Cuatro Medallas, cuatro formas de llevar Extremadura por bandera en 2026

Pedro Porro, Guillermo Gracia, José María Núñez y el Museo Nacional de Arte Romano reciben este 7 de septiembre la máxima distinción de la comunidad por trayectorias que hablan de deporte, superación, derechos y patrimonio

8 de Septiembre Día de Extremadura
07 de septiembre de 2026 a las 08:00h
Medallas de Extremadura 2026.
Medallas de Extremadura 2026.

No tienen demasiado en común a primera vista. Un futbolista que salió de Don Benito siendo prácticamente un niño, un nadador cacereño que ha convertido las piscinas en territorio para derribar barreras, un activista que lleva más de tres décadas peleando por la igualdad y un museo que custodia desde Mérida buena parte de la memoria de la antigua Roma en Hispania.

Son Pedro Porro, Guillermo Gracia, José María Núñez y el Museo Nacional de Arte Romano, las cuatro Medallas de Extremadura de 2026. Cuatro nombres y cuatro historias diferentes que confluyen este 7 de septiembre en el Teatro Romano de Mérida, escenario de la ceremonia institucional que precede cada año al Día de Extremadura.

La edición de este año deja, además, una fotografía poco habitual de la propia sociedad extremeña: desde el deporte de élite hasta la defensa de los derechos civiles, pasando por la inclusión y la conservación de un patrimonio que ha convertido a Mérida en una referencia internacional.


Pedro Porro, de Don Benito a campeón del mundo

Pedro Antonio Porro Sauceda nació en Don Benito el 13 de septiembre de 1999 y comenzó a jugar al fútbol en el Gimnástico Don Benito. Con apenas 14 años dejó su ciudad para perseguir un sueño que entonces estaba muy lejos de parecer asegurado. Pasó por la cantera del Rayo Vallecano y posteriormente por el Girona, donde su progresión terminó abriéndole las puertas del fútbol profesional.

Después llegarían el Manchester City, el Valladolid, el Sporting de Portugal y finalmente el Tottenham Hotspur. Portugal fue especialmente importante para su crecimiento y la Premier League terminó por situarlo en uno de los grandes escaparates del fútbol mundial.

Pero su Medalla de Extremadura llega después de alcanzar algo todavía mayor: proclamarse campeón del mundo con España. Porro tuvo además un papel destacado en el campeonato, con dos goles, ante Austria y Francia, este último decisivo para alcanzar la final.

Detrás del futbolista internacional permanece el muchacho que salió de Don Benito. La Junta ha destacado precisamente su vinculación con sus orígenes, su familia, su cercanía y una trayectoria construida sobre el trabajo y la constancia.

Por compromisos con el Tottenham, Porro no podrá estar este 7 de septiembre en Mérida para recoger la distinción, que recibirá cuando sus obligaciones deportivas se lo permitan.

Pedro Porro. / JUNTA DE EXTREMADURA

 

Guillermo Gracia, mucho más que las medallas

La historia de Guillermo Gracia Núñez se cuenta inevitablemente en medallas, récords y campeonatos, pero se entiende mucho mejor cuando se mira más allá de todos ellos.

Nacido en Cáceres con síndrome de Down, entró por primera vez en una piscina con apenas tres meses. Años después, aquella piscina se convirtió en el escenario de una carrera extraordinaria dentro de la natación adaptada. Ha sido campeón mundial en numerosas ocasiones y su palmarés incluye 22 récords de España absolutos y diez récords mundiales.

La competición, sin embargo, es solo una parte de su historia. Guillermo participa también en programas de deporte inclusivo en centros educativos, donde comparte su experiencia con escolares y defiende una idea que ha terminado convirtiéndose prácticamente en su lema vital: «Mi capacidad es mayor que mi discapacidad».

Su trayectoria ha traspasado ya las fronteras extremeñas. En 2025 recibió el Premio Princesa de Girona por su carrera deportiva y por haber convertido el deporte en una herramienta para transmitir valores.

La Medalla de Extremadura reconoce así al deportista, pero también al referente social. A alguien que ha demostrado desde Extremadura que la inclusión no consiste únicamente en abrir una puerta, sino en competir, ganar, perder, entrenar y aspirar exactamente a lo mismo que cualquier otro deportista.

Guillermo Gracia. / JUNTA DE EXTREMADURA

 

José María Núñez, tres décadas abriendo caminos

Hay conquistas que, cuando pasan los años, parecen haber estado siempre ahí. Pero alguien tuvo que empezar a reclamarlas cuando hacerlo resultaba mucho más difícil.

José María Núñez Blanco, nacido en Barcarrota, economista y profesor de la Universidad de Extremadura, lleva más de tres décadas vinculado a la defensa de los derechos de las personas LGTBI. Su trayectoria está estrechamente ligada a Fundación Triángulo y al desarrollo del movimiento por la diversidad en Extremadura.

Lo hizo cuando la visibilidad tenía un coste social muy diferente al actual y cuando hablar abiertamente de homosexualidad, igualdad o diversidad en numerosos ámbitos de la sociedad extremeña todavía significaba enfrentarse a prejuicios profundamente arraigados.

Desde entonces ha participado en la creación de espacios de apoyo, iniciativas sociales y proyectos culturales que ayudaron a sacar esa realidad a la calle. Entre ellos figura la creación del Festival de Cine LGTBI de Extremadura, hoy FanCineQueer, convertido con los años en una de las citas culturales más consolidadas en torno a la diversidad.

La Medalla reconoce precisamente esa larga trayectoria. No un episodio concreto, sino más de treinta años de activismo y una vida dedicada a conseguir que muchas personas pudieran vivir con una libertad que generaciones anteriores no tuvieron.

Núñez pertenece así a esa clase de premiados cuya obra resulta difícil medir en títulos o estadísticas. Su legado está, sobre todo, en los cambios sociales que ayudó a impulsar y en las personas que encontraron una voz cuando todavía resultaba complicado hacerse escuchar.

José María Núñez. / JUNTA DE EXTREMADURA

 

El Museo Romano, cuarenta años contando quiénes fuimos

La cuarta Medalla de Extremadura de 2026 no tiene nombre y apellidos, aunque detrás de ella haya varias generaciones de profesionales.

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida cumple precisamente este año cuatro décadas desde la apertura de su actual sede, el extraordinario edificio proyectado por Rafael Moneo y construido entre 1980 y 1986. Pero su historia comienza mucho antes: sus orígenes se remontan a 1838, con la creación del Museo Arqueológico de Mérida.

La inauguración del edificio de Moneo en 1986 cambió su dimensión. Arquitectura y colección quedaron unidas en un espacio que terminó convirtiéndose no solo en uno de los grandes museos arqueológicos españoles, sino también en una de las imágenes contemporáneas más reconocibles de Mérida.

Durante estas cuatro décadas, el MNAR ha desarrollado una intensa labor de conservación, investigación, divulgación y educación, reforzando además sus relaciones con instituciones y especialistas europeos y del norte de África. Sus colecciones han servido para estudiar y explicar la antigua Augusta Emerita y, a través de ella, una parte esencial de la presencia romana en Hispania.

El museo llega a sus cuarenta años, además, en plena transformación, inmerso en un proceso de ampliación y remodelación con el que aspira a reforzar todavía más su dimensión nacional e internacional.

La Medalla que recibirá su directora, Trinidad Nogales, tiene por eso algo de reconocimiento colectivo: al edificio y sus colecciones, sí, pero también a arqueólogos, investigadores, conservadores, restauradores, trabajadores y profesionales que durante décadas han hecho del museo una de las principales ventanas de Extremadura al mundo.

Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. / JUNTA DE EXTREMADURA

 

Cuatro historias de una misma Extremadura

Un futbolista de Don Benito que alcanza la cima del fútbol mundial. Un nadador cacereño que ha hecho de cada récord una reivindicación de capacidad. Un barcarroteño que comenzó a defender la diversidad cuando casi nadie hablaba de ella. Y un museo emeritense que lleva cuarenta años enseñando al mundo un patrimonio con casi dos milenios de historia.

Pedro Porro, Guillermo Gracia, José María Núñez y el Museo Nacional de Arte Romano representan cuatro Extremaduras diferentes y, al mismo tiempo, perfectamente reconocibles.

El deporte, la inclusión, la conquista de derechos y la conservación de la memoria se encontrarán este 7 de septiembre sobre las piedras del Teatro Romano de Mérida.

Cuatro Medallas para cuatro historias que, cada una a su manera, también cuentan la Extremadura de 2026.

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Sobre los autores

Rosa Cuadrado
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