Señor Director:
Extremadura está atrapada en un compás de espera que no responde a las necesidades de sus ciudadanos, sino a los cálculos de las direcciones nacionales de los partidos. Las recientes declaraciones de Santiago Abascal, condicionando cualquier reparto de responsabilidades en la Junta a acuerdos programáticos previos con el Partido Popular, evidencian que nuestra tierra se ha convertido en pieza de negociación estratégica.
Que Vox priorice su agenda ideológica antes que la estabilidad institucional puede formar parte de su lógica partidista. Lo preocupante es que el Partido Popular, en su aspiración de alcanzar una mayoría absoluta que las urnas no le otorgaron, mantenga a Extremadura en un bloqueo tácito mientras intenta cuadrar unas cuentas que no salen.
Entre declaraciones cruzadas y desmentidos sobre sillones, los extremeños asistimos a un espectáculo que poco tiene que ver con el empleo, los servicios públicos o el desarrollo rural. Nuestra comunidad no puede ser rehén de pulsos nacionales ni de estrategias de desgaste.
Extremadura necesita certidumbre, presupuestos y dirección política clara, no cálculos electorales permanentes. Gobernar exige responsabilidad y altura de miras. Todo lo demás es prolongar un parón que esta tierra no puede permitirse.
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