Álvaro Sánchez Cotrina quiere que el PSOE vuelva a ganar en Cáceres y Badajoz el 29 de noviembre. Para lograrlo, el secretario general de los socialistas extremeños se propone recuperar a quienes se quedaron en casa en las últimas autonómicas. En esta entrevista con La Portada de Extremadura, reconoce que el partido se alejó de la calle mientras gobernaba la Junta y admite que los casos del entorno de Pedro Sánchez le han pasado factura. «Son personas que producen asco a la gente normal», dice de quienes, según él, se aprovecharon de su paso por el PSOE.
Cotrina defiende la dimisión de Óscar Puente tras el accidente de Urda y advierte de que el acuerdo entre el PP y Vox en Extremadura puede repetirse en España. También explica en qué condiciones ofreció a María Guardiola respaldar sus presupuestos y por qué cuestiona la rebaja de la ecotasa de Almaraz, pese a defender que la central siga abierta.
—Esta semana ha reunido a la ejecutiva regional para preparar la campaña. ¿Cómo afronta el PSOE extremeño las generales del 29 de noviembre?
—Con fuerza, con valentía y con la ambición de revalidar un Gobierno y de ganar en las dos provincias, en Cáceres y en Badajoz. Estoy viendo ese sentimiento en la militancia y en los votantes progresistas que esperan mucho de nosotros. Lo vamos a dar todo. Queremos que esa mayoría ayude a que este país no retroceda cuarenta años.
—¿Cree que los extremeños votarán en clave nacional o que pesará lo que ocurre en la Junta?
—La gente distingue cada vez mejor si vota a su alcalde, si vota al presidente de su comunidad autónoma o si está votando al Gobierno de España. Y, en este caso, yo creo que los votantes tienen muy claro qué se juegan. Se juegan pensiones dignas y un salario mínimo interprofesional que crece cada año. Cuando están en juego las cosas del comer, lo que afecta a tu bolsillo y a tu vida diaria, hay una respuesta. Va a haber una participación importante en Extremadura y vamos a volver a ver cómo crecemos los socialistas. Estoy convencido de que eso va a ser así y, además, me voy a emplear a fondo en ello.
«Va a haber una participación importante en Extremadura y vamos a volver a ver cómo crecemos los socialistas»
—Tras el resultado de las autonómicas del 21 de diciembre, ¿cree que el PSOE extremeño ha tocado suelo?
—Yo creo que los suelos no son de nadie. Aspiro a que el PSOE tenga mejores resultados que entonces. Voy a trabajar muy duro para que, con la ejecutiva que dirijo, el PSOE de Extremadura vuelva a ser la referencia de toda la ciudadanía extremeña, de los votantes progresistas y también de quienes entienden que defendemos a Extremadura incluso por encima de nuestro propio partido. Aspiro a eso, a estar por encima de nuestras siglas y a decirle a la gente que, cuando hay un socialista al frente de la Junta de Extremadura, pelea para que las cosas le vayan bien a esta región. De ahí no me voy a bajar.

—¿Qué autocrítica hace el PSOE de su peor resultado en unas autonómicas extremeñas?
—A ese resultado nos llevaron varias circunstancias. Pero, por no dañar a nadie, voy a quedarme con aquello que creo que hace mal el político del Partido Socialista cuando está al frente de las instituciones. Y es que somos extremadamente rigurosos en la gestión. Nos centramos tantísimo en la gestión de lo público que abandonamos a veces la conversación con la calle. Y yo creo que los políticos no debemos perder jamás la perspectiva de la calle. Cuando te subes a un escaño, cuando asumes la responsabilidad política de ser alcalde o presidente de una comunidad autónoma, no te puedes olvidar nunca de que fuera hay personas que necesitan hablar contigo, pararte y decirte las cuatro cosas que necesitan cambiar en su vida. Creo que nos separamos de la calle y es evidente que eso hay que corregirlo.
«Nos centramos tantísimo en la gestión de lo público que abandonamos a veces la conversación con la calle»
También influyó la polarización. Cuando la polarización llega y el odio se inocula en la gente, nos afecta sobremanera a los socialistas. Nosotros nos defendemos bien en los gobiernos de Estado, dando respuestas de Estado a los problemas de la gente. Pero tanta polarización, tanto odio hacia el presidente del Gobierno como estrategia, nos lastra. Yo estoy intentando corregir todo eso, que volvamos a ser la referencia que siempre ha visto la gente en nosotros.
—¿Qué balance hace de Pedro Sánchez al frente del Gobierno?
—Me parece que ha sido una persona muy valiente, que ha tomado decisiones muy importantes. El odio que hay en una parte de la sociedad hacia Pedro Sánchez es fruto de que se ha atrevido a hacer cosas que en democracia no se habían hecho antes. Y hay gente que no le perdona el reparto de la riqueza que está haciendo hacia las clases medias y trabajadoras con la subida de las pensiones y del salario mínimo interprofesional. Creo que ese tipo de políticas ayudaron a que el presidente del Gobierno, fuera de las ecuaciones de todo el mundo, repitiese un buen resultado electoral en 2023.
En la gestión y en los gobiernos hay muchas cosas que te pueden llevar por delante. Nosotros lo que tenemos que conseguir es que pese más lo bueno y menos lo malo y entender que la pluralidad política que ha decidido la ciudadanía es la que luego configura el Congreso de los Diputados. No va a haber ya mayorías absolutas. Tengámoslo claro. Le pregunto a un extremeño de Olivenza, de Azuaga o de Valencia de Alcántara si alguien cree que, si Junts le hubiera dicho que sí a Feijóo, Feijóo no sería presidente del Gobierno.
—Más allá de la gestión, ¿cree que el desgaste de ocho años de Gobierno y los casos del entorno de Pedro Sánchez pueden restarles apoyos el 29N?
—Claro que sí. Eso ha penalizado a nuestro partido. Son personas que producen asco a la gente normal. Esa es la expresión. Son personas que han estado en nuestras filas y se han aprovechado de ellas para enriquecerse o para las corruptelas que hemos visto y que, además, están juzgadas. Yo creo que el presidente del Gobierno reaccionó ante este tipo de casos expulsando inmediatamente del partido a quienes estaban en esa circunstancia. Eso también es una manera de diferenciarse del resto. Cuando se abren ese tipo de investigaciones y se prueba que esto es así, el partido tiene que reaccionar, señalando y apartando a esas personas. ¿Cómo reaccionó? Purgando la situación. Creo que eso hay que valorarlo también.
«Son personas que producen asco a la gente normal»
Evidentemente, el votante lo va a penalizar, porque el votante socialista sí penaliza que haya un sinvergüenza entre sus filas. Hay otros votantes que no. Pero el votante socialista, el militante socialista y quienes nos dedicamos, desde la política municipal en algunos casos y también desde la regional, a estar con la gente a pie de calle y a intentar resolver sus problemas, no podemos entender que gente de esta naturaleza se haga con cargos importantes dentro de nuestra organización. Y por eso lo que puedo decir en positivo de Pedro Sánchez es que, desde el minuto uno en que se conocieron hechos de estas características, apartó al secretario de Organización e hizo que se le purgase definitivamente de nuestras filas.
—¿Cómo valora la gestión del Gobierno tras el accidente ferroviario de Urda y la posterior dimisión de Óscar Puente?
—Lo voy a decir con las palabras del propio presidente del Gobierno. Un país como España no se puede permitir dos accidentes en un año con ese número de víctimas. Creo que la dimisión del ministro, justa o no, es proporcional a la situación que hemos vivido. Y también rompo una lanza a favor de quienes son capaces de conjugar el verbo dimitir, porque eso no lo ha hecho todo el mundo. Los socialistas vamos a celebrar pronto un acto en Valencia y vamos a ver a un señor que se llama Mazón, que sigue como diputado en el Parlamento valenciano.
Y hay una diferencia con esta oposición que tenemos hoy en nuestro país, que inmediatamente salió a pedir la dimisión de Puente. Yo recuerdo a gente de Estado como Rubalcaba, que, en lugar de pedir de inmediato la dimisión de la ministra Ana Pastor cuando sucedió una desgracia de estas características, se puso a su lado sin que nadie le llamase. Los socialistas éramos un partido de Estado y seguimos siéndolo. Nos poníamos al lado del Gobierno para intentar aliviar la carga, la pena y el dolor de esas familias con las que hemos empatizado desde el primer día. Evidentemente, no repara la pérdida de vidas humanas, pero al menos aporta decencia, dignidad política y transparencia. Y me parece oportuno que lo haya hecho en el momento en que lo ha hecho.

—¿Por qué cree que Puente hizo bien en esperar en vez de dimitir la misma noche del accidente?
—Me parece importante que haya dimitido entonces porque los cadáveres se han entregado a sus familias y porque se ha atendido la emergencia con la persona que estaba al frente en ese momento. Y en cuatro o cinco días ha dimitido, ha asumido esa responsabilidad política, pero sin dejar que la emergencia, hablando pronto y mal, se la coma otro que nada sabe del caso ni del Ministerio.
—¿Cree que el calendario de la dimisión pudo responder a un cálculo electoral?
—Me parece imprudente ver siempre detrás de acontecimientos tan trágicos un posicionamiento electoralista de un partido. Yo creo que no ha habido estrategia. De hecho, el propio ministro ha ido secuenciando su discurso en las horas siguientes al accidente. Creo que ha estado riguroso en las declaraciones. Si hay algún extremeño, lector de La Portada, que no haya visto todavía la comparecencia del ministro ante la Diputación Permanente, le invito a que lo haga. Ahí hay altura política, hay inteligencia política y hay conocimiento de la gestión cuando se está al frente de ella. A mí me hubiera parecido imprudente que esa misma noche el ministro se hubiera ido dejando en una situación absolutamente vulnerable al Gobierno y a su presidente.
—¿Cree que el accidente va a condicionar la campaña?
—Creo que sí. Todas las desgracias de Estado afectan, como poco, al estado de ánimo de nuestra sociedad. Va a afectar, pero en tiempos diferentes y también de una manera positiva entre quienes entienden que los responsables políticos tenemos que dar ejemplo con aquello que exigimos a los contrarios cuando estamos en la oposición. Y creo que, en este momento, la dimisión del ministro Puente le da credibilidad y coherencia al PSOE ante el votante.
«La dimisión del ministro Puente le da credibilidad y coherencia al PSOE ante el votante»
Y además lanza un mensaje a toda la ciudadanía. No todos los políticos somos iguales. Esa frase la decía alguien que para mí es un maestro en política y cuyos pasos sigo cada día, Guillermo Fernández Vara. Hay un vídeo muy viral de él diciendo «No somos iguales, no vamos a ser iguales nunca». Y hablaba de la sanidad pública y de la educación pública, de los que quitan derechos y los que los suman, los que quitan libertades y los que las dan. La derecha en este país ha cuestionado siempre los derechos. Ha estado siempre en contra, o al menos no ha votado a favor de su avance. Creo que hay una diferencia muy básica entre los partidos de derecha y los de izquierda y que la gente lo va a saber reconocer.
—El PSOE ha salido a advertir, literalmente, que el pacto extremeño entre el PP y Vox puede repetirse en España tras el 29N. ¿Cómo funciona ese Gobierno en Extremadura?
—Hay un reparto de papeles de cara a la opinión pública para que la presidenta Guardiola sufra el menor daño posible por las decisiones políticas de este Gobierno. Ella va a cosas muy contadas, está trabajando lo justo para no tener un desgaste personal y político, y luego tiene a Vox, que son, como le decía hace poco al Partido Popular, los matones de la clase. Van haciendo aquello que no se atreve a hacer la presidenta en primera persona. Hay dos gobiernos y al final firma la presidenta Guardiola. Creo que la gente va a ir viendo cómo poco a poco se le van restando derechos y cómo este Gobierno está intentando cuestionar los consensos que nos habíamos dado. Se han cargado de un plumazo el Consejo de la Juventud, que era una referencia para la gente joven y que permitió que muchos jóvenes alzaran la voz para poder quedarse en su tierra. Hay muchas cuestiones de gestión que se le están complicando a María Guardiola. Y se está viendo un discurso político ideologizado que arrastra a la presidenta a una polarización y a una extrema derecha que no le conocíamos a aquella María Guardiola cándida que se presentaba ante los extremeños.
«Hay dos gobiernos y al final firma la presidenta Guardiola»
—El PP sostiene que entrar en un Gobierno normaliza a Vox. ¿Cree que el partido cambia cuando asume responsabilidades de gobierno?
—Se tapan un poco.
—¿Se tapan un poco cuando están dentro?
—Sí. Creo que se tapan un poco al inicio, para que lo entienda todo el mundo, pero al final aplican su ideología en todas y cada una de las decisiones que toman en los consejos de Gobierno. Estamos viendo cómo han renunciado a presentarse al Senado en algunas provincias en favor de Vox. Creo que cada vez hay menos diferencia entre el Partido Popular y Vox. Se modulan en el lenguaje, pero en la acción de gobierno intentan llevar sus principios hasta el final. Lo de la prioridad nacional no es una broma. Lo vemos cuando se pone en cuestión la acogida de personas migrantes en esta comunidad autónoma. Y vemos cómo el Partido Popular utiliza la palabra «arraigo» para blanquear la prioridad nacional que Vox está imponiendo en Extremadura. Hay un Gobierno muy débil, que hace que la figura de la presidenta Guardiola vaya perdiendo popularidad cada día en Extremadura. Y la gente ve a una presidenta entregada a los intereses del Partido Popular nacional, entregada a la ultraderecha y que no está defendiendo su tierra.

—Ese Gobierno tiene detrás un respaldo electoral, ¿no?
—Lo ha tenido.
—Vox ganó muchos diputados en las autonómicas. ¿Cómo interpreta ese avance?
—El Partido Popular y Vox no han crecido en votos si miramos los bloques de derecha e izquierda. Si uno suma los votos que tuvieron el Partido Popular y Vox en 2023, son exactamente los mismos que en 2025. Es verdad que la bajada de votos del Partido Socialista hizo que aumentara su porcentaje. Aspiro a que los 100.000 extremeños que se quedaron en casa en las elecciones regionales de 2025, que se dice pronto y es doloroso para un socialista, vuelvan a salir a votar. Y a que respondamos que no queremos a esos partidos en el Gobierno de la Junta de Extremadura. Fundamentalmente, lo que no queremos es que el centroderecha de esta comunidad autónoma, que también ha sido respetado por los socialistas, esté entregado a partidos populistas que, cuando llegan al Gobierno, toman decisiones contrarias a lo que decían en campaña.
«Aspiro a que los 100.000 extremeños que se quedaron en casa en las elecciones regionales de 2025, que se dice pronto y es doloroso para un socialista, vuelvan a salir a votar»
Te puedo hablar de agricultura, que es la materia más visible para el ciudadano que ellos están gestionando. Van al Valle del Jerte y dicen «Yo soy el salvador del campo. Seremos nosotros los que ayudemos a los agricultores del norte de Cáceres cuando haya una inclemencia meteorológica que se cargue la cosecha». Eso ha sucedido mientras Vox dirige la Consejería de Agricultura. ¿Cuánto dinero han puesto encima de la mesa para acompañar a los agricultores del norte de Cáceres? Cero euros.
«¿Cuánto dinero han puesto encima de la mesa para acompañar a los agricultores del norte de Cáceres? Cero euros»
¿Y qué me dice de los olivareros de la Sierra de Gata o de Trasierra-Tierras de Granadilla? Del olivar tradicional de manzanilla cacereña. Hablan mucho del mantenimiento de nuestros pueblos y del olivar tradicional, pero ahora que están teniendo los peores precios de los últimos años, no se les está acompañando. Van a aprobar próximamente un decreto de medidas para el campo en el que no se recoge ni una para esa gente.
Si te vas a las Vegas Altas, se ha perdido el 30 % de la producción de tomate en nuestra región. El cambio climático está afectando de una manera muy determinante a nuestros campos y tenemos a un negacionista del cambio climático en el Gobierno de la Junta de Extremadura. Es un insulto para la inteligencia de los agricultores y ganaderos.
Dicen que España es la Galia de la Unión Europea. Tengo la esperanza de que Extremadura vuelva a ser la Galia. Eso dio muy buenos momentos a nuestra comunidad autónoma e hizo prosperar una tierra que estaba condenada a no crecer. El avance, la modernización y el crecimiento de esta tierra son innegables y han venido de la mano de los gobiernos socialistas.
Los lectores de La Portada solo tienen que hacer el recorrido desde Las Hurdes hasta La Alberca, en Salamanca, junto a la provincia de Cáceres. Cuando uno entra en Salamanca se encuentra con carreteras hechas unos auténticos zorros. Si te vas a la provincia de Cáceres, puedes ver cómo se ha invertido en vías de comunicación durante cuarenta años. ¿Qué está haciendo Guardiola con el presupuesto de la Junta, por ejemplo, en el mantenimiento de una de nuestras joyas de la corona, la conexión por carretera que se hizo muy bien en esta comunidad autónoma? Absolutamente nada. Cero kilómetros de carretera, cero euros de presupuesto.
«Cero kilómetros de carretera, cero euros de presupuesto»
—Más allá de sus diferencias políticas, ¿cómo es su relación con María Guardiola?
—La respeto mucho. Casi todas las cosas buenas que le veo están más en el ámbito personal que en el político. Veo a una presidenta agradable, con la que se puede hablar, pero que, conforme avanza la legislatura, se va polarizando cada vez más. Yo le ofrecí a la presidenta Guardiola sentarme con ella, respetar la democracia y aceptar los papeles que nos corresponden. Usted es la presidenta de la Junta de Extremadura y tiene derecho a hacer su programa.

—¿Guardiola aceptó su ofrecimiento de hablar?
—Aceptaba ese planteamiento, pero tres días después le proponemos un pacto para la vivienda en Extremadura, en un momento de polarización nacional y con una crisis de vivienda que está afectando a nuestra comunidad autónoma, y dice que no. Pero es que también le ofrecí respaldar sus presupuestos. Si tan obligada estaba a tener a Vox en su Gobierno, échelos. Me comprometo a que estos presupuestos salgan adelante con siete medidas que eran muy razonables para el votante moderado de esta comunidad autónoma, y me dijo que no. Yo no tengo ningún complejo en sentarme en una mesa con quien haga falta para defender los intereses de nuestra tierra.
—¿Mantendría hoy la oferta de respaldar los presupuestos si Vox saliera del Gobierno?
—Puedo hablar con la presidenta Guardiola nuevamente y adaptar al tiempo político que estamos viviendo las decisiones que hemos ofrecido. No le puedo decir hoy que el presupuesto de la Junta de Extremadura saldría adelante en esas circunstancias, porque estoy todavía más convencido de que María Guardiola no está obligada a gobernar con Vox. Ha elegido gobernar con Vox y, entre Vox y Extremadura, ha decidido que sea Vox.
«Ha elegido gobernar con Vox. Entre Vox y Extremadura, ha decidido que sea Vox»
También le he ofrecido un pacto frente a los incendios. Tenemos hectáreas y hectáreas de grandes masas forestales que se convierten en el combustible de megaincendios que superan nuestra capacidad de extinción. Y también me ha dicho que no. La medida era importante. Lo que era una tontería, si me permiten la expresión, era la cantidad de dinero que le pedíamos que pusiera encima de la mesa para proteger los núcleos urbanos: ocho millones de euros. Se ha demostrado, desgraciadamente, que, si no tenemos anillos perimetrales alrededor de nuestros pueblos, somos incapaces de salvar vidas ante una desgracia de esas características. Entonces, no me voy a cansar, no me voy a callar.
—En su investidura, Guardiola tendió la mano a toda la oposición.
—Claro, pero con la mano tendida y con el mazo dando. El relato tienes que acompañarlo de hechos. Yo creo que el legado de todos los presidentes deja algo bueno. Algo bueno va a dejar la presidenta Guardiola, por supuesto, cuando salga de la Junta de Extremadura en las próximas elecciones autonómicas. No sabemos cuándo van a ser, pero va a dejar de ser presidenta y ella lo sabe. Y sabe que cada vez que me mira a los ojos está hablando con alguien que puede ganarse la confianza de los extremeños y las extremeñas.

Álvaro Sánchez Cotrina durante la entrevista. / Jorge Armestar
—¿Por qué está tan seguro de que puede ganarse esa confianza?
—Estoy muy seguro porque lo voy percibiendo en cada uno de los sitios por donde vamos. La presidenta Guardiola les dice a los tabaqueros del norte de Cáceres que va a defender en la próxima PAC la región tabaquera. Y lo único que ha hecho para que los tabaqueros de Extremadura vean que la presidenta los está acompañando es mandarle una carta al ministro quejándose porque están utilizando unos productos químicos que, en principio, no se les permitiría utilizar en otros sitios.
Tú no eres presidenta para quejarte y tener una razón para decirle al ciudadano medio de esta comunidad autónoma «No te puedo ayudar, es que la culpa la tiene el Gobierno de España». O «No puedo hacer nada por la gigafactoría, porque eso de la gigafactoría de Navalmoral de la Mata era una maquetita de Vara». La gente está descubriendo a una María Guardiola que tiene mucha verborrea, que habla mucho de Extremadura, pero que, cuando tiene que ejecutar políticas que incidan en el día a día de la gente, la está dejando de lado. Y por eso tengo esa seguridad. Porque esta comunidad autónoma tiene una pulsión socialdemócrata de toda la vida, desde los años de nuestra autonomía. Los errores nos han llevado hasta aquí y ahora hay que volver a levantar el espíritu de nuestro partido, la ambición y las ganas de crecimiento, y enfrentarse a quien haga falta.
¿Alguien ha visto a la presidenta Guardiola enfrentarse a alguien de su partido por algo que la dirección nacional del Partido Popular le haya dicho que debe o no debe hacer en Extremadura? Es que no se enfrenta nunca. Si Ayuso le dice que tiene que seguir la central nuclear de Almaraz y que le tiene que quitar 130 millones de euros, ella se los quita sin que se lo pidan las eléctricas. Pero un vecino cualquiera también puede decir que no quiere que sus bajadas de impuestos solo le supongan cuatro euros al mes.
«Cada vez hay menos diferencia entre el PP y Vox»
—¿Cree que los extremeños perciben el efecto de esa rebaja a las eléctricas?
—Se lo tenemos que decir todos los días. Hay que pelearlo. Claro que lo perciben. La gente sabe que le están quitando 28 millones de euros a las eléctricas y que podríamos tener a 502 médicos contratados en Extremadura con ese dinero. ¿Cómo no va a entender la gente que, si tienes catorce días de lista de espera donde antes tenías una media de 3,5 días, eso tiene que ver con que les quites impuestos a las grandes fortunas, renuncies a tus recursos propios y luego no seas capaz de contratar a esos 502 médicos para dar solución a las listas de espera o de hacer 230 viviendas en Extremadura? Eso es lo que podríamos estar haciendo con los 28 millones de euros que se les han quitado este año. Y vamos a quitarles 130 millones.
—Usted quiere que Almaraz siga abierta. ¿Puede la rebaja de la ecotasa ayudar a que sus propietarios mantengan la central en funcionamiento?
—Yo también quiero que siga. Pero es un elemento de poca ambición política, de bajar los brazos, de no creerte que puedes negociar hasta la extenuación para mantener los principios básicos que nos hemos dado en esta comunidad autónoma. Ayuso le dice «Bájale los impuestos para que se quede Almaraz», y lo hace. Alimentamos con nuestra energía las fábricas de los polígonos industriales de Madrid. Eso insulta la inteligencia de los extremeños y las extremeñas. Feijóo le dice «Convoca elecciones, adelántalas», y ella hace un adelanto electoral.
Cada vez que le hemos tenido que decir al presidente Sánchez «Esto no nos gusta», se lo hemos dicho. Le hemos dicho que el modelo de financiación es insuficiente para Extremadura, a pesar de que hemos crecido con este presidente en 2.000 millones de euros. Veníamos de 3.000 millones de euros en Extremadura en 2017 y hemos pasado a 5.000 millones en la etapa del presidente del Gobierno. ¿Estamos mejor que antes? Muchísimo mejor. ¿Eso quiere decir que sea suficiente para Extremadura? No. Somos socialistas y hemos llegado aquí para no conformarnos con lo que tenemos. Vamos a pelear internamente en nuestro partido y a decirle al presidente y a quien haga falta qué cosas entendemos que son buenas o malas para Extremadura. La presidenta Guardiola está perdiendo credibilidad porque no está haciendo valer que Extremadura esté por encima de todo. Lo dice en los discursos del estado de la región, pero después se le olvida.
—El PSOE y Unidas por Extremadura han presentado enmiendas a la totalidad. ¿Cree que Extremadura necesita aprobar un presupuesto?
—Sí, lo creo.
—¿Qué le objeta al proyecto de la Junta?
—Le dije a la presidenta que tenía derecho a intentar ejecutar su programa. Podíamos entendernos en unos presupuestos si Vox salía del Gobierno y negociar medidas muy concretas en beneficio de los extremeños y las extremeñas. Ninguna de esas medidas se refleja en el presupuesto regional.
«Podíamos entendernos en unos presupuestos si Vox salía del Gobierno»
Tenemos más de 9.000 millones de euros, un presupuesto histórico como consecuencia de las aportaciones del Gobierno de España, pero son los presupuestos menos ambiciosos de la historia de Extremadura. No dan respuesta a ni un solo problema. ¿Qué está cambiando con estos presupuestos? No hay ni un solo dato que te haga pensar con esperanza que las cosas que van mal en Extremadura vayan a mejorar.
«Son los presupuestos menos ambiciosos de la historia de Extremadura»
Lo hemos visto con los presupuestos de 2026 y con el de 2025. ¿Se han aprobado? Sí. ¿Cuál es el nivel de ejecución del capítulo 6 del presupuesto de la Junta de Extremadura, el de inversiones? Menos del 50 %. Si yo soy presidente de la Junta de Extremadura y en el capítulo 6 de tres presupuestos seguidos no soy capaz de ejecutar el 50 %, dimito. Porque estoy condenando a los extremeños y las extremeñas a no poder tener la ambición de crecer en su tierra, de tener mejores servicios públicos y una tierra más competitiva como consecuencia de la acción del Gobierno de la Junta de Extremadura.
Eso es lo que te dice si un político es bueno o malo, si es capaz de ejecutar su presupuesto. Si te dan mucho dinero y no eres capaz de ejecutarlo, estás siendo un irresponsable político y estás condenando a tu tierra a no poder crecer. Y creo, de verdad, que tenemos que servir para algo más que pagar las nóminas de los funcionarios.

—El proyecto incluye una rebaja fiscal en los primeros tramos. ¿Qué le parece esa medida?
—Una rebaja fiscal en los primeros tramos que les ahorra cuatro euros al mes a las personas de rentas medias en nuestra comunidad autónoma. Cuatro euros al mes que te dan para una caña, pero no para pagarte de tu bolsillo un helicóptero para apagar un incendio, para pagar la ayuda a la dependencia o para concertar residencias en zonas rurales, donde estamos viendo que tenemos un problema.
Había una serie de centros programados en la provincia de Cáceres y en la de Badajoz. No se van a hacer. Estoy hablando hoy con la alcaldesa de Tejeda de Tiétar, donde había un centro de convalecencia programado. Habría permitido atender a muchas personas dependientes, dar empleo a mujeres del medio rural e invertir contra la despoblación. Se adjudicaron las obras por unos importes determinados y, con el alza de los precios, la Junta de Extremadura no está dando respuesta a ese problema. Por eso hoy llamo a los vecinos de esas localidades a que salgan a exigirle a la presidenta Guardiola que no los deje tirados.
Estamos hablando de dos modelos. Sí, están bajando los impuestos. También al que tiene un coche de una cilindrada importantísima y a los grandes tenedores de vivienda. A esos los ha eximido de impuestos María Guardiola en este presupuesto. Eso es ideología en un presupuesto.
Los políticos nos vamos a ahorrar dinero. A nosotros sí nos van a bajar los impuestos. Yo estoy en contra de que me bajen los impuestos porque quiero que mi hijo vaya a la educación pública y porque quiero que a mi madre, a la que van a operar próximamente del pie, la operen sin que tenga que pagar una factura de 20.000 euros. Y por eso podré estar en contra de mis intereses, pero no voy a estar nunca en contra de mis principios.
«Yo estoy en contra de que me bajen los impuestos porque quiero que mi hijo vaya a la educación pública»
—¿Qué le parece el plan de la Junta para construir vivienda protegida y facilitar el acceso de los jóvenes?
—Un brindis al sol. Hablé con el sector de la construcción y me dijo «Álvaro, es imposible. Puedes intentar hacer una oposición seria y también ser riguroso desde el Gobierno, pero no lo podemos hacer. Tenemos capacidad para que el sector de la construcción crezca en torno a un 20 % en Extremadura, pero necesitamos mano de obra que no tenemos».
Guardiola llega en 2023, dice que en 2027 va a tener 3.500 viviendas ya construidas y ha hecho dieciséis. Cuando le he planteado este acuerdo por la vivienda, le he dicho que nos sentemos todas las formaciones políticas y que se sienten con nosotros la sociedad civil, la Universidad, las diputaciones provinciales, los ayuntamientos, los sectores económicos y las asociaciones profesionales del sector. Me ha dicho que no.
«Guardiola llega en 2023, dice que en 2027 va a tener 3.500 viviendas ya construidas y ha hecho dieciséis»
Creo que es errónea la política de la Junta de Extremadura porque tampoco está utilizando la Ley de Vivienda para dar soluciones en sitios donde sí hay tensión. En algunas partes de Badajoz y de Cáceres hay zonas que podríamos declarar tensionadas y no se está haciendo.
Leche, te está dando 210 millones de euros para que puedas hacer vivienda pública y protegida en Extremadura. Mandas al consejero a una reunión de la sectorial de Vivienda, el señor consejero firma y vota a favor de traerse los 210 millones a Extremadura, ¿y al día siguiente recurres al Constitucional?
Tenemos una oportunidad magnífica en el medio rural, en los pueblos. Estamos viendo cómo se caen los cascos históricos de nuestros pueblos, con viviendas abandonadas. ¿No podemos poner encima de la mesa la posibilidad de hacer programas públicos que rehabiliten esas viviendas y den una garantía a la gente que se va de su pueblo porque no tiene acceso a una vivienda, aunque sí tenga empleo? Podemos hacerlo.

—Cuando gobiernan partidos distintos en Madrid y en Mérida, parece más difícil llegar a acuerdos. ¿Hay más lealtad institucional entre gobiernos del mismo signo?
—Bueno, yo creo que eso no coincide al cien por cien con la realidad. ¿Somos leales con nuestros propios gobiernos cuando son del mismo signo? Sí. ¿Somos exigentes? También. Muchas veces, para que lo entienda todo el mundo, tenemos negociaciones entre bambalinas, fuera de foco, y al final se materializan. ¿Qué ocurre muchas veces cuando hay gobiernos de otro signo? Que estamos a ver si se saca rédito electoral. A mí eso me parece de adolescencia política, que es lo que está aplicando la presidenta Guardiola.
La diferencia está en que el Partido Popular, cada vez que un Gobierno socialista está al frente de las instituciones, no es leal con ese Gobierno. Lo vimos con Felipe González, lo hemos visto con Zapatero y lo estamos viendo con Pedro Sánchez. Le ponía el ejemplo de Angrois, adonde Rubalcaba fue al día siguiente. Es lo que hemos hecho siempre los socialistas en las crisis de Estado.
Yo mismo no renuncio a llegar a acuerdos con la presidenta Guardiola si por encima de esos acuerdos están los extremeños y las extremeñas. No creo que dependa tanto de que haya un partido u otro en España y en la comunidad autónoma como de la lealtad y la personalidad política de quienes dirigen uno y otro Gobierno.
«Yo mismo no renuncio a llegar a acuerdos con la presidenta Guardiola si por encima de esos acuerdos están los extremeños y las extremeñas»
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