Hace unos días, la Junta de Extremadura mostraba su preocupación por el impacto que en algunos sectores agroganaderos pudiese tener el acuerdo comercial entre la UE y Australia para la retirada de aranceles.
En concreto, desde el Ejecutivo autonómico se apuntaba al sector del ovino (y también del vacuno) por la posible importación masiva de carnes desde aquel país, y también al arroz, castigado ya por la entrada de producto desde países asiáticos.
Sin embargo, hay otro elemento que se suma a la preocupación. En el acuerdo se incluyen cláusulas para proteger la Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) y las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) de la Unión Europea, de manera que no se pueda, por ejemplo, comercializar en Australia queso con la denominación Parmesano pero elaborado allí en vez de en Italia.
Finalmente, el acuerdo que se rubricará en breve, tras ocho años de negociación, incluye la protección para 396 DOP e IGP europeas, de las que sólo 35 son españolas, es decir, una de cada diez marcas de calidad reconocidas a España por la UE. Nuestro país ocupa así el cuarto lugar en cuanto a número de marcas protegidas, detrás de Francia (90), Italia (58) o Alemania (38), y eso que España cuenta con más del doble de DOP e IGP reconocidas que este último país.

Ni aceites ni quesos ni jamón
En el listado de marcas de calidad que no podrán utilizarse en Australia de manera indiscriminada, la mitad de productos son licores, un total de 17, tales como Brandy de Jerez, Pacharán de Navarra u Orujo de Galicia.
El resto, 18 en total, son distintos productos, y aquí es donde se encuentran los dos únicos extremeños. Nuestra región cuenta con 17 marcas protegidas, de las que doce son DOP (Jamón Dehesa de Extremadura, Torta del Casar, Aceite de Gata-Hurdes, Miel Villuerca-Ibores, etcétera), y cinco IGP: Ternera de Extremadura, Cordero de Extremadura, Vaca de Extremadura, Cabrito de Extremadura o Vino de Extremadura (el Garbanzo de Valencia del Ventoso está aún en proceso de reconocimiento).

Pues bien, de estas 17 marcas de calidad extremeñas protegidas, solamente dos, el Pimentón de la Vera y la Cereza del Jerte, han sido incluidas en el listado del pacto con Australia.

Ningún queso ni aceite, por poner algún ejemplo (el vino va por otro lado, como ya se explica más adelante).
¿Quiere esto decir que no se pueden vender en Australia, pongamos, Jamones Dehesa de Extremadura? En absoluto, se pueden vender, lo que pasa es que en Australia, cualquier vendedor avezado puede poner al jamón Dehesa de Extremadura sin que ocurra nada, o colocar en su publicidad que el queso está elaborado ‘a la manera de la Torta del Casar’.
Esto constituye una competencia desleal evidente, porque por los costes logísticos y el precio que se supone que debe llevar un producto con marca de calidad, será imposible competir con las imitaciones realizadas legalmente en Australia sin los controles de calidad que se exigen a una DOP y con el riesgo, además de perjudicar la marca cuando la imitación no cumpla las expectativas del consumidor.
Porque la obligatoriedad de reconocer la marca de calidad y no permitir imitaciones supone que se tenga el monopolio del nombre en Australia (incluso queda prohibida la llamada ‘evocación’, es decir, poner en la etiqueta, por ejemplo ‘queso al estilo manchego’), prohibición que se extiende a productos importados de terceros países.
Criterios de selección
En cuanto al criterio de selección utilizado para que España introduzca esos 35 productos y no otros, ha pesado pro una parte la relevancia exportadora, el riesgo real de usurpación (esto es, que en Australia ya exista una intención de usar determinadas marcas de calidad protegidas aquí, como puede ser el Vinagre de Jerez), el peso político de cada país (lo que explicaría por qué Alemania logra mejores condiciones que España) o conflictos con denominaciones ya establecidas en Australia (aunque no es el caso español, sí ocurre por ejemplo con determinados productos italianos, ya que el peso de la inmigración italiana en Australia es muy alto y estos inmigrantes se llevaron consigo su cultura y forma de elaborar determinados alimentos, como el queso, que quieren comercializar allí con el nombre de su tierra).
En el caso extremeño seguramente un factor relevante haya sido el escaso peso de las exportaciones de nuestros productos hacia Australia. Según los últimos datos, apenas se exportó por valor de 3,9 millones de euros en todo el 2025.
Además, sólo tres referencias copan buena parte de esas exportaciones: hortalizas, con más de medio millón; aluminio, con casi 1,3 millones, y maquinaria, con 1,5 millones. El resto de productos no llega a los cien mil euros exportados.
Siendo esto cierto, también lo es que precisamente el acuerdo arancelario debería impulsar una mejora de estas cifras, al eliminar barreras. Sin embargo, al quedar fuera del listado, y salvo que se haga una posterior ampliación (contemplada como posible en el tratado) estos productos hoy por hoy estarían desprotegidos, a expensas de imitaciones que hagan pasar por marcas de calidad extremeña lo que no lo es.
Finalmente, y como se ha apuntado antes, el vino tiene un tratamiento aparte. En este caso, y por acuerdos anteriores, todos los vinos reconocidos como DOP o IGP en la Unión Europea gozarán de protección, lo que incluye a los extremeños Ribera del Guadiana y Vino de Extremadura.
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