UPA-UCE alerta de una crisis “grave” en la apicultura extremeña y pide ayudas urgentes

La organización agraria reclama apoyo por la caída de producción, los daños de las borrascas, los incendios y el abejaruco, y pide también medidas frente a la lengua azul y respaldo para Las Hurdes

25 de agosto de 2026 a las 17:04h
La producción apícola se ha reducido ya en torno al 50% y a ese descenso se suma el aumento de los costes de la trashumancia. / CEDIDA
La producción apícola se ha reducido ya en torno al 50% y a ese descenso se suma el aumento de los costes de la trashumancia. / CEDIDA

UPA-UCE Extremadura ha reclamado este martes en Mérida respuestas urgentes ante la situación que vive la apicultura extremeña, a la que sitúa en una “grave crisis” que, según sostiene, también afecta al conjunto del campo extremeño. La organización pide medidas al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y a la Junta de Extremadura por la caída de la producción, los daños meteorológicos, los incendios y las pérdidas provocadas por el abejaruco.

La secretaria de Ganadería de UPA-UCE Extremadura, Jamaica Risco, explicó en rueda de prensa que la producción apícola se ha reducido ya en torno al 50% y que a ese descenso se suma el aumento de los costes de la trashumancia. Según indicó, el sector ha quedado excluido de las ayudas vinculadas al encarecimiento de los insumos por la crisis de Oriente Medio, pese a que se trata del único sector ganadero que no tiene derecho a la bonificación del gasóleo y a que el traslado de las colmenas puede suponer un coste cercano a los 20.000 euros por explotación.

Reclamo de ayudas y reunión urgente

UPA-UCE también denuncia que las explotaciones apícolas no han sido incluidas en las ayudas por los daños de las borrascas, aunque numerosos asentamientos de colmenas están en municipios afectados donde sí han recibido apoyo otros agricultores y ganaderos. La organización trasladó esta situación el 28 de julio al consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural y sostiene que la falta de presupuesto de la Junta no debería impedir atender a un sector que, según recuerda, ha sufrido los mismos efectos meteorológicos que otros beneficiados en comunidades como Andalucía.

La organización pide a la presidenta de la Junta, María Guardiola, que dote a la consejería de los recursos necesarios para apoyar a la apicultura extremeña. Además, reclama que la Administración autonómica traslade al Ministerio los datos de ubicación de los asentamientos apícolas de los que dispone, con el fin de que puedan incorporarse al tercer listado de ayudas por los daños de las borrascas, cuya publicación está prevista para septiembre de 2026. UPA-UCE anunció también que está realizando las diligencias oportunas para pedir al consejero una reunión con carácter de urgencia.

Incendios, abejaruco y lengua azul

En una nota de prensa, la organización advierte de que la situación se ha agravado durante el verano. Señala que la ola de calor y los incendios forestales han causado nuevos daños, con colmenas “devastadas” y asentamientos “completamente arrasados”. En el caso de la apicultura trashumante, UPA-UCE subraya que muchas colmenas deben regresar a esos emplazamientos al terminar la trashumancia estival, pero que en varios de ellos el fuego ha eliminado casi toda la vegetación, comprometiendo la alimentación de las abejas y la supervivencia de las colonias.

A esa situación se suma el impacto del abejaruco. Según los datos trasladados por los apicultores, hay asentamientos en los que las pérdidas oscilan entre el 10% y el 100% de las colmenas. UPA-UCE añade que el acoso constante de este depredador dificulta que las abejas salgan a buscar agua, algo que considera especialmente crítico durante las olas de calor. La organización advierte de que todo ello tendrá un efecto muy negativo en la próxima invernada, en un contexto en el que ya se registran mortalidades superiores al 20% en los últimos años.

En paralelo, UPA-UCE recuerda que el abandono de explotaciones apícolas ronda ya el 10% y que el relevo generacional sigue estancado. La organización sostiene que la apicultura no puede seguir tratándose como un sector secundario dentro de las políticas de apoyo a la ganadería y considera que su continuidad está en riesgo.

La crisis apícola se cruza, además, con la preocupación por la lengua azul. El secretario general de UPA-UCE Extremadura, Oscar Llanos, ya advirtió el 8 de mayo de 2026 de la falta de vacunas en Extremadura para proteger a la cabaña. Horas después, según recuerda la organización, la Consejería de Agricultura publicó un documento reconociendo ese hecho. UPA-UCE insistió entonces en que el momento óptimo para vacunar era antes de la llegada de las altas temperaturas y criticó la falta de gestión del anterior Ejecutivo en funciones. Más de 100 días después de la formación del nuevo gobierno en la Junta, afirma que aún no se ha celebrado un Consejo Agrario para abordar medidas sobre la enfermedad.

Además de estas reivindicaciones, UPA-UCE señala que, una vez controlado el incendio de Las Hurdes, seguirá defendiendo sus demandas. La organización considera que todos los grupos políticos deben escuchar al sector y apunta que su experiencia es útil en la gestión de la prevención de incendios. Según explica, se está elaborando un documento para zonas de “especial dificultad”, como las áreas de sierra y monte.

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