"Estuve a punto de no coger el teléfono": Así suena la llamada que te devuelve la vida

Fernando esperaba un hígado, Luis dos pulmones, Antonio un riñón y un páncreas. Los tres son extremeños, los tres lo recibieron, y los tres piden hoy, Día Mundial del Paciente Trasplantado, que alguien hable en cada casa de la posibilidad de donar

06 de junio de 2026 a las 10:19h
Fernando Parra, trasplantado de hígado, en la mesa de la asociación ASEXTRAS. / CEDIDA
Fernando Parra, trasplantado de hígado, en la mesa de la asociación ASEXTRAS. / CEDIDA

Hay llamadas que nadie espera y que, sin embargo, cambian una vida para siempre. Suenan en mitad de una tarde cualquiera, durante una comida familiar o mientras se pasea sin pensar demasiado en el futuro. Al otro lado de la línea, una voz pronuncia unas palabras que marcan un antes y un después: hay un órgano compatible y hay que acudir al hospital.

Para Fernando Parra, vecino de Badajoz, aquella llamada llegó un viernes de septiembre de 2019. Había salido a dar una vuelta cuando vio aparecer en la pantalla un número que no conocía.

"Estuve a punto de no cogerlo porque pensé que era un comercial para venderme algo", recuerda hoy entre risas. Lo que no sabía era que al otro lado estaba la doctora que había seguido su caso durante meses. "Me dijo: 'Fernando, vente para el hospital, que tenemos un hígado para ti'".

Aquel teléfono sonó después de años de enfermedad. Había dejado de beber en 2014, cuando una perforación de estómago le obligó a replantearse su vida. "Me dijeron que o dejaba el alcohol o aquello iba a ir a peor. Lo dejé radicalmente". Pero la cirrosis ya estaba ahí y siguió avanzando.

Cinco años después, durante unas vacaciones en Málaga, su cuerpo dijo basta. "Se me inflamó la barriga muchísimo. Pensaba que era algo intestinal y acabé ingresado. Estaba lleno de líquido". A partir de ese momento comenzó una carrera contrarreloj que terminó en lista de espera para un trasplante hepático.

La tarde de la operación todavía permanece intacta en su memoria. Desde la habitación observó la llegada del helicóptero que transportaba el órgano y pasó horas esperando la última confirmación hasta que escuchó una voz por el pasillo. "Una enfermera venía gritando: 'Fernando, que es compatible'. Fue emocionante. Ahí ya sabes que tu vida va a cambiar".

El vuelo más largo de 45 minutos

A 70 kilómetros de allí, en Mérida, Luis Tirado vivió una historia distinta, aunque marcada por la misma espera. Durante años convivió con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica derivada del tabaquismo. Con el paso del tiempo, la situación empeoró hasta obligarle a abandonar su trabajo. Después llegó la COVID-19. "Estuve a punto de morir. Me tuvieron que conectar las 24 horas del día a una máquina de oxígeno", relata.

La vida se redujo entonces a respirar. Literalmente. Durante dos años dependió de una bombona de oxígeno para cualquier actividad cotidiana. Caminar, ducharse o simplemente moverse por casa requerían un esfuerzo enorme.

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Luis Tirado, trasplantado pulmonar, con parte de su familia. / LP

El 5 de julio de 2023 llegó la llamada. "Acababa de terminar de comer con mi mujer cuando me dijeron que tenían unos pulmones para mí". Apenas unos minutos después, un helicóptero medicalizado lo trasladaba desde Mérida hasta Madrid.

Aquel viaje es uno de los recuerdos más intensos de toda su vida. "Duró 45 minutos, pero para mí fue eterno. Iba nervioso, con ilusión, pero también con mucho miedo. Sabes que te están dando una oportunidad, pero también piensas que cualquier complicación puede acabar con todo".

Mientras sobrevolaba la península solo tenía una idea en la cabeza. "Mi mayor deseo era volver a ver a mis hijas. Cuando me llamaron ellas no estaban en casa y yo no sabía si volvería a verlas".

Tres años después, Luis sigue emocionándose cuando habla de la familia del donante. "Me cuesta encontrar palabras. En un momento tan duro decidieron donar órganos y regalar vida. De esa persona nos beneficiamos ese día seis personas. Hay que ser muy generoso para hacer algo así".

"Olvídate de la insulina"

Antonio Amado sabe perfectamente qué significa depender de una máquina para seguir adelante. Natural de La Zarza y residente en Almendralejo, convivió con la diabetes desde los ocho años. Una enfermedad silenciosa que fue dañando su organismo durante décadas. "El azúcar te va destrozando poco a poco por dentro", explica. En su caso, acabó afectando gravemente a los riñones. A los 52 años comenzó la diálisis."Yo era un esclavo de la máquina", resume.

Antonio Amado Riñon y pancreas
Antonio Amado.

Vivía pendiente del teléfono las 24 horas del día. Necesitaba dos órganos compatibles al mismo tiempo: un riñón y un páncreas. La espera era especialmente complicada.

La llamada llegó una noche cualquiera. "Me dijeron que me fuera inmediatamente a Salamanca donde por un convenio con Extremadura, era el lugar donde hacían el doble trasplante que necesitaba. Lo tenían todo preparado, pero no sabían todavía si sería compatible".

Allí descubrió que otra paciente aguardaba el mismo trasplante. "Uno de los dos iba a ser el afortunado. Me tocó a mí".

La intervención duró siete horas. Después llegaron la UCI, la recuperación y uno de los momentos que nunca podrá olvidar. "Cuando desperté y vi entrar a mi familia con mascarillas y guantes me puse a llorar. Todavía hoy me emociono al recordarlo".

Sin embargo, hubo una frase que cambió para siempre su vida. "Cuando me llevaron la comida el primer día, vi que faltaba algo, era la insulina, la pedí y me dijeron: 'Olvídate de la insulina'".

Antonio todavía se emociona al repetir aquellas palabras. "Para mí aquello fue volver a nacer".

Mucho más que una estadística

Las historias de Fernando, Luis y Antonio son solo tres de las miles que existen detrás de los datos de la Organización Nacional de Trasplantes.

En 2025, Extremadura registró 53 donaciones de órganos procedentes de personas fallecidas, frente a las 67 contabilizadas el año anterior. La tasa regional descendió hasta los 50,5 donantes por millón de habitantes, por debajo de la media nacional, situada en 51,9.

Aun así, España volvió a confirmar su liderazgo mundial en donación y trasplantes. Durante el pasado año se realizaron 6.335 trasplantes gracias a la generosidad de 2.547 donantes.

Detrás de cada cifra hay historias como estas. Personas que celebran dos cumpleaños. Familias que aprenden a vivir con una segunda oportunidad. Y donantes anónimos que siguen presentes en cada paseo, en cada comida y en cada respiración.

Fernando cumple años el 25 de enero, pero también el 28 de septiembre. Luis nació el 30 de agosto de 1970, aunque considera que volvió a hacerlo el 6 de julio de 2023. Antonio lleva trece años recordando la fecha en la que dejó atrás la diálisis y la insulina.

Los tres coinciden en el mismo mensaje. "Hay que hablarlo en casa", insiste Antonio. "En esos momentos tan difíciles, la familia tiene que tomar una decisión muy rápida", añade Luis. Fernando lo resume de una manera sencilla: "Hay una familia que, en el peor momento de su vida, tomó una decisión que me permitió seguir viviendo. Eso no se olvida nunca".


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Asociación Extremeña de Trasplantados (ASEXTRAS), una entidad sin ánimo de lucro creada en 2008. / CEDIDA

ASEXTRAS, el acompañamiento cuando más se necesita

Buena parte del apoyo que necesitan muchos pacientes lo encuentran en la Asociación Extremeña de Trasplantados (ASEXTRAS), una entidad sin ánimo de lucro creada en 2008 que acompaña a personas en lista de espera, trasplantados y familiares durante todo el proceso. La asociación desarrolla programas de apoyo psicológico, orientación social, acompañamiento hospitalario, formación de voluntariado y campañas de sensibilización sobre la donación de órganos. Además, cuenta con voluntarios que han pasado por la misma experiencia y que ayudan a resolver dudas y miedos de quienes afrontan un trasplante.

Precisamente, Fernando, Antonio y Luis forman parte de esa red de ayuda. "Ahora cogemos a las familias antes y después del trasplante, estamos con el paciente y con sus familiares acompañándolos", explica Fernando. Antonio coincide: "Tenemos un despacho en el hospital y un equipo de psicólogos para ayudar a las familias y a los pacientes antes y después". Un trabajo silencioso que, según ambos, resulta tan importante como la propia intervención médica cuando aparecen la incertidumbre, el miedo o las dudas.

ASEXTRAS tiene su sede regional en Badajoz, en la calle Godofredo Ortega y Muñoz, y mantiene actividad en distintos puntos de Extremadura. Las personas interesadas pueden contactar a través de los teléfonos 924 101 591 y 647 270 042, del correo electrónico asextras@gmail.com o consultar información sobre sus actividades y servicios su web. Su mensaje, en una jornada como la de hoy, es tan sencillo como contundente: hablar de la donación en casa puede convertirse algún día en la diferencia entre la vida y la muerte para otra persona

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Sobre el autor

José María Da Silva

Periodista

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