El arte de saber fracasar

Cartografía de dos tierras

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(Geógrafo)

02 de noviembre de 2026 a las 09:02h
Actualizado: 02 de noviembre de 2026 a las 09:02h

Hay hombres que pasan a la historia por sus victorias y otros por la extraordinaria manera en que fracasaron. Ernest Shackleton pertenece a los segundos. Salió a cruzar la Antártida, perdió el barco y terminó convertido en una leyenda de la exploración. Hoy incluso existe una marca de ropa técnica que lleva su apellido. No está mal para alguien que no consiguió lo que se había propuesto.

En agosto de 1914, cuando el Endurance partió de Inglaterra, acababa de comenzar la Primera Guerra Mundial. Shackleton ofreció sus hombres y su barco al Almirantazgo británico. La respuesta llegó en un telegrama de Winston Churchill: la expedición debía continuar. Mientras Europa se preparaba para una carnicería de dimensiones desconocidas, el Endurance ponía rumbo al sur. Su gesta pronto quedaría eclipsada por una guerra que tenía asuntos bastante más urgentes.

En enero de 1915, el barco quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell. Durante meses, la presión fue aplastando el casco hasta que se hundió en noviembre. Veintiocho hombres quedaron a la deriva sobre una inmensidad helada, sin comunicaciones ni posibilidad de rescate. Vestían prendas de lana y gabardinas fabricadas por Burberry, entonces proveedor de exploradores polares, mucho antes de convertirse en un emblema del lujo.

Sobrevivieron comiendo focas y pingüinos, quemando grasa animal para cocinar y derretir hielo. Sacrificaron a sus perros. Dormían hacinados, soportando el frío, el hambre y la suciedad. Shackleton comprendió que la expedición había terminado. Conquistar ya no importaba: había que regresar vivos. En abril de 1916, tras varios días de travesía en tres botes abiertos, alcanzaron isla Elefante, una tierra deshabitada.

Pero aquella historia no puede explicarse sin otros hombres.

Frank Hurley, fotógrafo australiano, se metió en el agua helada que anegaba el Endurance para rescatar sus negativos. Con el barco condenado y sin sitio en los botes, él y Shackleton eligieron 120 placas. Las demás, unas cuatrocientas, se rompieron sobre el hielo. No podían transportarlas. Gracias a las que se salvaron conocemos los rostros de los hombres y el barco agonizando entre enormes bloques de hielo. Hurley fotografiaría después la Primera Guerra Mundial como fotógrafo oficial del ejército australiano.

Frank Worsley, neozelandés y capitán del Endurance, era un marino experimentado. Cuando Shackleton decidió abandonar isla Elefante en busca de ayuda, seis hombres embarcaron en el James Caird, un bote de apenas siete metros. Les esperaban unos 1.500 kilómetros de océano hasta Georgia del Sur. Worsley navegó durante dieciséis días entre temporales, calculando su posición con un sextante y un cronómetro. aprovechando las escasas ocasiones en que podía observar el sol. Un error de navegación podía condenarlos a desaparecer en el Atlántico Sur. Encontraron la isla. Años después, Worsley hundiría un submarino alemán, combatiría a los bolcheviques en el norte de Rusia, volvería a servir en la Segunda Guerra Mundial y buscaría tesoros en el Pacífico.

Entre aquellos seis hombres viajaba también Tom Crean, un irlandés que ya había participado en dos expediciones antárticas con Scott y que, en 1912, había recorrido solo 56 kilómetros sobre el hielo para salvar la vida de un compañero

Mientras tanto, los veintidós hombres que permanecían en isla Elefante pasaron más de cuatro meses refugiados bajo dos botes volcados, alimentándose de animales marinos y esperando un rescate que podía no llegar. Tres intentos de rescate habían fracasado ya. El 30 de agosto de 1916, en el cuarto, Shackleton regresó a bordo del remolcador chileno Yelcho, comandado por Luis Pardo. Todos seguían vivos.

Este año se cumplen 110 años de aquel rescate. El Endurance fue localizado en marzo de 2022, a más de 3.000 metros de profundidad y extraordinariamente conservado. Permanecen también las fotografías de Hurley y los cuadernos de navegación de Worsley.

Shackleton nunca atravesó la Antártida. Hurley salvó las fotografías, Worsley encontró Georgia del Sur en mitad de un océano que apenas le permitió ver el sol y Pardo llegó a isla Elefante a la cuarta. No conquistaron territorios ni regresaron con grandes descubrimientos. Habían perdido el barco, buena parte de sus pertenencias y casi dos años de sus vidas. Pero volvieron los veintiocho del Endurance. Mientras Europa contaba sus muertos por millones, aquellos hombres consiguieron regresar de uno de los lugares más hostiles de la Tierra sin dejar a ninguno atrás.

Ciento diez años después seguimos hablando de aquella expedición que fracasó.

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Felipe Grande

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