En enero de este año, un eufórico Gianni Infantino, presidente de la FIFA, proclamaba en la Sphere de Las Vegas (un megacentro de entretenimiento tecnológico de experiencias inmersivas) que “el Mundial de la FIFA de 2026 va a ser el mayor espectáculo jamás visto en el planeta Tierra”. Le faltó emular al genial Cervantes y decir que este campeonato será “la más alta ocasión que vieron los siglos”.
Pero razón no le faltaba a Infantino. Por primera vez, el torneo se disputa en tres países (México, Canadá y Estados Unidos), en vez de en uno (o en dos, en el caso de 2002 con Corea-Japón). Además, se bate el récord de selecciones participantes: 48. Recordemos que en el primero, Uruguay, fueron 13, y luego se mantuvo en torno a las 16 hasta Argentina-78. En España-82 ya fueron 24, que en Francia-98 pasaron a 32, y así había sido hasta ahora.


Sin embargo, lo más relevante del anuncio, lo que tenía exultante al presidente de la FIFA y por lo que eligió ese escenario, fue que, junto a Yuanqing Yang, CEO de la tecnológica Lenovo, dio a conocer que "FIFA y Lenovo están abrazando plenamente las tecnologías digitales y la Inteligencia Artificial para apoyar a los equipos y a los árbitros, y para ofrecer una experiencia nueva y alucinante a los aficionados de todo el mundo." Ahí es nada.
Y es que el Mundial que empieza en unos días va a ser el mayor experimento de la historia de Inteligencia Artificial aplicada al deporte. Porque la IA va a estar presente en todo el torneo: banquillos, VAR, retransmisiones, en el propio balón, en la gestión de accesos a los estadios…
Pero vayamos por partes.
Football AI Pro, todos los datos al alcance de todos
Este asistente de IA generativa, desarrollado por FIFA y Lenovo, se pondrá a disposición de los cuerpos técnicos de todas las selecciones, sin coste alguno.
Football AI Pro procesará más de 2.000 métricas en cada partido, con cientos de millones de datos sobre movimientos, estrategias, juego, rendimiento, etcétera de cada combinado y cada jugador, generando a partir de ahí informes de texto, vídeo, gráficas y escenarios en 3D.
Esta herramienta funciona sobre el modelo de lenguaje FIFA Football Language Model, creado y entrenado específicamente con datos de fútbol pero que, ojo, sólo estará disponible antes y después de los partidos, no en tiempo real. Su interfaz permite al técnico interactuar mediante lenguaje natural “como si hablara con un analista humano”, según describe un diario colombiano, y no requiere conocimientos previos para su uso.
El impacto sobre la labor de los equipos técnicos de las selecciones es brutal. Según Álvaro Pérez, senior producto manager de Servicios y Soluciones de Lenovo, "Su función es acelerar el análisis de los encuentros, permitir al entrenador simular tácticas que tenga en mente, estudiar las consecuencias de aplicarlas y prepararse para el siguiente choque mediante un chat en el que puede hacer preguntas directas." Y todo ello, con respuestas en segundos.
Desde la FIFA se defiende este modelo de uso como ‘democratización’ del fútbol: antes, la organización del torneo no ofrecía datos ni herramientas compartidas. Esto suponía que las selecciones más poderosas, las que contaban con medios, invertían en sistemas propios, abriendo una brecha con las más modestas. Ahora, en cambio, y según FIFA, “todas las selecciones, desde Alemania, España, Francia o Argentina hasta los debutantes Cabo Verde o Curazao, tendrán acceso a la misma base de datos actualizada para analizar al rival”.

¿Es esto así? En parte, porque el secreto no está sólo en tener los mismos datos, sino en la capacidad para sacarle el máximo partido. La revista Perfil lo formula con precisión: "La ventaja competitiva ya no estará solo en el ojo del entrenador, sino en quien sepa hacerle el mejor prompt a la máquina."
Claro, volvemos así a la idea inicial: el analista futbolístico de élite en el futuro será el que combine conocimiento futbolístico con capacidad técnica para interrogar correctamente al sistema. Ahí las grandes selecciones cobrarían de nuevo ventaja al tener la posibilidad y los recursos para formar a estos perfiles.
Vayamos ahora al arbitraje… y al balón
En este aspecto del juego se introducen también notables innovaciones.
Empezando por el elemento esencial, el balón. En este Mundial, hasta el balón será inteligente. El Adidas Trionda, el oficial del torneo, incorpora sensores desarrollados por la firma Kinexon que identifican cada toque en cuestión de milisegundos, detectando contactos casi imperceptibles. Esto se aplicaría, por ejemplo, a los desvíos con la mano o al toque del pase que marca el fuera de juego. Se acabaron los debates sobre si el balón le rozó o no la mano, o si se ha tomado tal fotograma en lugar de tal otro para que sea o no sea fuera de juego. El Trionda te dirá si sí o si no.
Veamos ahora el segundo elemento esencial, los jugadores. Cada futbolista ha sido escaneado previamente para generar modelos tridimensionales exactos de su cuerpo con 29 puntos anatómicos de referencia. Se genera así un avatar en 3D, que se integra en un sistema que procesa los datos del jugador 50 veces por segundo.

Así, el VAR podrá reconstruir con milímetros de desvío la posición exacta del futbolista en cada momento, esencial para detectar fueras de juego. Y lo hará, no con ‘muñecos’ estándar como hasta ahora, sino con avatares que reproducen con precisión las características anatómicas de cada jugador. Porque no es lo mismo Haaland que Messi, o Cucurella que Rudiger. Y todo ello en menos de cinco segundos.
Además, el VAR intervendrá ahora en otras situaciones que antes no analizaba, como los corners no concedidos o las expulsiones por doble amarilla. Ventajas de la inmediatez.
Finalmente, en lo que a este apartado se refiere, hay que mencionar el Referee View. Se trata de cámaras corporales, que en principio irán en la oreja del árbitro, que procesarán las imágenes con IA para estabilizarla, y permitirán transmitir en tiempo real la perspectiva exacta del trencilla en las jugadas polémicas.
Para la FIFA, todo ello supondrá concentrar los debates en el juego, no en la actuación del árbitro. Algunos no lo ven así. Las voces más críticas surgen de Argentina, lugar donde los haya en el que el fútbol es pasión y casi religión: al eliminar la duda, el debate, la polémica, se elimina parte del alma del juego, proclaman muchos de sus analistas futbolísticos.
Fuera del terreno de juego, también
Sí, porque las innovaciones van más allá del ‘tapete verde’. Así, cada estadio (y sus accesos) contarán con un gemelo digital. Es decir, habrá una réplica virtual exacta de cada estadio, con todos sus elementos.
Con ellos se podrán controlar los flujos de acceso, previendo y evitando aglomeraciones, diseñar sistemas proactivos de evacuación, detectar posibles zonas ‘calientes’ de incidentes antes de que sucedan u optimizar la ubicación de baños y puntos de bebida y comida, y también diseñar modos eficientes para que el aficionado acceda a su localidad por el camino más rápido.
Todo ello, además, apoyado por sistemas de videovigilancia inteligente, reconocimiento automatizado en cada acceso y control de multitudes mediante IA, configurando lo que la multinacional de ciberseguridad Fortinet define como “un entorno clave para anticipar y tomar decisiones, no un mero registro de datos”.
Por descontado que en este entorno las entradas son exclusivamente digitales y se gestionan desde una app oficial. No hay pagos en efectivo y los controles serán automatizados, aunque con supervisión humana.
En definitiva, un ecosistema tecnológico que generará, según las estimaciones de la industria especializada, más de dos exabytes de datos (por hacernos una idea, un exabyte equivale a 3.000 millones de películas en HD o música ininterrumpida durante 2.000 años).
Estupendo, pero también hay pegas
La más directa es también la más sencilla de deducir: tantos miles de millones de datos circulando en la red, y tantos millones de euros en venta de entradas y en prestación de servicios, despiertan el apetito de los ciberdelincuentes.
De ello alertan especialistas como Arturo Torres, director de Inteligencia contra Amenazas de FortiGuard (división de Fortinet especializada en actualizar bases de amenazas y virus). Torres lo expone así: "cuando hablamos del Mundial, pensamos en goles, festejos y turismo, pero desde una perspectiva de ciberseguridad, este hito es una inmensa red de datos. Cada aficionado que entre a un estadio llevará consigo un dispositivo móvil, consumirá datos, realizará pagos electrónicos y buscará redes Wi-Fi para compartir su experiencia. Esta hiperconectividad es una maravilla de la innovación, pero también expande la posible superficie de ataque a través de fraudes y estafas."

Un evento tan pasional como este torneo, añade, es un factor más que los ciberdelincuentes pueden aprovechar con IA para elaborar fraudes más creíbles que nunca.
Los hechos parecen darle ya la razón, porque la firma de ciberseguridad Check Point ya ha detectado un incremento sustancial del promedio de ciberataques en los tres países sedes del Mundial. Por ejemplo, en México se detectaron en abril nada menos que 3.548 ciberataques a la semana según la firma de ciberseguridad.
La amenaza puede dividirse en cinco flancos. El primero es el phishing temático, con mensajes de correo o Whatsapp con ofertas de entradas o paquetes VIP que redirigen a webs falsas, visualmente idénticas a las oficiales. Ya es posible replicar con IA mensajes sin errores y con logos perfectamente imitados e indistinguibles del legal.
La segunda son las falsas plataformas de streaming que ofrecen retransmisión gratuita de partidos, con solo instalar un pequeño archivo descargable, que en realidad es un malware, un software malicioso que puede acabar con nuestro equipo, secuestrarnos todos los datos o utilizar nuestro PC como un equipo zombi al servicio del ‘cibercriminal’.
La tercera amenaza apela a nuestro ego: se nos ofrece mediante una aplicación viral poner nuestra cara en un vídeo donde actuamos “como un futbolista profesional”. Así, prestamos nuestra foto con lo que nuestros datos biométricos quedan en poder de los delincuentes, que pueden usarlo para entrenar sistemas de reconocimiento facial o construir perfiles falsos para usarlos en fraudes.
La cuarta es la desinformación, amplificada por la IA generativa. El analista Dani Lerer, especializado en ecosistemas narrativos impulsados por IA, advierte que "el Mundial 2026 es por excelencia el laboratorio para que los ingenieros del caos terminen de afinar sus técnicas fake"
Y la última, muy grave para la organización, serían los ataques a infraestructuras críticas, como hoteles, aerolíneas, plataformas de venta de entrada o cualquier otro sistema digital del torneo. Todos ellos objetivos de primer orden para el ciberdelincuente.
¿De quién es este avatar?
Y la cuestión de fondo sigue ahí. Según Fortune Business Insights, el negocio total la analítica deportiva rondará los 7.000 millones de dólares ya este año. En el caso del Mundial, el beneficiario claro es, por supuestos, Lenovo, que ya ha desplegado 10.000 dispositivos en las distintas sedes y cuenta con 250 ingenieros por sede. Según Yang, “el Mundial, impulsado por Lenovo AI, será el más avanzado tecnológicamente de la historia”.
Pero, ¿realmente veremos una mejora con la aplicación de la IA o será sólo una confusión de datos que complican más de lo que aportan? El subdirector de Titan Sports (agencia especializada en conectar deportistas-industria-audiencia), Ma Duc Hung lo explica del siguiente modo: "la IA actualmente solo procesa y reestructura datos, y aún no posee una conciencia futbolística independiente. Factores como el ambiente en el vestuario, los conflictos internos, la presión psicológica o los acontecimientos personales escapan a la capacidad de la máquina para percibirlos".
Del otro lado, la FIFA esgrime una encuesta a especialistas en tecnología de las asociaciones miembro de este organismo, donde ocho de cada diez sostuvieron que el análisis instantáneo con herramientas tecnológicas mejorará la comunicación entre entrenadores y jugadores.
Cada cual se quede con lo que más le convenza.
Y para concluir, un hilo que puede dar lugar a una gran madeja, o mejor dicho a un gran y embrollado ovillo: ¿de quién serán los derechos del avatar creado de un jugador? Porque, a buen seguro, los futbolistas reclamarán como imagen propia, y exigirán compensación por ceder sus derechos, así como sus datos de rendimiento y prestaciones: si ese avatar se hizo con mis datos y registra mi evolución, ese avatar es mío, y quien lo use que pase por caja.
Lío a la vista.
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