El Gobierno ha aclarado este viernes que la renovación hasta 2030 de la autorización de las Unidades I y II de la central nuclear de Almaraz, en Extremadura, se refiere exclusivamente a esta instalación y no modifica la fecha de cierre definitivo del conjunto del parque nuclear, fijada en 2035.
Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) recuerdan que el calendario de cierre nuclear fue acordado por Enresa y las empresas propietarias en 2019. Ese plan situaba el cese definitivo de la Unidad I de Almaraz en 2027 y el de Trillo en 2035.
Tras la autorización concedida a Almaraz, en 2030 dejarán de operar Almaraz, Ascó I y Cofrentes.
Las condiciones fijadas por el Ejecutivo
Transición Ecológica sostiene que el Gobierno mantiene exactamente la misma posición que ha defendido siempre sobre esta cuestión: la extensión a la vida útil de la central extremeña se otorga tras comprobar que cumple con tres condiciones. Según el ministerio, se trata de un criterio de seguridad para las personas, de no comprometer la seguridad de suministro en España y de que no tenga coste para los ciudadanos.
En este aspecto, las fuentes apuntan a que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha constatado el correcto funcionamiento de la central, el nivel adecuado de seguridad radiológica e impuesto condicionantes técnicos. Además, destacan que la prórroga se concede sin rebaja fiscal ni contraprestación económica para las empresas eléctricas, pese a que las compañías propietarias habían reclamado bajadas de impuestos.
Volatilidad en los mercados y renovables
El Ejecutivo asegura que ha tomado esta decisión tras “ponderar las circunstancias extraordinarias derivadas del conflicto en Oriente Medio y de la continuidad de la guerra en Ucrania”. A su juicio, existe una situación energética internacional “excepcional y sobrevenida” que genera un escenario de elevada volatilidad y precios altos de los combustibles fósiles, cuya duración considera “actualmente imposible de prever”.
El ministerio añade que, según su análisis, la volatilidad y la incertidumbre son “significativamente mayores” a las anticipadas hace tan solo unos meses. En ese contexto, defiende que la prórroga a la explotación de Almaraz “puede contribuir a moderar la exposición de los consumidores a unos picos de precios de los combustibles fósiles no previstos anteriormente”, lo que permitiría seguir protegiendo a la población mientras se amplía la respuesta estructural frente a la dependencia de esos precios: el despliegue de renovables.
Transición Ecológica recalca, por último, que la apuesta del Gobierno por las energías renovables “permanece intacta” y que el cierre de Almaraz en 2030 no compromete el objetivo de penetración. Según las fuentes, la reducción de su aportación prevista para 2030 sería “de poco más del 1%”, un porcentaje que “no altera de forma significativa la senda de transición energética del país”.
“Nuestra hoja de ruta es clara, como lo ha sido todos estos años. Este Gobierno va a seguir impulsando una agenda de apuesta sin precedentes por las renovables, porque sabemos que es nuestra principal palanca de competitividad, autonomía estratégica y de modernización de nuestra economía”, subrayan.
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