Dos meses sin cobrar. Sin material para limpiar. Y con el temor de perder parte de sus empleos. Los trabajadores del servicio de limpieza de Realan para la Junta de Extremadura se han concentrado este martes en Mérida para exigir una solución a los impagos de la empresa concesionaria. Pero el conflicto va más allá de las nóminas. La plantilla también rechaza las condiciones de la nueva licitación.
José Ángel Serrano, encargado de limpieza del edificio, denuncia que la concesionaria Realan les ha comunicado que no van a cobrar. «Nos han confirmado que no nos pueden pagar. Supongo que ahora irán a un concurso de acreedores», afirma.
Realan es una compañía canaria con problemas en muchos de sus contratos, según ha constatado la plantilla. En Mérida presta el servicio desde hace tres años. Algunos trabajadores, sin embargo, acumulan más de quince años de experiencia y han pasado por distintas firmas según iban sucediéndose las licitaciones. Serrano aclara que los impagos han llevado a varios compañeros a abandonar sus puestos sin esperar a recibir lo que les debían porque no tenían ingresos para esperar. Cuenta el representante de los trabajadores que se trata de una práctica habitual de las empresas de limpieza que llegan a estos contratos. Cuando no pueden cumplir e incurren en impagos, esperan a que sus empleados desistan. La plantilla llegó a superar la veintena de empleados, pero se ha ido reduciendo por el conflicto laboral.
La falta de suministros también ha agravado la situación. Según Serrano, llevan dos meses sin recibir productos ni material de limpieza. «Hemos limpiado los baños con agua y sin recambio de bolsas de basura», relata. La Junta tuvo que comprar material para que pudieran continuar con el trabajo.
A los salarios pendientes se suma ahora la preocupación por el futuro. Rechazan la nueva licitación porque, según denuncian, contempla tres puestos menos y una reducción de jornada para el resto de la plantilla.
La Junta justifica el ajuste por el aumento del teletrabajo en el edificio, según explica Serrano. La reorganización supondría pasar de quince trabajadores con jornadas de cuatro horas a doce con jornadas de tres.
Los limpiadores no comparten ese argumento. Consideran que la carga de trabajo seguirá siendo prácticamente la misma. Los baños, los cristales y las zonas exteriores necesitan limpieza diaria, independientemente del número de personas que acudan a las dependencias.
«Las tareas son las mismas», insiste el encargado. Con menos personal y menos horas, advierte, tendrán que asumir más tareas y cobrarán menos.
Que se rompa el contrato
La plantilla reclama a la Junta que rompa el contrato con Realan y busque una salida provisional mientras se resuelve la nueva adjudicación. También pide que la futura concesionaria asuma el pago de los salarios pendientes.
Los trabajadores ya acudieron a los tribunales por impagos en 2024 y 2025. Por eso consideran un error que la Administración prorrogara el contrato un año más. Según afirman, la empresa les ha trasladado que no van a cobrar.
La mediación celebrada el pasado viernes tampoco resolvió el conflicto. La compañía acudió representada por un abogado que, según Serrano, confirmó que no podía hacer frente a los pagos.
Los trabajadores no quieren que la solución se limite a cobrar las dos mensualidades pendientes. Exigen garantías para sus empleos y unas condiciones laborales que consideran amenazadas por la nueva contratación.
«No vamos a parar solo porque nos abonen los dos meses», advierte Serrano. La plantilla mantendrá la protesta hasta lograr una licitación que, en palabras del encargado, sea «justa con los trabajadores. Cobraremos si la Junta quiere».
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