"La guitarra se ha convertido en una parte más de mí"

El guitarrista emeritense Nacho Cuadrado, de 24 años y ganador de un premio internacional, estudia en La Haya y regresa a Badajoz para actuar en la Semana Internacional de la Guitarra

23 de octubre de 2026 a las 16:20h
El guitarrista emeritense Nacho Cuadrado. / LP
El guitarrista emeritense Nacho Cuadrado. / LP

Se escucha al otro lado del teléfono los frenos del tranvía de La Haya al que se sube Nacho Cuadrado a las siete de la tarde de este jueves. Allí lleva ya tres cursos este guitarrista de Mérida de 24 años. Se está especializando y además enseña como profesor. Da y recibe clases en inglés, español y neerlandés. Los que conocen su trayectoria destacan que fue primer premio ex aequo del Festival Internacional de Guitarra Ciutat d’Elx y que su talento se barruntaba de lejos. Regresa a Badajoz para un concierto el sábado en la IV Semana Internacional de la Guitarra de Badajoz. A las ocho de la tarde en la Sala Luis Álvarez Lencero del Centro de Estudios Extremeños.

—¿Cómo se inició en la música y en la guitarra?

—Desde que nací he estado rodeado de música. Mi padre es músico, así que para mí siempre ha sido un entorno natural. Empecé a estudiar en el Conservatorio de Badajoz y más tarde me fui a Sevilla. No hubo un momento concreto en el que decidiera dedicarme a la guitarra. Fue algo que surgió de forma natural. Ahora no me imagino mi vida sin tocarla. La guitarra se ha convertido en una parte más de mí.

—¿Qué significa para usted volver a Badajoz para ofrecer un concierto?

—Es algo especial. Quizá poca gente lo sepa, pero Extremadura tiene una gran tradición de guitarra clásica. Contamos con un conservatorio superior, numerosas escuelas y grandes maestros que han formado a muchos músicos. Por eso era necesario que Badajoz tuviera un ciclo dedicado a la guitarra. Que me sitúen junto a intérpretes como Johan Fostier o Adriano del Sal es una responsabilidad, pero también un placer. Es una oportunidad para mostrar la evolución que he experimentado como músico.

—Lleva ya tres años en los Países Bajos. ¿Ve su futuro como guitarrista más allí que en España?

—Es muy difícil saberlo. Estoy aquí porque me interesaba hacer este máster, pero, después de tres años, me he adaptado bastante. Hablo mejor neerlandés, lo que me permite dar clases, y también se me está pegando la forma de ser de los holandeses. Son muy directos, dicen las cosas como son, sin rodeos. Creo que me estoy volviendo un poco holandés en ese sentido. Pero echo mucho de menos España, sobre todo a mi familia y a mis amigos. Estudié en el colegio Atenea de Mérida. Empecé con mis amigos cuando teníamos tres años, compartimos la Primaria y la Secundaria y después fuimos al Santa Eulalia. Algunos son como hermanos para mí; llevo toda la vida con ellos. La vida de un músico es muy difícil y todavía no sé si me quedaré aquí o volveré a España.

—¿Qué diferencias encuentra entre la cultura musical española y la neerlandesa?

—Son muy distintas, empezando por la relación con el público. El ciclo de Badajoz, por ejemplo, ofrece todos sus conciertos con entrada gratuita. En los Países Bajos eso no ocurre: los conciertos son de pago. Allí se valora mucho el trabajo de los músicos y creo que debemos alegrarnos de que en España, y en este caso en Badajoz, se organice un ciclo con figuras internacionales al que pueda asistir todo el que quiera. Es una forma de hacer la música más accesible y de entenderla como una inversión cultural. También hay diferencias en la educación musical. En España puedes empezar en un conservatorio desde niño y después dedicarte a otra profesión. La música forma parte de tu educación, aunque no vayas a convertirla en tu trabajo. En los Países Bajos, en cambio, quienes acuden a escuelas de música y conservatorios suelen tener más claro que quieren dedicarse profesionalmente a ella. Ahora que también doy clases, entiendo mejor la responsabilidad que tenemos los docentes a la hora de formar a los músicos.

—¿Qué repertorio ha preparado para el concierto de Badajoz?

—Es un repertorio muy mediterráneo, con música de los siglos XIX y XX y un marcado carácter romántico. Incluye a Mauro Giuliani y obras como el Capricho italiano, dentro de un programa que permite recorrer distintas épocas y sensibilidades de la guitarra.  

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Sobre el autor

Antonio Gilgado

Periodista

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