Abascal culpa a Génova del bloqueo en Extremadura y exige negociación sin presiones

El líder de Vox acusa al Partido Popular de priorizar un relato político sobre el diálogo leal, aunque mantiene abierta la posibilidad de un acuerdo basado en medidas concretas y garantías

E. Press
06 de marzo de 2026 a las 15:16h
Santiago Abascal, presidente de Vox en Cigales (Valladolid) este viernes. / EP
Santiago Abascal, presidente de Vox en Cigales (Valladolid) este viernes. / EP

Santiago Abascal, presidente de Vox, ha señalado directamente a la sede nacional del Partido Popular, Génova 13, como la principal responsable de la actual falta de acuerdo para la formación de un gobierno de coalición en Extremadura. Desde Cigales (Valladolid), en el marco de la campaña electoral de Castilla y León, el líder de la formación verde ha criticado duramente la estrategia del PP, acusándolos de estar “más empeñados en construir un relato político que culpabilice a Vox que en esforzarse en dialogar de manera leal para construir un gobierno de coalición”. A pesar de esta contundente declaración, Abascal ha dejado “la puerta” abierta a futuras negociaciones, siempre y cuando se cumplan sus condiciones.

Acusaciones directas a Génova 13

El dirigente de Vox ha sido explícito al explicar las razones del estancamiento político en la región extremeña. Según Abascal, la ausencia de un nuevo ejecutivo se debe a que el Partido Popular “todavía no ha comprendido que Vox no negocia ni bajo presión, ni bajo coacciones, ni bajo chantaje, ni con guerras sucias, ni con prisas”. Esta postura, ha recalcado, no es nueva, ya que su partido lleva “muchos meses desde que se celebraron las elecciones en Extremadura exigiendo una negociación detallada, una negociación de medidas concretas y de plazos y garantías de cumplimiento de esas medidas”.

El líder de Vox ha insistido en que, a pesar de las diferencias ideológicas entre ambas formaciones, es posible alcanzar consensos para ofrecer “respuestas concretas” a los ciudadanos. Ha puesto como ejemplo la colaboración en “muchos ayuntamientos” donde han logrado aprobar “presupuesto” o han “tumbado las zonas de bajas emisiones en algunas ciudades”. Sin embargo, ha lamentado que, en el caso de Extremadura, “parece, por desgracia, que Génova 13 está más empeñada en estos momentos en construir un relato político que culpabilice a Vox de la falta de acuerdo que en esforzarse, en dialogar de manera leal para construir un gobierno de coalición”.

Condiciones innegociables para Vox

A pesar del tono crítico, Santiago Abascal ha valorado positivamente el “esfuerzo” de la candidata del Partido Popular en Extremadura, María Guardiola, por “acercarse a los planteamientos” de Vox. Ha manifestado que aún hay “mucho tiempo” para alcanzar un entendimiento, reiterando que “la puerta está abierta”. No obstante, esta apertura está supeditada a la consecución de un acuerdo firme sobre medidas “concretas” que aborden los problemas reales de los extremeños. Entre las propuestas irrenunciables de Vox, Abascal ha mencionado:

  • La defensa de la central nuclear de Almaraz, un punto clave para la soberanía energética y el empleo en la región.
  • La extensión del regadío en Extremadura, fundamental para el sector agrícola y el desarrollo rural.

Estas medidas, ha enfatizado, son las que “nos cuentan cuando venimos a estas plazas y cuando hablamos con los españoles”, reflejando las preocupaciones directas de la ciudadanía. La insistencia en una negociación detallada y sin presiones es un pilar fundamental para Vox, que rechaza cualquier intento de cerrar acuerdos “a última hora, ni con prisas, con coacciones, ni guerras sucias”.

Precedentes y la postura de Vox

La situación actual en Extremadura no es un caso aislado para Vox. Abascal ha recordado que esta dinámica de negociación bajo presión se extiende también a otras comunidades autónomas como Aragón y la propia Castilla y León. En esta última, el Partido Popular intentó “chantajearles” en 2022 “hasta última hora” durante las negociaciones para la investidura. El líder de Vox ha subrayado que la experiencia les enseñó que “cuando vieron que éramos perfectamente capaces de votar en contra de la investidura si no se llegaba a un acuerdo con nosotros, se avinieron a razones”.

Esta referencia histórica sirve para reforzar la posición de Vox de no ceder ante tácticas de última hora o presiones externas. La formación insiste en que su objetivo no es la obtención de “cargos”, sino la implementación de un “cambio de rumbo” real en las políticas, con “plazos de cumplimiento para las medidas acordados y garantías de cumplimiento”. La transparencia y la seriedad en el proceso negociador son, por tanto, elementos cruciales para que Vox dé su apoyo a un gobierno de coalición en cualquier territorio.

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