El cartel anunciando el futuro Museo Visigodo en una esquina de Mérida ya se ha desteñido. Cruce estratégico. En el perímetro del Teatro Romano. Entre el campo de fútbol y la piscina. Es, probablemente, el proyecto cultural más postergado de todos los que tiene el Ministerio en su cajón. De ahí que se hablara de este proyecto en la reunión de la semana pasada entre el consejero de Cultura de Extremadura, Laureano León Rodríguez, y el ministro, Ernest Urtasun Doménech.
El Visigodo estuvo sobre la mesa, pero de allí no salió ningún acuerdo concreto sobre plazos o financiación. Sí sirvió este encuentro para que la Junta rescate el proyecto y lo saque del olvido.
Se suma de esta forma a la reivindicación que mantienen desde hace décadas desde el Museo Nacional de Arte Romano, de quien depende la colección visigoda. Trinidad Nogales, su directora, dijo en el acto oficial del pasado 7 septiembre cuando recogió la Medalla de Extremadura para al Museo Nacional de Arte Romano, que el gran reto ahora es impulsar definitivamente el Visigodo. También lo dijo en el mismo acto el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna.
Llama la atención que un inmueble tantas veces anunciado, con un solar reservado y un proyecto de edificio que ha ganado un concurso internacional ni tan siquiera se haya licitado. Desde el Museo y desde la Junta siempre lo han reivindicado porque la colección de Mérida se considera la más importante de la Península Ibérica sobre cultura visigoda. Tiene alrededor de 800 piezas y cuenta la importancia de Mérida como capital visigoda de Hispania. Para los historiadores, la muestra es fundamental para entender la transición entre la Antigüedad tardía y la Edad Media en Hispania.
Esculturas decorativas
En la colección destacan esculturas decorativas asociadas a la Iglesia y documentan la existencia de talleres en la ciudad muy valorados durante los siglos VI y VII. Hasta el punto de influir en piezas que luego se hicieron en ciudades como Toledo o Córdoba. Hay una amplia tipología de elementos arquitectónicos y litúrgicos. Desde altares y capiteles hasta inscripciones funerarias. La más famosa es la cátedra del Obispo, del siglo VI. Se trata de un trono eclesiástico de mármol que evidencia el papel de Mérida como sede episcopal del primer reino visigodo.
Parte de este legado se expone desde 1986 en la iglesia del convento de Santa Clara. Fue entonces una decisión provisional que se ha prolongado ya cuatro décadas. Es un espacio pequeño que no cubre las necesidades de difusión que necesita un catálogo de tanta envergadura. Por eso en 1991 ya se plantea la posibilidad de darle un edificio propio y el Ayuntamiento cede el terreno. Tuvo incluso una partida en los Presupuestos Generales del Estado de 2010 y se habló entonces de 2013 porque ya se había planteado el concurso de ideas del edificio. Pero desapareció luego de todos los Presupuestos Generales del Estado posteriores.
El consejero de Cultura, Laureano León, ha explicado que para su departamento ahora se trata de un asunto prioritario y así se los traslado al Ministerio. Al que reclamó que se implique de una vez, reserve partidas presupuestarias y lo saque del cajón.
Para convertir el solar en edificio hace falta algo más de tres millones de euros, según las estimaciones que se hicieron cuando se presentó el diseño elegido. Aunque probablemente habrá que actualizar costes por el encarecimiento de los materiales sobre al boceto original.
Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.