Abascal ve "difícil" el acuerdo "a última hora" en Extremadura

Santiago Abascal, presidente de Vox, manifestó su escepticismo sobre un pacto inminente para la investidura de María Guardiola en Extremadura, subrayando la necesidad de acuerdos sólidos y el rechazo a políticas migratorias del PP

E.P.
02 de marzo de 2026 a las 17:08h
El presidente de Vox, Santiago Abascal, expresó este lunes su escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de última hora. / LP
El presidente de Vox, Santiago Abascal, expresó este lunes su escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de última hora. / LP

El presidente de Vox, Santiago Abascal, expresó este lunes su escepticismo sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de última hora para la investidura de la candidata del Partido Popular, María Guardiola, en la Asamblea de Extremadura. Abascal, durante una visita a Almazán (Soria) en el marco de la campaña electoral para las elecciones autonómicas de Castilla y León, señaló que ve "difícil" concretar un pacto cuando las negociaciones "se han torpedeado todas estas semanas". A pesar de esta dificultad, el líder de Vox reiteró que "la mano de Vox sigue tendida" con el objetivo de "construir una alternativa" en la región.

La formación de Abascal insiste en su firme voluntad de acuerdo, buscando así "responder a la voluntad de los extremeños y de los aragoneses, que creo que es la de que formáramos parte" de los gobiernos autonómicos. Esta postura refleja el compromiso de Vox de ofrecer una alternativa política tanto en Extremadura como en Aragón y Castilla y León, regiones donde los resultados electorales han abierto la puerta a posibles coaliciones con el Partido Popular.

Obstáculos en la negociación extremeña

Abascal subrayó que cualquier pacto debe cimentarse sobre "bases firmes". El líder de Vox enfatizó que su partido no abandonó gobiernos anteriores para "volver ahora a los gobiernos o a investir a un gobierno que haga exactamente lo mismo". En este sentido, criticó duramente la posibilidad de apoyar una administración que "se dedique, por ejemplo, a promover la invasión migratoria o a colaborar con Pedro Sánchez en el reparto de la inmigración ilegal". Esta declaración marca una línea roja clara para Vox en sus negociaciones con el PP.

La insistencia de Abascal en la "voluntad de acuerdo" coexiste con el reconocimiento de que el camino "no va a ser fácil". Según el presidente de Vox, el Partido Popular habría "engañado" a su formación al "comprometerse a trabajar con el Gobierno de España en el reparto de la inmigración ilegal y, por lo tanto, de la ruina y de la inseguridad". Esta acusación directa pone de manifiesto la profunda desconfianza que, según Vox, ha marcado las conversaciones previas.

Condiciones para un posible acuerdo

Para que un acuerdo sea viable, Abascal exige una rectificación por parte del Partido Popular. "Si el Partido Popular está dispuesto a rectificar ese tipo de cosas, yo creo que podremos llegar a algún tipo de acuerdo", afirmó. La clave, según el líder de Vox, reside en la solidez y la garantía de cumplimiento de los pactos. "Lo importante es que los acuerdos sean firmes, sean sólidos y que haya garantías de cumplimiento", recalcó.

Abascal restó importancia a la premura de los plazos de investidura, priorizando la calidad del diálogo y la consecución de acuerdos sustanciales. "No es tan importante llegar a un plazo concreto de una investidura" como "que haya una voluntad de diálogo y de llegar a acuerdos sin el ruido mediático de estos días que lo estaba dificultando realmente", explicó. Esta perspectiva sugiere que Vox prefiere un acuerdo bien fundamentado, incluso si ello implica extender los tiempos de negociación, antes que un pacto precipitado y sin garantías.

El "voto útil" y la situación en Castilla y León

En otro orden de cosas, Abascal también abordó la polémica sobre el "voto útil" que ha generado un cruce de declaraciones entre él y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. El líder de Vox ironizó sobre la propuesta de Feijóo, señalando que el presidente del PP "ofrecía una idea nueva" al "volver a pedir el voto útil". Abascal calificó esta apelación como "tan vieja y que ha funcionado tan poco", desestimando su efectividad.

Respecto a la situación política en Castilla y León, Abascal se mostró confiado y descartó cualquier riesgo de que la izquierda pueda gobernar en la comunidad. En su opinión, la posibilidad de un gobierno de izquierdas "no lo ve ni siquiera en juego" porque el PSOE "no va a tener capacidad de llegar a un pacto con nadie, salvo que llegue a un pacto con el Partido Popular". Esta afirmación subraya la percepción de Vox sobre la debilidad de la izquierda en la región y la necesidad de que PP y Vox formen un gobierno de coalición para asegurar la estabilidad y la implementación de sus políticas conjuntas.

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