Ser conscientes de la realidad lingüística de donde vivimos es el primer paso para evitar que nuestro patrimonio desaparezca. Nuestras formas de hablar no son un defecto, sino la expresión de una historia, un territorio y una identidad. Extremadura es una tierra de diversidad lingüística. El español es la lengua dominante y tiene mayor presencia en la educación, las instituciones y los medios. Ahora bien, también tenemos el estremeñu, de origen asturleonés, posee rasgos propios y durante años fue considerado «castellano mal hablado» y relacionado popularmente con el término «castúo». A fala de origen galaico-portugués, declarada BIC en 2001, se conserva en Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo. El português raiano es propio de zonas fronterizas y nace del contacto histórico entre comunidades portuguesas y españolas. Semus bilingüis, pero ¿somos conscientes? Velaí. Semus bilingüis; sin embargu, avemus la muestra desconecencia i la descriminación lengüística d’angunus. La diglosia aparece cuando conviven lenguas o variedades con distinto prestigio y ámbitos de uso.
En Extremadura, mientras el español ocupa una posición dominante, otras formas de hablar han quedado más relegadas al ámbito familiar o local. La glotofobia es la discriminación por el acento, dialecto o manera de hablar. Decir «habla bien» o «hablas mal» puede generar vergüenza e inseguridad y provocar que las personas abandonen la forma de hablar heredada de sus mayores. ¿Qué podemos hacer? Pos agoramesmu lo emportanti es sabel qué luenga tien de gastal-si con caquién i al momentu. No tenemos que elegir entre español y estremeñu, ni entre tradición y modernidad. Podemos conocer otras lenguas sin borrar la nuestra. Tó es arrochal-si una mijina i echal-si a palral, palral sin mieu. Reconocer una lengua una vez al año no basta. El estremeñu, a fala y el raiano necesitan investigación, enseñanza, documentación, presencia pública y apoyo real.
Una lengua no sobrevive solo en los libros: sobrevive cuando puede hablarse sin vergüenza y transmitirse a las nuevas generaciones. No debemos confundir norma con superioridad. La diversidad lingüística es una riqueza que proteger. Palru porque pueu. Porque defender una lengua no es mirar hacia atrás. Es luchar para que pueda tener futuro.
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