La candidata del PP a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, afrontó su discurso de investidura con una doble estrategia: reivindicar los resultados de sus dos años y medio al frente del Ejecutivo regional y lanzar una apelación directa a la responsabilidad de Vox para asegurar la gobernabilidad. En una intervención extensa y de marcado tono político, combinó balance económico, defensa de los servicios públicos y una crítica frontal al Gobierno central por el modelo de financiación autonómica y la gestión de la inmigración.
Desde el inicio, Guardiola quiso subrayar que su proyecto no responde a intereses nacionales ni a estrategias de partido, sino a la defensa de Extremadura. “Estamos aquí y representamos a los extremeños, no a Pedro Sánchez ni a Ione Belarra ni a Santiago Abascal ni a Feijóo”, afirmó, en una frase que sintetizó su intento de situar el debate en clave autonómica y no estatal. En ese mismo marco, insistió en que el Parlamento regional debe actuar con altura de miras porque “ahí afuera esperan de nuestros acuerdos”.
Uno de los ejes centrales de su intervención fue la financiación autonómica. Guardiola reclamó un sistema “justo” que tenga en cuenta el coste efectivo de los servicios públicos en territorios con dispersión poblacional y envejecimiento como Extremadura. “Prestar sanidad, educación o dependencia en una tierra como la nuestra cuesta más y no puede penalizarnos”, sostuvo, defendiendo que la comunidad tiene “voz propia” y debe usarla no para el victimismo, sino para exigir igualdad y respeto. En este punto, arremetió contra la propuesta del Ejecutivo central, que, a su juicio, responde a “un mandato político claro” vinculado a acuerdos con fuerzas independentistas. Criticó que Extremadura no recibiera recursos adicionales en el último reparto y cuestionó que se negocie con dirigentes independentistas inhabilitados. Con ironía, llegó a sugerir que, si se quiere consagrar la desigualdad, se reforme la Constitución para incluir el principio de que “cuanto más tienes, más mereces”, denunciando lo que considera una España “a dos velocidades”.
Vertebración territorial
Junto a la financiación, la candidata popular defendió la necesidad de avanzar en la vertebración territorial con una “mirada moderna”. Enumeró infraestructuras pendientes como la EX-A1 o la autovía Badajoz-Olivenza, conexiones estratégicas o la mejora de carreteras y transporte público rural, subrayando que vertebrar no es un concepto retórico, sino garantizar que los ciudadanos lleguen “antes, mejor y con más seguridad” a sus destinos. Reclamó un tren “digno”, mayor conectividad digital y una apuesta decidida por la cohesión territorial como base para atraer empresas y fijar población.
En el ámbito industrial y energético, Guardiola defendió el derecho de Extremadura a desarrollar proyectos estratégicos con ambición. Situó a la central de Almaraz como un elemento clave en el presente y el futuro energético de la región, afirmando que la energía nuclear es “una palanca imprescindible” para afrontar la revolución digital y energética europea. Reivindicó también la estrategia de industrialización con foco en la industria 5.0, la inteligencia artificial y la digitalización aplicada a la producción.
Inmigración
La inmigración fue otro de los capítulos destacados de su discurso. Guardiola la definió como una “oportunidad” si se gestiona con rigor y liderazgo, pero un problema si se aborda desde la improvisación. Defendió que Extremadura quiere crecer en habitantes y acoger a familias y trabajadores, pero exigió al Gobierno central que asuma sus competencias sin trasladar a las comunidades autónomas las consecuencias de lo que calificó como un “modelo fallido”. “El inmigrante no es una víctima pasiva ni un culpable por defecto: es una persona con derechos y deberes”, afirmó, apelando a un equilibrio entre “responsabilidad y humanidad”.
En materia agraria, la candidata popular se comprometió a defender el campo extremeño frente a las exigencias del Pacto Verde europeo que, según dijo, comprometen la rentabilidad de las explotaciones. Denunció la falta de reciprocidad en las importaciones de terceros países y aseguró que sin herramientas adecuadas los agricultores no podrán competir en igualdad de condiciones. Prometió ayudas ante sequías, enfermedades y episodios climáticos extremos, así como inversiones en regadíos eficientes y garantía de agua potable.

María Guardiola en su escaño junto a Abel Bautista. / Asamblea
Balance de gestión
Una parte sustancial de su intervención se centró en el balance de gestión. Guardiola defendió que durante su mandato Extremadura ha registrado crecimiento del PIB per cápita por encima de la media nacional, el paro más bajo en tres décadas y un récord histórico de exportaciones. Atribuyó estos resultados al “trabajo serio, al rigor y a la ambición” de su Ejecutivo y del tejido empresarial regional. En el ámbito fiscal, reivindicó la bajada de los dos primeros tramos del IRPF, la eliminación del Impuesto de Sucesiones para la mayoría de herencias y medidas para facilitar el acceso a la vivienda a jóvenes y familias. Insistió en que una fiscalidad justa no es solo bajar impuestos, sino garantizar que los beneficios lleguen a quienes más lo necesitan.
En servicios públicos, defendió avances en educación, con reducción de ratios y aumento de plantilla docente, así como inversiones en infraestructuras escolares. En sanidad, destacó la reducción de listas de espera y el incremento de profesionales, mientras que en dependencia subrayó la disminución de los tiempos de tramitación. “Este Gobierno defiende lo público con hechos, no con pancartas”, afirmó, contraponiendo su gestión a la del anterior Ejecutivo socialista.

Igualdad
Guardiola dedicó también espacio a las políticas de igualdad, sosteniendo que “una sociedad nunca será justa hasta que mujeres y hombres caminen juntos en las mismas condiciones”. Enumeró medidas como la creación de centros de atención a víctimas de violencia sexual, protocolos contra la trata y ayudas a huérfanos de víctimas de violencia de género. Defendió políticas de conciliación y apoyo a la maternidad, afirmando que las mujeres “quieren trabajar sin renunciar a la maternidad” y que no se las debe obligar a elegir.
De cara al futuro, avanzó una Ley de Apoyo a las Familias para fomentar la natalidad, un Plan Extremeño de Movilidad Sostenible hasta 2030 y nuevas medidas de simplificación administrativa y digitalización para hacer la Junta “más humana, más rápida y más cercana”.
Mensaje a Vox
El cierre del discurso estuvo marcado por un mensaje claro a Vox. Sin acuerdo cerrado, pero con confianza en que “las cosas pueden salir bien”, Guardiola apeló a la responsabilidad y al respeto al resultado electoral. “Hay que centrarse en lo que nos une más que en lo que nos separa”, afirmó, subrayando que la estabilidad es condición indispensable para que Extremadura continúe avanzando. En su planteamiento final, el bloqueo no perjudicaría a un partido, sino a toda la región. Con esa llamada a la unidad y a la gobernabilidad, la candidata popular dejó en manos de la Cámara la continuidad de su “proyecto de transformación y de futuro” para Extremadura.
El debate se reanuda este miércoles a las 9.30 horas con la intervención de los portavoces de todos los grupos y la posterior votación que será nominal y por llamamiento.
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