cisco en sus muelas. Que vamos a un solo esperanto universal, el inglés, no lo dudo. Es cuestión de tiempo (y de chinos). Entre tanto convendría abominar de las imposiciones. El español no es ni más ni menos idioma que el inglés y aún más cierto en un mundial que, supuestamente, organiza México (donde, de momento, se habla español). Así que ya se harán una idea de por dónde anda mi aprecio a los interfectos de la FIFA. Mentirosos, peseteros y serviles. Todo en inglés, que tiene más delito. ¿He dicho ya que me cisco en sus muelas? En fin, me tomaré un cooling break de sangría muy fresquita a su salud (y a la de la comentarista políglota). O un culín de sidra. Culín, de culo.

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Fernando Valbuena
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