El 29N tiene carrera

La Trastienda

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25 de octubre de 2026 a las 13:45h
Actualizado: 25 de octubre de 2026 a las 18:40h

Pedro Sánchez sale a correr con Carlos Cuerpo y plantea otros cuatro años de gobierno. Feijóo hace su propia carrera hacia la Moncloa mientras mira de reojo a Abascal. Y a la izquierda del PSOE, las fuerzas que deberían contribuir a una alternativa progresista concurren por separado y parecen haber perdido la iniciativa. Queda casi un mes para el 29N y, aunque la derecha tiene mejores expectativas de gobernar, el alcance de esa ventaja todavía está por decidir.

El punto de partida socialista era desastroso. Los casos de corrupción y las sospechas sobre las cloacas del partido arrastraban al PSOE como bolas de preso hacia las urnas. Ese lastre sigue ahí. No desaparece por una entrevista televisiva, un vídeo ante el Guernica o una carrera por una dehesa reivindicando la economía española.

Pero Sánchez ha conseguido recuperar presencia y cierta iniciativa. Ha vuelto a presentarse como un contrincante capaz de disputar la campaña, cuando el debate parecía limitado al tamaño de su derrota. Otra cosa es que esa actividad se traduzca en confianza y votos. Los fuegos de artificio pueden cambiar la conversación; reparar el deterioro político exige bastante más.

Feijóo dispone de una oportunidad clara para convertir el desgaste del Gobierno en una mayoría de cambio. Su desafío es explicar qué mejoraría y cómo, además de recordar las responsabilidades de Sánchez. Tiene motivos para confiar en una victoria, pero necesita que el deseo de relevo se concentre en el PP.

Ahí aparece Abascal. Vox aspira a recoger una parte del descontento y a convertirlo en capacidad de decisión. Para Feijóo no es indiferente cuánto sume la derecha ni cómo se repartan sus votos. Una victoria holgada del PP le daría una autoridad muy distinta de la que tendría dependiendo de un socio fortalecido.

Sánchez tampoco puede resolver por sí solo los problemas de su bloque. A su izquierda, la división y la falta de iniciativa dificultan ofrecer un horizonte compartido. Sus fuerzas parecen más ocupadas en conservar espacio propio que en ensanchar su electorado. El PSOE puede intentar atraer ese voto, pero concentrarlo no garantiza que alcance para volver a gobernar.

La campaña se abre, por tanto, con una ventaja de la derecha y varias incógnitas. El PP puede ampliarla y lograr una victoria suficiente para gobernar con mayor margen. El PSOE puede resistir y salvar los muebles, aunque termine en la oposición. Vox puede condicionar el resultado y la izquierda fragmentada puede pagar su desconexión.

Quedan 34 días para las urnas. Sánchez aún debe demostrar que su recuperación va más allá de las imágenes. Feijóo, que puede convertir una expectativa favorable en una mayoría sólida. Las urnas decidirán cuánto había de campaña y cuánto de realidad en las fuerzas que exhiben.

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Antonio Cid de Rivera
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