La fiesta ilegal celebrada este mes de agosto en La Granja (Cáceres) se ha saldado con diez personas detenidas, 65 conductores denunciados por alcohol o drogas y más de una treintena de expedientes por tenencia y consumo de sustancias estupefacientes, según el balance realizado este viernes por la Guardia Civil.
La concentración no autorizada llegó a reunir a unas 3.000 personas y alrededor de un millar de vehículos y se prolongó durante una semana, entre los días 13 y 20 de agosto, lo que obligó a mantener un dispositivo permanente de seguridad en la zona.
Del total de detenidos, cuatro están investigados por su presunta implicación en delitos de usurpación de inmuebles y daños, mientras que las otras seis detenciones están relacionadas con delitos contra la seguridad vial.
Los agentes también intervinieron varias armas blancas y levantaron actas por distintas infracciones administrativas, entre ellas las relacionadas con la acampada ilegal y posibles incumplimientos de la Ley de Aguas.
65 positivos por alcohol o drogas
Uno de los principales ámbitos de actuación fue el tráfico. Un total de 65 conductores fueron denunciados después de dar positivo en las pruebas de alcohol y/o drogas realizadas durante el dispositivo.
En dos de estos casos se instruyeron diligencias por delitos contra la seguridad vial: uno por conducir bajo los efectos del alcohol y otro por hacerlo bajo la influencia de drogas tóxicas o estupefacientes.
A ellos se sumaron otros cuatro delitos de tráfico: dos por conducir sin permiso, uno por negarse a someterse a las pruebas de alcoholemia y otro por conducción temeraria.
Pese al elevado número de vehículos y personas concentradas, la Guardia Civil destaca que durante los ocho días del dispositivo no se registró ningún siniestro vial relacionado con la celebración de la 'rave'.
Golpes de calor, intoxicaciones y fracturas
El operativo también tuvo que realizar numerosos auxilios a participantes por diferentes motivos. Entre las asistencias se encontraron golpes de calor, consumo excesivo de drogas y bebidas alcohólicas, fracturas y otras lesiones en las extremidades.
Algunos de los afectados necesitaron asistencia sanitaria y fueron posteriormente trasladados a centros médicos.
La Guardia Civil señala que la llegada sobrevenida de miles de personas obligó a mantener una respuesta permanente y adaptada a la evolución de la concentración, tanto para prevenir riesgos y proteger a las personas y al entorno como para evitar alteraciones del orden público.
El dispositivo se mantuvo hasta recuperar progresivamente la normalidad en la zona tras una concentración ilegal que, durante una semana, convirtió este punto del norte de la provincia de Cáceres en lugar de encuentro de miles de personas.
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