Fue en el lejano 1987 cuando el director de cine Antonio Giménez Rico decidió adaptar al cine la obra del extremeño Felipe Trigo, Jarrapellejos, que retrata el caciquismo rural de principios del siglo XX, y se basa en el conocido crimen de Don Benito.
Para interpretar al cacique protagonista de la novela eligió a Antonio Ferrándis, el recordado Chanquete de Verano Azul, que se convierte en Pedro Luis de Jarrapellejos, el señorito que domina el pueblo ficticio de La Joya.
En el reparto junto a conocidos nombres como Aitana Sánchez-Gijón, José Coronado, Juan Diego o Florinda Chico figuraba Lydia Bosch a la que le correspondió el rol de Ernesta, una joven burguesa que acepta un matrimonio por interés con un hombre mayor para ascender socialmente.
El rodaje se llevó a cabo en escenarios de Fregenal de la Sierra utilizando diferentes rincones, soportales, plazas y calles del casco urbano de la localidad extremeña, o la casa solariega de la familia Peche. Otras tomas se llevaron a cabo en la ciudad de Zafra.
La película se estrenó en el 1988 y para la premier mundial se eligió el teatro Astoria de Cáceres, donde acudieron varios de los actores, entre ellos Lydia Bosch, que estaba dando sus primeros pasos en el mundo del cine tras su gran popularidad adquirida en el concurso Un, dos, tres… responda otra vez.

La propia actriz está recordando estos días que lleva casi 40 años en el mundo del espectáculo en los que ha protagonizado películas, series de televisión o incluso ha ejercido como presentadora. Sin embargo, en el teatro su trayectoria es mucho más corta donde apenas figuran tres obras.
Azafatas del Un, dos, tres
Han pasado ya 37 años de esa última obra Música cercana, de Antonio Buero Vallejo, y declara estar entusiasmada con este nuevo proyecto, Fedra en los infiernos, escrito expresamente para ella por el director José María del Castillo.
Curiosamente el proceso que ha seguido Castillo con Lydia Bosch es el mismo que siguió con otra recordada azafata del Un, dos, tres: Victoria Abril. En la edición de 2024 escribió y dirigió la obra Medusa, que supuso el regreso al teatro de la Abril tras más de 45 años de ausencia en la tablas.
Medusa se estrenó en Mérida, recorrió diferentes festivales y proporcionó a Victoria Abril un nuevo éxito en su carrera, logrando llenos absolutos en las 10 funciones que hizo en Mérida.
Si se repite la historia puede ser otro resurgir teatral para esa otra azafata-actriz, Lydia Bosch, tan querida por su sonrisa y simpatía.
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