La central nuclear de Almaraz ha superado el principal examen técnico para prolongar su actividad más allá de las fechas de cierre actualmente previstas. El Pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha emitido este jueves un informe favorable a la petición presentada por Iberdrola, Endesa y Naturgy para que los dos reactores de la planta cacereña continúen funcionando hasta el año 2030.
El pronunciamiento del regulador se limita exclusivamente a cuestiones de seguridad y concluye que la instalación puede seguir operando sin necesidad de acometer inversiones extraordinarias adicionales a las ya contempladas en la última autorización de explotación.
Con este dictamen, el debate sobre el futuro de Almaraz abandona el terreno técnico y entra de lleno en el ámbito político. La decisión definitiva corresponde ahora al Ministerio para la Transición Ecológica, que deberá determinar si mantiene el calendario de cierre vigente o autoriza una nueva orden ministerial que permita extender la vida útil de la central.
En la actualidad, el plan en vigor fija el cierre del reactor Almaraz I para el 1 de noviembre de 2027 y el de Almaraz II para el 31 de octubre de 2028. Las empresas propietarias plantearon que ambas unidades permanezcan operativas hasta 2030, lo que supondría ampliar la actividad de la primera durante tres años más y de la segunda durante dos.
La solicitud de prórroga llegó tras intensas negociaciones entre las compañías propietarias de la planta. Iberdrola, que controla el 53 % de la central, y Endesa, con un 36 %, defendían inicialmente una extensión de diez años, mientras que Naturgy, titular del 11 % restante, apostó por una ampliación más reducida. Finalmente, las tres empresas alcanzaron un acuerdo para pedir una continuidad limitada hasta 2030.
El escenario que manejaba el sector eléctrico
El respaldo del CSN era el escenario que manejaba el sector eléctrico, ya que los informes técnicos previos del organismo habían avalado en otras ocasiones la capacidad de la instalación para seguir operando durante una década más. Además, las compañías defendían que no existían motivos de seguridad que justificaran un criterio diferente.
La resolución adquiere una especial relevancia porque Almaraz es la primera central incluida en el calendario de clausura escalonada del parque nuclear español. El plan acordado entre las eléctricas y Enresa contempla el cierre progresivo de las siete centrales españolas entre 2027 y 2035, por lo que cualquier modificación en el caso extremeño podría marcar el camino para el resto de instalaciones.
En los últimos meses, el futuro de Almaraz se ha convertido en un asunto de gran trascendencia para Extremadura, donde instituciones, agentes sociales y organizaciones empresariales han defendido la continuidad de la planta por su impacto económico y laboral en la comarca del Campo Arañuelo.
El informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear despeja las dudas sobre la viabilidad técnica de la prórroga, pero deja ahora la última palabra en manos del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que deberá decidir si modifica o no la hoja de ruta del cierre nuclear en España.
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