Un estudio de la Unión de Consumidores de Extremadura sitúa en torno a 3.750 euros el precio mínimo de un sepelio en la comunidad autónoma, según el nuevo número de su revista Consumidores, presentado este jueves. El informe desglosa los principales costes asociados a un entierro o una incineración y señala que las diferencias dependen sobre todo del municipio, el tipo de instalación elegida y la última voluntad del fallecido.
El primer desembolso que recoge el estudio es el trámite de documentación, que incluye la obtención del certificado de defunción, la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil y la licencia de inhumación. La funeraria cobra por esa gestión unos 250 euros, según la organización.
Después llega la elección del ataúd. En Extremadura, los féretros más básicos pueden partir de unos 500 euros, mientras que los modelos de alta gama o con maderas nobles pueden superar los 8.000 euros. Lo más habitual, según el informe, es optar por un modelo estándar o de gama media, con precios que oscilan entre los 700 y los 2.550 euros.
El traslado del cuerpo
El traslado del cuerpo en coche fúnebre es otro gasto ineludible. La organización advierte de que es difícil fijar un precio único porque influyen la distancia y las condiciones del traslado, aunque calcula que un servicio mínimo dentro de la misma localidad no bajará de 225 euros de media.
El uso de un tanatorio durante 24 horas ronda los 600 euros en Extremadura, con un rango general que va de los 255 a los 680 euros según el municipio y el tipo de instalación. La entidad añade que un tanatorio privado suele costar al menos 600 euros al día, mientras que los municipales suelen situarse en torno a los 300 euros diarios.
Las flores también forman parte del presupuesto. El estudio habla de coronas desde 150 euros y ramos por 60 euros, por lo que recomienda comparar ofertas antes de contratar.
La incineración gana terreno
La Unión de Consumidores de Extremadura constata un aumento de la demanda de incineración en la región, donde la tasa media se sitúa entre el 30% y el 35% del total de fallecimientos, por debajo de la media nacional. La organización recuerda que en España las incineraciones superaron por primera vez a los entierros tradicionales.
Los datos más recientes del informe de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios reflejan que el 50,11% de las personas fallecidas en España en 2024 fueron incineradas.
En Extremadura, la incineración tiene un coste medio de 800 euros, con una urna básica incluida. La comunidad cuenta con una media docena de hornos crematorios, aunque la organización dice que apenas existe competencia de precios. A ese importe hay que sumar el columbario para depositar las cenizas, un servicio que ofrecen casi todos los ayuntamientos y que va desde los 90 euros de Almendralejo hasta los 641 euros de Cáceres, más las tasas correspondientes.
Diferencias entre municipios
En el caso de los enterramientos, el informe subraya que hay una gran variedad de servicios y precios según el municipio. Además de la tasa de inhumación, hay que añadir otros costes mínimos como la compra de la lápida, cuyo precio más básico para nichos parte de 250 euros, y la tasa de colocación de lápida.
Como ejemplo, un nicho nuevo en Almendralejo por más de 5 años de concesión costará un mínimo de 1.134 euros, incluyendo nicho, título de concesión, apertura y cierre, lápida y licencia. En el extremo más económico de los estudiados, el informe sitúa un nicho en Mérida por 437,39 euros, siempre que se elija una concesión de menos de 5 años en la cuarta fila.
Con estos datos, la Unión de Consumidores de Extremadura concluye que actualmente no existen diferencias de precio apreciables entre incineración e inhumación y que el coste final depende de la localidad en la que se produzca el fallecimiento y de la voluntad del difunto.
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