“Verlo (el eclipse) por la tele o en internet”. Así de tajante se muestra Mario Zambrano, óptico-optometrista con más de 35 años de experiencia, cuando se le pregunta por la forma segura de contemplar este fenómeno que se va a producir en la tarde del próximo miércoles 12 de agosto.
El eclipse se iniciará, para Extremadura, a las 19.36 en la parte más al norte (Baños de Montemayor) y cuatro minutos después en el sur (Monesterio), llegando a su máximo a las 20.33 en Baños y a las 20.36 en Monesterio. Este máximo será un oscurecimiento del 98,91% en el norte extremeño y del 95,52% en el extremo sur.
Pero volvamos a la afirmación del óptico: ¿es que acaso las gafas homologadas no son seguras? “Sí”, matiza, las marcadas como CE y la norma EN ISO 12312-2:2015 son seguras, pero… Nos muestra unas y nos dice “póntelas, ¿qué ves?”. Nada, es de día, pero no se ve absolutamente nada, oscuridad total.

Ahí viene el problema: “cuando te las pongas y mires el eclipse, sólo verás oscuridad y una pequeña rayita luminosa donde brille el sol. Entonces, lo natural es pensar ‘bueno, ¿y para esto tanto?’ y decidir quitártelas ‘sólo un momentino’ para verlo mejor. Una decisión de consecuencias irreversibles”.
De hecho, asegura que en ninguna de sus ópticas, situadas en Fuente de Cantos y Monesterio, ha vendido estas gafas “y no porque no sean seguras”, insiste, sino por lo ya comentado: “a quien ha venido a preguntar le he dicho que no las vendo, he preferido hacer pedagogía y decirles ‘no, no las uses, no quiero que mires ni con gafas, mejor siente el eclipse sin mirar al sol, notando cómo de pronto todo se oscurece y luego vuelve a iluminarse. Y para verlo en todo su esplendor, en la tele o internet, que se verá mejor que en directo”. Por eso utiliza las gafas que le ha enviado el Colegio de Ópticos para disuadir de mirar el eclipse, no para hacer caja.
¿Tan grave es mirar sin gafas sólo un momento? “Mira, con cinco segundos de incidencia directa de la luz del sol ya se producen daños irreversibles, y con apenas diez segundos, dependiendo de cuánto esté tapado el sol, podría suponer ceguera”, alerta Zambrano.
Peor que mirar sin gafas
Pero hay incluso algo peor que mirar directamente al sol sin gafas, y es hacerlo con ‘inventos caseros’ tan peligrosos como poco eficaces. Ahí entrarían clásicos como las radiografías, viejos negativos de fotos o lentes tintadas. Incluso las gafas de sol convencionales, útiles para protegerse de la luminosidad, pero nunca para mirar directamente.
“Esos métodos tienen el efecto contrario, al oscurecer la luz visible y provocar que la pupila se dilate, con lo que la radiación solar entra con mayor virulencia, causando más daños”, explica.
Por supuesto, descartado mirar a través de un telescopio (ni con gafas homologadas) o de la lente de una cámara.

Y es que el cóctel de radiaciones que ‘asaltan’ el ojo si se mira al sol sin protección adecuada es tan variado como virulento: el espectro de luz visible a alta intensidad, la radiación infrarroja que ‘quema’ córnea y retina, o las radiaciones ultravioletas “que siempre están, pero que mirando al sol directamente son mucho más intensas”.
En el caso de la infrarroja, el calentamiento provoca edemas de mácula “en muchos casos irreversibles”.
Córnea y retina
Mario Zambrano profundiza en los daños en las estructuras del ojo: “se producen en la córnea y la retina. Hay una pequeña ‘ventaja’, por decirlo así, en la córnea, y es que es muy sensible y duele y molesta, así que una inflamación ahí es muy molesta y se detecta enseguida”. Por explicarlo de algún modo, como tocar algo muy caliente, al instante retiras la mano.
La retina es otro asunto: “no es sensible al dolor”, y ahí viene el problema de nuevo con el eclipse: “en el momento de poca luminosidad, en el apogeo del fenómeno, no vas a sentir daño en la córnea, no va a doler, pero la retina está sufriendo y no te estás dando cuenta”.
Esto es así porque el sistema óptico del ojo está diseñado de forma que los rayos solares que llegan a la córnea y el cristalino se focalizan en la zona central de la retina, la mácula “que es donde tenemos los conos, la zona que, por decirlo de algún modo, es responsable del 90% de nuestra visión. Eso quiere decir que, si esta parte se daña, aunque sea una parte pequeña de la retina, perdemos el 90% de la visión, lo que se llama ceguera legal: conservamos cierta visión periférica, pero sólo un 10% de visión y además de mala calidad”.

O sea, en la práctica nos hemos quedado ciegos, porque además esta lesión no es reversible: las neuronas de la retina se ‘queman’ y apenas tienen capacidad de regeneración.
Por eso, a modo de conclusión, Mario Zambrano insiste: si miras el eclipse con las gafas adecuadas seguramente te decepcione, porque verás todo negro y sólo una pequeña raya de luz; si te quitas las gafas o usas algún ‘invento’ no adecuado el riesgo de sufrir daños irreversibles en la visión es muy elevado; en cambio, si ‘sientes’ el eclipse sin mirar al sol y lo ves luego por televisión o internet, lo verás y sentirás mejor, y tu vista quedará a salvo.
Tú decides.
Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.