La Archidiócesis de Mérida-Badajoz ha presentado la jornada del Domund con una doble cifra sobre la mesa: en 2025 se recaudaron 151.565,12 euros para esta colecta y, en la actualidad, la diócesis cuenta con 34 misioneros repartidos por 14 países de África, Asia, América y Europa.
La presentación tuvo lugar en el arzobispado de Mérida-Badajoz y estuvo encabezada por el arzobispo, José Rodríguez Carballo, junto con el delegado episcopal para la Cooperación Misionera, Federico Gragera, y el misionero claretiano Santiago Cerrato, que intervino para relatar su experiencia.
Una jornada marcada por el centenario
El Domund, que se celebra el 18 de octubre, cumple cien años bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”. Rodríguez Carballo recordó que esta jornada fue establecida por el papa Pío XI y subrayó que supone una llamada a la Iglesia a salir al encuentro de los demás y apoyar la labor misionera con la oración y con aportaciones económicas.
“Cien años haciéndonos partícipes de la misión y abriendo nuestros corazones hasta los confines de la tierra. Cien años de entrega, de servicio, de esperanza compartida”, afirmó el arzobispo, que añadió que esta conmemoración es también “una llamada a todos nosotros, a la Iglesia en concreto de Mérida Badajoz, para salir al encuentro de los demás y llevarles la fuerza liberadora del Evangelio”.
En su intervención, Rodríguez Carballo señaló que los misioneros “no llevan solo palabras, sino que ofrecen su vida, anuncian a Jesucristo, acompañan a las personas y trabajan por la dignidad humana, en la educación, en la salud y en la promoción de los más vulnerables, particularmente de las mujeres”.
Distribución de los misioneros y destino de la ayuda
Según los datos facilitados por la diócesis, de los 34 misioneros vinculados a Mérida-Badajoz, 24 son consagrados, siete sacerdotes religiosos, dos sacerdotes diocesanos y un laico. Están presentes en Argelia, Argentina, Brasil, Chad, Chile, República Democrática del Congo, Ecuador, Filipinas, Francia, Guatemala, Guinea Ecuatorial, México, Perú y Uruguay.
Federico Gragera explicó que el carácter pontificio de las obras misionales implica que lo recaudado se entrega al Papa y al Vaticano para repartirlo entre 1.133 territorios de misiones. También insistió en que el apoyo a estas iniciativas puede llegar por tres vías: la oración, la colaboración económica y, en algunos casos, la participación en experiencias misioneras.
El delegado episcopal afirmó además que la diócesis ha sido históricamente “potente” en el envío de misioneros, aunque ahora la realidad es “muy diferente” y “más pobre”. En su intervención también recordó al papa Francisco, al que calificó como “un Papa misionero”.
Rodríguez Carballo cerró su intervención animando a la generosidad con las misiones y defendiendo que la Iglesia “no vive para sí misma”, sino que existe para anunciar el Evangelio y ponerse al servicio de la humanidad.
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