El 1 de octubre se publicó un contrato de 1,36 millones de euros. No es una carretera. Es el papel que, dentro de un tiempo, permitirá construirla. La Junta de Extremadura ha sacado a licitación la asistencia técnica para redactar los proyectos de construcción de la vía 2+1 que unirá Zafra y Jerez de los Caballeros. El procedimiento se divide en tres lotes y fija el 5 de noviembre de 2026 como fecha límite para presentar ofertas. El plazo previsto para redactar los proyectos es de 16 meses. Después habrá que aprobarlos, consignar el dinero, licitar las obras y adjudicarlas. Solo entonces, quizá, se verá maquinaria sobre el terreno.
Para entender por qué ese anuncio no es exactamente una buena noticia, hay que retroceder veinte años. En 2005, el entonces presidente de la Junta, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, anunció una carretera de cuatro carriles entre Zafra y Jerez de los Caballeros dentro de un plan extraordinario de inversiones. La previsión que se manejó situaba su puesta en servicio entre 2011 y 2012. Han pasado más de dos décadas y aquella infraestructura sigue pendiente.
Por el camino, el proyecto ha cambiado más veces que los gobiernos que lo han prometido. La autovía se mantuvo un tiempo en la planificación regional. Luego se optó por una solución de tres carriles, con un carril adicional para facilitar los adelantamientos y variantes para evitar el paso del tráfico por algunas poblaciones. En 2023, el Gobierno regional recuperó el planteamiento de la autovía. Ahora, la solución que se tramita vuelve a poner la carretera 2+1 en el centro de la conexión. Cuatro carriles, tres carriles, autovía, 2+1. Veinte años de dibujos sobre el mismo mapa.
Los que llevan años avisando
No es una demanda reciente ni exclusivamente institucional. En septiembre de 2015, la Asociación de Industriales de Jerez de los Caballeros trasladó al Ayuntamiento la necesidad de conectar la localidad con la autovía Ruta de la Plata mediante una vía de alta capacidad. Los empresarios advirtieron entonces del déficit de infraestructuras del suroeste extremeño y de las dificultades para transportar mercancías hacia Huelva y Portugal, especialmente para las industrias asentadas en la comarca. También defendieron que unas mejores comunicaciones ayudarían a atraer nuevas empresas, mejorar las condiciones de negocio de las existentes y contribuir a fijar población.
La reivindicación enlazaba así la carretera con algo que va más allá de los tiempos de desplazamiento: la capacidad de la comarca para competir, mantener su tejido industrial y generar empleo. La actividad agroalimentaria, las industrias cárnicas y las empresas vinculadas al sector siderúrgico necesitan conexiones adecuadas para mover materias primas.
La preocupación llegó también a los ayuntamientos. El alcalde de Jerez de los Caballeros, Raúl Gordillo, defiende la recuperación del proyecto y compara su importancia para la zona con la que tiene el AVE para Extremadura.
Camiones en las travesías
La conexión actual se apoya fundamentalmente en las carreteras EX-101 y EX-112. El recorrido obliga a atravesar varios núcleos de población y a compartir la vía con vehículos particulares y transporte pesado. Ya en 2015, los empresarios advertían del paso de camiones por las travesías de Brovales, Burguillos del Cerro y otros puntos del itinerario, además de las dificultades para enlazar con Zafra y la A-66.
Las cifras de tráfico situaban en torno a 6.000 los vehículos diarios entre Zafra y el cruce de acceso a las carreteras de Fregenal y Jerez. A partir de ahí, el volumen descendía en los distintos tramos, aunque una parte importante correspondía a vehículos pesados relacionados con la actividad industrial de la zona.
Para los municipios y las empresas de la Sierra Suroeste, la cuestión ahora es que el nuevo trámite no se quede en otro capítulo de una larga sucesión de proyectos. La comarca lleva años reclamando una conexión que facilite el transporte de mercancías, reduzca las dificultades de las travesías y mejore su comunicación con los principales ejes viarios de Extremadura.
La licitación para redactar los proyectos permite avanzar, pero todavía no resuelve la demanda. Después de veinte años de anuncios, la diferencia entre un nuevo compromiso y una carretera construida seguirá midiéndose en plazos, presupuestos y obras ejecutadas. De momento, lo que hay sobre la mesa es un contrato de 1,36 millones de euros, tres lotes y una fecha límite: el 5 de noviembre de 2026. La carretera, un año más, tendrá que esperar.
Añadir La Portada de Extremadura como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.