La negociación entre PP y Vox para asegurar la investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta de Extremadura ha sufrido un nuevo revés tras la suspensión de la reunión programada para ayer jueves. La decisión fue adoptada por Vox después de que se filtrara la cita a los medios, lo que generó tensión y retrasos en un proceso ya marcado por la urgencia del calendario parlamentario. La suspensión deja en el aire la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes del inicio del debate de investidura, fijado para el martes 3 de marzo a las 17.30 horas.
El encuentro cancelado debía servir para avanzar en un posible pacto entre las dos formaciones, con la participación de la candidata del PP junto al secretario general del partido, Miguel Ángel Tellado, y la jefa de gabinete de Alberto Núñez Feijóo, Marta Varela, elevando así el nivel de interlocución política al ámbito nacional. Sin embargo, el liderazgo de la negociación sigue estando en manos de Guardiola y su equipo regional, con el secretario general del PP extremeño, Abel Bautista, como figura clave. Por parte de Vox, los responsables regionales, incluyendo al candidato Óscar Fernández y la diputada Montserrat Lluis, mantienen discreción sobre su postura, mientras el diputado autonómico Ángel Pelayo Gordillo evitó ayer avanzar cualquier indicio sobre el sentido del voto del grupo.
El calendario parlamentario para la investidura ya está definido. El martes 3 de marzo, Guardiola abrirá la sesión con la exposición de su programa de gobierno, sin límite de tiempo en su intervención inicial. La primera votación, programada para el miércoles 4 de marzo, exigirá mayoría absoluta de la Asamblea —33 de 65 escaños— para que la candidata resulte investida. Con 29 diputados, el PP no alcanza la cifra necesaria, lo que hace imprescindible algún tipo de acuerdo con Vox. De no lograrlo, el viernes 6 de marzo se celebrará una segunda votación, en la que bastará mayoría simple, por lo que una abstención de Vox sería suficiente para investir a Guardiola. La suspensión de la reunión complica ahora esta vía y deja la situación en suspenso.
La tensión se ha intensificado
La tensión se ha intensificado por un documento marco del PP nacional, concebido como guía para la relación con Vox, que provocó malestar en la formación de Santiago Abascal y fue interpretado por algunos como una forma de “domar” a una derecha más extrema. Las fuentes consultadas indican que este incidente ha sido uno de los motivos para que Vox decidiera posponer la reunión, generando dudas sobre la predisposición de la formación a colaborar antes de la investidura. Aun así, desde Génova aseguran que el documento solo pretende orientar a los líderes territoriales del PP y no constituye una imposición hacia Vox.
Mientras tanto, los plazos reglamentarios marcan que, si ninguna candidata obtiene la confianza de la Asamblea tras las votaciones del 4 y 6 de marzo, se abrirá un plazo máximo de dos meses para intentar acuerdos alternativos o proponer un nuevo candidato. Si pasado ese tiempo no se alcanza un consenso, la Asamblea se disolvería automáticamente y se convocarían nuevas elecciones en Extremadura.
La suspensión de la reunión deja en evidencia que la negociación sigue estancada y que la investidura de Guardiola podría verse comprometida si Vox mantiene su postura actual. La situación añade presión al PP extremeño y a la dirección nacional, que deberán buscar mecanismos para desbloquear la vía de entendimiento antes de que arranque el debate parlamentario. Con la investidura a la vuelta de la esquina y la posibilidad de un gobierno en minoría, el futuro político de Extremadura entra en una fase crítica marcada por la desconfianza mutua, la discreción de Vox y la urgencia de los plazos parlamentarios.
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