AIReF alerta del descontrol de las bajas laborales, cuyos costes directos para la Seguridad Social y las empresas rondan los 30.000 millones al año

Los empresarios demandan que las mutuas tengan más intervención, incluso cuando se trate de baja por contingencias comunes, para agilizar las altas y descargar al sistema sanitario público

08 de febrero de 2026 a las 23:06h
El absentismo le cuesta a España 128.669 millones de euros al año, el 8,1% del PIB. / LP
El absentismo le cuesta a España 128.669 millones de euros al año, el 8,1% del PIB. / LP

Laura sufrió un esguince en el hombro manejando unas cajas en su trabajo en el almacén. Estuvo de baja 53 días. En un universo paralelo, Laura sufrió una lesión idéntica jugando al baloncesto el sábado. Estuvo 112 días de baja. 

A Pedro, celador en un hospital, le han trasladado al Servicio de Urgencias. Pero Pedro no quiere ir allí: ni le gustan los compañeros ni soporta al coordinador. Así que se está planteando ‘darse de baja’ (¿a que le suena esa expresión?). Duda entre una tendinitis, una depresión o un dolor de espalda. Ya decidirá. 

Juan estaba poniendo una lámpara en el techo de su salón, pero cedió el yeso y la lámpara le golpeó en la cabeza. Quedó aturdido, le llevaron al hospital y detectaron un pequeño edema subdural que, por fortuna no fue a más, así que en pocos días estaba de alta. Sin embargo, después ha sufrido episodios de vértigos y visión borrosa, por lo que su médico, con buen criterio puesto que Juan maneja una pesada grúa en una obra, le ha dado la baja. Las pruebas en urgencias no han detectado nada anómalo, de manera que le han pedido cita para el especialista. Ya le han dicho que puede tardar tres-cuatro meses, más luego las pruebas que precise, segunda visita… La lista de espera es importante. Mientras continúa de baja, Juan vive con la angustia de si tiene un tumor cerebral que además sigue avanzando, una lesión en las cervicales, un problema en el oído interno…  

Los tres casos están sacados de la realidad, cambiando obviamente los nombres. Seguro que usted conoce situaciones muy similares. Y es que el absentismo laboral, y más concretamente el derivado de las llamadas ‘contingencias comunes’, es decir, enfermedades o lesiones que no están relacionadas con el ámbito laboral, está absolutamente descontrolado. 

Así lo entiende la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en un reciente informe, en el que insta al Instituto Nacional de la Seguridad Social a reforzar el sistema de inspecciones y articular mecanismos para poner freno a la situación. 

130.000 millones al año 

Vayamos con algunas cifras para dimensionar el asunto: en los últimos siete años, las IT (incapacidades temporales, bajas, en definitiva) por contingencias comunes han pasado de 4,67 millones a 8,59 millones anuales. Mientras, las bajas por enfermedad o accidente en el ámbito laboral se mantienen estables en torno a las 700.000 por año.  

cuadro 1 evolución de la incidencia por mil afiliaciones
Evolución de la incidencia por mil afiliaciones.

Según la EPA, cada día faltan al trabajo 1,6 millones de personas, de las que 1,2 millones están de baja. Esto supone que, de media, el absentismo por trabajador y año ronda las tres semanas. 

Dato revelador: el 7% de los trabajadores acumula el 50% de las bajas, es decir, se trata de ‘repetidores’ que a lo largo del año están de baja, generalmente de corta duración (el 65% de las bajas duran menos de 15 días) 

Y respecto a esto último, la duración las bajas, de media se ha incrementado en un mes, hasta rondar los 112 días. 

Todo ese conjunto de datos explica por qué habiendo más población ocupada, más gente trabajando, el número de horas trabajadas no crezca o lo haga muy poco. 

Pero el absentismo no sale gratis, ni al sistema ni a las empresas. Empecemos por los costes para el sistema público, ese que sufragamos con nuestros impuestos y cuotas usted y yo. A partir del décimo sexto día de baja, es la Seguridad Social la que asume el pago de una parte de la nómina del trabajador (primero el 60% y luego el 75%). 

Esto le supone un coste de 15.008 millones de euros, con datos de 2024 de la ejecución presupuestaria del Sistema de la Seguridad Social.  

cuadro 2 coste de las bajas inss

Fuente: Airef a partir de la Estadística de Incapacidad Temporal del Ministerio de Inclusión.

 

Pero las empresas también llevan lo suyo: tienen que pagar la baja entre el cuarto y décimo quinto día. Además, la mitad de los convenios de sector y dos tercios de los de empresa contemplan que la empresa complemente la prestación hasta el 100% del salario durante toda la baja. Y más además, la empresa tiene que seguir pagando las cuotas del trabajador a la Seguridad Social, aunque éste esté de baja. 

Sumando todo, el dato anual para 2024 sería de 13.961 millones, según cálculo de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT). 

Esto es, casi 30.000 millones en costes directos. (Cuadro 3) 

cuadro 3 coste por ccaa
cuadro 3 coste por ccaa -

Pero hay costes indirectos del absentismo, más difíciles de cuantificar, como reconoce el think tank Foro Regulación Inteligente, que se atreve a hacer una estimación Entrarían aquí el coste de sustitución temporal del trabajador de baja (salario mas reclutamiento, formación y adaptación), la pérdida de eficiencia por reorganización interna forzosa del trabajo, sobrecarga de tareas para el resto, posibles fallas o demoras en la prestación de servicios comprometidos o en el suministro de productos, tiempo dedicado a tramitar la burocracia de las bajas… 

Todos estos factores sumarían otros 99.700 millones de euros anuales, con lo que el total del coste del absentismo laboral estaría cerca de los 130.000 millones de euros. 

Propuestas empresariales 

Como es obvio, el sector empresarial no está en absoluto satisfecho con la situación, como explica Javier Peinado, secretario general de la CREEX, organización representativa de las empresas y autónomos de Extremadura: “el absentismo es una lacra para el crecimiento económico, que lastra la productividad y competitividad empresarial”. 

Desgrana Peinado cuestiones como abusos en los permisos pactados, micro faltas continuadas (los lunes y los viernes) que hacen muy difícil un expediente… “y sobre todo las IT, que hay de todo. Obviamente, hay muchas bajas totalmente justificadas y nadie pretende que un trabajador enfermo o con una lesión por accidente vaya a trabajar, pero hay personas que continuamente están cogiendo bajas de corta duración, y otras que tienen bajas más largas, pero, milagrosamente, cuando tienen que pasar por el tribunal médico, se curan”. 

Sin expresarlo con tanta nitidez, el informe de AIReF también apunta muy cerca de lo que dice el dirigente empresarial: “…En particular, la restauración del complemento retributivo del100% para los empleados públicos en situación de IT (Real Decreto 956/2018) incrementó en un 40% la probabilidad de iniciar una baja, lo que pone de manifiesto la relevancia que el grado de generosidad de la prestación ejerce sobre la incidencia de los procesos de IT. Por su parte, el análisis de la reforma laboral de 2021, que eliminó la figura del contrato por obra y servicio, muestra que el tránsito desde contratos temporales hacia contratos indefinidos incrementó en torno a un 30% la probabilidad de iniciar un episodio de IT, lo que sugiere que una mayor estabilidad en el empleo reduce el coste percibido de acogerse a la prestación”. 

Queda bastante claro, ¿no? 

Y más aún de la AIReF: “El análisis cuantitativo revela, además, patrones relevantes para el diseño de políticas públicas: una elevada concentración de episodios en un grupo reducido de trabajadores con bajas reiteradas, junto con una progresiva concentración de los procesos de IT en duraciones muy cortas, que, si bien no generan gasto directo para la Administración pública, sí trasladan de forma creciente los costes económicos y organizativos a las empresas”. 

Reclama Javier Peinado que se afronte la situación con valentía y decisión, en el seno del diálogo social, puesto que ni el sistema público y las empresas pueden permitirse que se prolongue y acentúe la situación. 

“Se daña al sistema de prestaciones que sufragamos todos, se daña muchísimo al tejido productivo y, en muchas ocasiones, se daña al propio trabajador, que ve cómo la saturación del sistema sanitario público, cuando la baja es por contingencias comunes, retrasa el diagnóstico y el tratamiento, y, por tanto, la curación”, explica. 

A la misma vez, apunta, esta avalancha de bajas (recordemos, 8.59 millones de bajas al año por contingencias comunes) satura aún más un sistema sanitario público ya al límite, incrementando las listas de espera generales para toda la población. 

¿Qué propuestas hay sobre la mesa? Desde el lado empresarial, la postura es nítida. Lo explica el secretario general de CREEX: que la Seguridad Social se apoye mucho más en la colaboración con las mutuas, que son asociaciones sin ánimo de lucro financiadas por las empresas y que pueden cooperar mucho más con el sistema público. 

Una fórmula sería que estas mutuas asumiesen al cien por cien todas las bajas o IT, sean o no por enfermedad profesional o accidente laboral, es decir, que asuman también las contingencias comunes de los asalariados. 

Con ello se menguaría el fraude, se agilizarían los procesos de alta (beneficiando a empresa y trabajador) y se aliviaría la carga sobre el sistema sanitario público. 

Las organizaciones empresariales afirman estar dispuestas a debatir las medidas. Porque lo que no es sostenible, tal y como indica la AIReF es el agujero negro actual, donde las bajas se incrementan un 60% en poco más de un lustro. 

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Sobre el autor

Juan Carlos Zambrano

Periodista

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