La CGU del Canal de Orellana cierra la campaña más larga de su historia con más de seis meses de riego

La entidad atribuye el resultado a una primavera muy seca y a las altas temperaturas, mientras reclama avanzar en la modernización de las infraestructuras y en la gestión del agua

21 de octubre de 2026 a las 10:23h
El presidente de la entidad, Luis Gutiérrez, calificó la campaña como “muy complicada” y “excepcionalmente larga”. / LP
El presidente de la entidad, Luis Gutiérrez, calificó la campaña como “muy complicada” y “excepcionalmente larga”. / LP

La Comunidad General de Usuarios (CGU) del Canal de Orellana ha dado por finalizada una campaña de riego que considera la más larga desde que asumió la gestión del canal, con una duración superior a los seis meses y con la atención cubierta para todos los cultivos, según su balance técnico.

El presidente de la entidad, Luis Gutiérrez, calificó la campaña como “muy complicada” y “excepcionalmente larga”. “A pesar de todas las circunstancias, hemos conseguido cumplir el objetivo de atender a todos los cultivos. En un año como este ha sido necesario un esfuerzo muy importante por parte de los agricultores y del personal de campo”, señaló. Según añadió, el resultado refuerza la necesidad de seguir avanzando en la modernización de las infraestructuras.

Una campaña marcada por la sequía y el calor

La CGU explica que la campaña estuvo condicionada por una primavera “extraordinariamente seca” y por un periodo prolongado de temperaturas muy elevadas entre mayo y mediados de septiembre. Esa situación obligó a una gestión “especialmente ajustada” y a una revisión continua de los consumos para asegurar el suministro hasta el final de las producciones.

Los primeros riegos de apoyo comenzaron el 13 de abril, diez días antes que en 2025, ejercicio que hasta ahora marcaba la campaña más prolongada. Además, la superficie efectivamente regada aumentó en torno a un 2%, según los datos facilitados por el jefe de Explotación de la Comunidad General, Juan Diego Fuentes.

La falta de lluvias primaverales obligó a realizar riegos de apoyo para preparar los terrenos y facilitar las siembras y plantaciones, lo que supuso un consumo inicial de unos 30 hectómetros cúbicos por encima de las previsiones. Más adelante, el calor sostuvo una demanda de agua elevada durante buena parte del periodo de riego.

“Ha sido una campaña muy ajustada, que nos ha obligado a controlar continuamente los consumos y a adaptar la planificación a las necesidades reales del campo, teniendo siempre presente el agua disponible para completar todos los cultivos”, explicó Fuentes.

Menos fugas y cambios en los cultivos

La entidad también destaca una reducción de las pérdidas por fugas de unos dos hectómetros cúbicos respecto a 2025, una mejora que vincula a los trabajos de conservación, mantenimiento y reparación ejecutados entre campañas.

En paralelo, la zona regable sigue modificando su estructura productiva. El olivar alcanza este año las 7.409 hectáreas, frente a las 6.337 de 2025 y las 1.956 de 2020. En total, olivar, frutales, almendros, higueras y viveros suman 15.916 hectáreas y representan ya el 26,8% de la superficie de la zona regable, prácticamente el doble que hace seis años.

Fuentes subrayó que este cambio debe incorporarse a la planificación de las infraestructuras y del suministro. También advirtió de que los cultivos deben ajustarse al tipo de suelo y a sus necesidades de agua.

En sentido contrario, la superficie de maíz ha pasado de unas 15.600 hectáreas en 2020 a 7.881 en 2026. El tomate suma 7.609 hectáreas, por debajo de las 9.410 de 2020, aunque por encima de las de 2025. El arroz continúa como el principal cultivo, con 17.628 hectáreas.

Gutiérrez añadió que las decisiones de siembra están condicionadas por la rentabilidad de las explotaciones. “Los cultivos permanentes parecen tener algo más de encaje, pero el agricultor sigue ante la disyuntiva de decidir qué cultivar porque los márgenes son muy ajustados y, en algunos casos, están incluso por debajo de los costes”, afirmó.

La CGU considera “imprescindible” avanzar en la modernización para mejorar la eficiencia y adaptar el servicio a las nuevas demandas. La entidad recordó una inversión reciente de más de 23 millones de euros y defendió que una modernización integral permitiría ampliar las posibilidades de suministro durante el año y abrir opciones para nuevos cultivos.

“La modernización es vital. Tenemos que ser más eficientes y disponer de infraestructuras que nos permitan regar durante casi todo el año. Actualmente, las alternativas de cultivo están condicionadas por unas instalaciones que no permiten suministrar agua durante los doce meses del año”, afirmó el presidente.

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