Extremadura mejora sus resultados económicos, pero ese avance todavía tiene una velocidad insuficiente para corregir los desequilibrios que arrastra. Es el diagnóstico que deja la Memoria Anual de 2025 del Consejo Económico y Social (CES), presentada este viernes, 9 de octubre, en Mérida. Un balance que reconoce la evolución favorable de la economía y del mercado laboral y, al mismo tiempo, sitúa sobre la mesa las dificultades que siguen condicionando la vida de los extremeños.
El documento reúne dos realidades que conviven en la comunidad: una economía con capacidad para crecer y ganar presencia exterior y una región que continúa enfrentándose a la pérdida de población, el envejecimiento, los bajos niveles salariales, la pobreza y las diferencias entre territorios. La mejora de los indicadores, según las conclusiones expuestas durante la presentación, necesita mayor intensidad para transformar la situación socioeconómica.
La consejera del CES Pilar Coslado, encargada de presentar la memoria, destacó la capacidad energética de Extremadura y la creciente proyección exterior de su tejido productivo. Pero advirtió de que esos recursos y los avances del empleo conviven con importantes problemas estructurales. El informe ofrece así una valoración favorable de la evolución regional, aunque acompañada de una exigencia: que el progreso alcance con más fuerza a la población y al conjunto del territorio.
Una región que necesita retener población y talento
El reto demográfico ocupa un lugar central en ese diagnóstico. El presidente del CES, Francisco Rubio, vinculó el envejecimiento y la despoblación con la salida de jóvenes y con la necesidad de hacer de Extremadura un lugar atractivo tanto para quienes ya viven aquí como para quienes puedan llegar desde fuera.
La cuestión afecta también a las posibilidades de formar una familia. Rubio defendió políticas que faciliten tener hijos y señaló el precio de la vivienda y el coste de la vida como obstáculos que pueden limitar esa decisión. La respuesta a la pérdida de habitantes requiere, por tanto, actuar sobre las condiciones económicas y sociales que influyen en la permanencia de la población.
El presidente del Consejo abordó además el papel de la inmigración ante este desafío. Recordó la experiencia emigrante de España y defendió un acuerdo que permita ordenar los movimientos de población mediante mecanismos legales adecuados, con atención a las condiciones en las que se producen los desplazamientos.
Junto a la demografía, el CES mantiene entre sus prioridades el transporte y las comunicaciones. Las carencias en estas infraestructuras forman parte de los problemas pendientes de una comunidad en la que la cohesión territorial y las oportunidades económicas siguen marcadas por diferencias entre unas zonas y otras.
Rubio enmarcó el balance regional en un escenario internacional adverso, condicionado por los conflictos bélicos y las dificultades económicas y sociales. Su valoración fue que Extremadura continúa progresando, aunque debe afrontar esos obstáculos y los desequilibrios territoriales existentes en España.

El crecimiento económico y las tareas pendientes
La presentación dejó también la lectura del Gobierno regional sobre los resultados de 2025. La presidenta de la Junta, María Guardiola, destacó que Extremadura fue la segunda comunidad con mayor crecimiento, con un aumento del PIB del 3,2 %, frente al 2,6 % nacional. También subrayó los máximos de afiliación a la Seguridad Social y la reducción del paro registrado hasta el nivel más bajo de la última década.
Guardiola atribuyó esa evolución al trabajo de empresas, autónomos y trabajadores y anunció que el Ejecutivo continuará impulsando medidas para reducir la burocracia y aliviar la carga fiscal de pymes y autónomos. Defendió igualmente una Administración más ágil y un marco de seguridad jurídica que acompañe la actividad económica.
La presidenta reivindicó el potencial de las energías renovables y respaldó los proyectos relacionados con los centros de datos, la inteligencia artificial y las infraestructuras digitales. A esas oportunidades añadió la necesidad de adaptar la formación a lo que demandan las empresas para atraer y conservar talento.
En materia de comunicaciones, reclamó un ferrocarril que responda a las necesidades de la región, además de una financiación autonómica justa. Son demandas que coinciden con algunas de las preocupaciones expuestas en la presentación de la memoria.
El balance del CES deja, en definitiva, una tarea que va más allá de mantener el crecimiento: acelerar la mejora de las condiciones sociales y reducir las brechas territoriales. La economía y el empleo ofrecen señales favorables, pero la pérdida de habitantes, los salarios y la exclusión social siguen formando parte de las cuentas pendientes de Extremadura.
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