Las organizaciones Pensando Extremadura, APAG Extremadura Asaja y la Federación Extremeña de Caza han suscrito un manifiesto para reclamar que no se acometa la posible demolición de la presa de Hijadilla, situada en el río Salor, sin evaluar previamente las consecuencias que tendría la desaparición de esta lámina de agua sobre la biodiversidad, la ganadería extensiva y la prevención de incendios.
La petición se produce después de que la Confederación Hidrográfica del Tajo haya abierto un periodo de información pública antes de decidir la actuación sobre una infraestructura que llevaba años destinada al riego y cuyo aprovechamiento original se encuentra abandonado.
Los firmantes sostienen que la restauración de los ríos debe tener en cuenta las características propias del clima mediterráneo. Recuerdan que muchos cauces extremeños reducen considerablemente su caudal o quedan completamente secos durante el verano, mientras Hijadilla mantiene una superficie de agua que puede actuar como refugio para la fauna durante los meses de mayor estiaje.
Según el manifiesto, la presa permite la supervivencia de especies de peces como barbos, bogas, pardillas y bordallos cuando otros charcones del Salor disminuyen o desaparecen. Las organizaciones señalan, además, que la infraestructura cuenta con elementos destinados a facilitar el paso de los peces, por lo que consideran que la conservación del agua embalsada y la mejora de la continuidad del río no tienen que ser necesariamente incompatibles.
La lámina de agua también es utilizada, según los promotores de la iniciativa, por aves acuáticas, mamíferos, anfibios y otras especies propias de la dehesa y el monte mediterráneo. Entre ellas citan ánades, fochas, somormujos, garzas, cigüeñuelas, nutrias, ciervos, jabalíes y zorros.
El manifiesto destaca igualmente la importancia de estos puntos de agua para mantener la ganadería extensiva, una actividad que contribuye a reducir la vegetación combustible, conservar el paisaje rural y favorecer la biodiversidad. Las organizaciones advierten de que la desaparición de la presa podría dificultar el mantenimiento de los rebaños en las fincas afectadas.
También defienden que esta reserva podría servir, siempre que reúna las condiciones técnicas necesarias, como punto de abastecimiento para los medios terrestres o aéreos de extinción de incendios. A su juicio, su utilidad debe valorarse antes de adoptar una decisión irreversible.
Por todo ello, las tres entidades solicitan una caracterización hidroecológica completa durante el periodo de máximo estiaje. El estudio debería analizar, entre otros aspectos, la superficie y el volumen de agua, su profundidad y calidad, la fauna presente y la existencia de refugios alternativos en el entorno.
Las organizaciones reclaman que se comparen de manera objetiva las distintas opciones posibles: mantener la presa, mejorar su permeabilidad para los peces, realizar una adecuación ambiental o proceder a su demolición. También piden que cualquier actuación incluya un programa posterior de seguimiento y alternativas para los aprovechamientos ganaderos y cinegéticos vinculados al embalsamiento.
Los firmantes consideran que la recuperación de la continuidad fluvial no garantiza por sí sola una mejora global de la biodiversidad, especialmente en un río que deja de correr durante algunos periodos del año. Por ello, resumen su posición en una exigencia: no derribar primero para estudiar después si el ecosistema ha empeorado.
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