María Guardiola ha sido elegida este miércoles presidenta de la Junta de Extremadura tras obtener el respaldo mayoritario de la Asamblea regional. La candidata del Partido Popular ha sumado 40 votos a favor —29 de su partido y 11 de Vox—, alcanzando así la mayoría absoluta necesaria para ser investida en primera vuelta, sin necesidad de repetir la votación. Frente a ello, PSOE (18 escaños) y Unidas por Extremadura (7) han votado en contra, sumando 25 “noes”.
El pleno de investidura se ha desarrollado en un ambiente tenso y marcado por la confrontación entre bloques, con PP y Vox por un lado y PSOE y Unidas por Extremadura por otro, evidenciando la polarización política en la cámara autonómica.
Desde el PSOE, su portavoz Piedad Álvarez ha criticado duramente el acuerdo de gobierno, augurando que el Ejecutivo de Guardiola “durará poco” y podría “saltar por los aires”, al considerar que se basa en un pacto “ilegal” e imposible de cumplir. Además, ha cuestionado la figura de la nueva presidenta, asegurando que carece de “principios, valores y proyecto”, y acusándola de haber mantenido a la región en una situación de bloqueo que, según sus cálculos, ha supuesto pérdidas económicas significativas.
Irene de Miguel
En la misma línea, la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha advertido de la “falta de fiabilidad” del futuro gobierno, señalando que podría romperse “cuando Abascal lo decida”. También ha calificado el acuerdo entre PP y Vox de “infame” y ha acusado a Guardiola de haber cedido en exceso para alcanzar el poder, afirmando que “no se puede gobernar a cualquier precio”.
Por su parte, el portavoz de Vox, Óscar Fernández Calle, ha defendido el pacto y el concepto de “prioridad nacional”, incluido en el acuerdo con el PP, argumentando que responde al “sentido común” y negando que tenga connotaciones racistas o ilegales. Durante su intervención, ha insistido en la necesidad de “poner primero a los españoles y a los extremeños”, destacando problemas como el acceso a la vivienda, la situación económica de las familias y las dificultades del sector agrícola.
Sánchez Juliá
Desde el Partido Popular, José Ángel Sánchez Juliá ha asegurado que el nuevo Ejecutivo “no supondrá ningún retroceso social”, subrayando el compromiso con la igualdad, la diversidad y los derechos del colectivo LGTBI. Asimismo, ha defendido que el pacto responde al mandato de las urnas, que —según ha señalado— pedían estabilidad, entendimiento político y un cambio de rumbo en la región.
En su intervención final, María Guardiola ha tendido la mano al diálogo y ha reafirmado su intención de gobernar para todos los extremeños, independientemente de su voto. Ha reconocido que pueden cometerse errores, pero ha prometido que su gestión estará marcada por la “honestidad y la responsabilidad”, con el objetivo de impulsar el crecimiento y el progreso de Extremadura.
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