Eduardo Guerrero, bailaor y coreógrafo: “No se trata de romper el flamenco, sino de encontrar libertad dentro de él”

El artista gaditano presenta en Madrid ‘CÓDIGOS’, su trabajo más introspectivo, mientras abre nuevos territorios creativos entre la ópera, la coreografía y una carrera internacional que le llevará en los próximos meses a Japón y Rusia

05 de septiembre de 2026 a las 18:33h
El bailaor y coreógrafo gaditano Eduardo Guerrero. /  Stephen Bedrossian
El bailaor y coreógrafo gaditano Eduardo Guerrero. / Stephen Bedrossian

El bailaor y coreógrafo gaditano Eduardo Guerrero regresa a Madrid con CÓDIGOS, su propuesta más introspectiva hasta la fecha, un trabajo que toma como título justamente aquello que atraviesa toda su trayectoria: las reglas —visibles e invisibles— con las que se construye el flamenco y con las que cada artista, tarde o temprano, tiene que medirse. Guerrero no plantea la obra como una ruptura del flamenco, sino como un ejercicio de conocimiento profundo que le permite decidir, con libertad, qué códigos heredados conserva y cuáles necesita desmontar para seguir creciendo.

Sobre el escenario del Teatro Fígaro le acompañan José del Calli al cante y Pino Losada a la guitarra, en un montaje despojado de artificio que se despide el lunes 6 de septiembre tras haber arrancado el viernes 3. Es, según ha explicado el propio artista, un diálogo escénico entre baile, cante y toque construido para deshacer los códigos heredados y descubrir otras formas de expresión.

Guerrero llega a este estreno en plena efervescencia creativa: su compañía mantiene actualmente seis espectáculos simultáneos en gira —Guerrero, Desplante, Debajo de los pies, Faro, Origen y Onírico, esta última pieza concebida específicamente para el Teatro Olympia María Callas de Atenas—. En los próximos meses, mientras su producción “El manto y su ojo” ultima los detalles de su gira para 2027, el bailaor regresará a Japón en octubre y actuará en Rusia en noviembre, además de visitar el Teatro Villamarta de Jerez con motivo del 150 aniversario de Manuel de Falla. Hablamos con él, sin reglas, sin tiempo. Sin códigos.

“Esta obra habla de todas esas reglas, visibles e invisibles, con las que aprendemos a vivir y también a bailar. El flamenco está lleno de códigos: el compás, la escucha, la relación con el cante, con la guitarra, con el espacio, con quien tienes delante… Pero también cada artista va construyendo los suyos. Para mí, CÓDIGOS es preguntarme, en este momento de mi vida, qué códigos me pertenecen, cuáles he heredado y cuáles necesito romper para seguir creciendo. No se trata de romper el flamenco, sino de encontrar libertad dentro de él".


 
-¿Qué códigos se pueden romper y cuáles son intocables en el flamenco?

-Creo que se puede romper casi todo lo que tiene que ver con la forma: la puesta en escena, la estética, la duración, la manera de relacionarte con el espacio, la música, incluso determinados modos de entender el cuerpo.

-Lo que no puedes romper es la verdad.

-Y hay algo esencial: el compás, el conocimiento, la escucha y el respeto a quienes estuvieron antes que tú. Para romper un código primero tienes que conocerlo. Si no lo conoces, no lo estás rompiendo: simplemente lo estás ignorando. A mí me interesa muchísimo la libertad, pero una libertad que nace del conocimiento.

-¿En qué momento como artista se encuentras ahora?

-En un momento de mucha libertad y, curiosamente, también de muchas preguntas. Cuando eres más joven tienes una necesidad enorme de demostrar. Ahora siento menos necesidad de demostrar y mucha más necesidad de decir. Después de tantos años, tantos escenarios y tantos países, empiezo a entender que la madurez no consiste en tener todas las respuestas, sino en saber qué preguntas quieres hacerte. Estoy en un momento en el que quiero arriesgar, investigar y quitar cosas. Me interesa cada vez más qué ocurre cuando el cuerpo deja de querer impresionar y empieza simplemente a contar.

“Estoy en un momento en el que quiero arriesgar, investigar y quitar cosas”

-Está coreografiando una ópera. Un nuevo código…

-Estoy trabajando en una nueva producción vinculada a Manuel de Falla, en el año en el que celebramos el 150 aniversario de su nacimiento, con La vida breve y El amor brujo. Es un proyecto que me hace muchísima ilusión porque me obliga a entrar en otro lenguaje. No es colocar flamenco dentro de una ópera: es comprender la dramaturgia, la música, los personajes y descubrir qué puede aportar mi lenguaje coreográfico a ese universo.

Y además está Falla. Para un artista gaditano entrar en su música tiene una dimensión emocional muy especial. Falla supo mirar hacia lo popular y convertirlo en un lenguaje universal. Esa idea me interesa muchísimo porque, salvando todas las distancias, es una pregunta que también me acompaña: cómo partir de una raíz muy profunda y hablarle al mundo.

-¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta el flamenco?

-Uno de los grandes retos es crecer sin perder profundidad. El flamenco nunca ha tenido tanta presencia internacional, tanta visibilidad y tantas posibilidades de diálogo con otras disciplinas. Eso es extraordinario. Pero esa expansión también nos obliga a cuidar la raíz, la transmisión y el conocimiento. Me preocupa más la superficialidad que la innovación. No me da miedo que el flamenco dialogue con la electrónica, la danza contemporánea, el teatro o cualquier otro lenguaje. Lo que me preocuparía es que, por querer llegar rápidamente a todas partes, dejáramos de saber de dónde venimos.

El futuro del flamenco no está en conservarlo dentro de una vitrina. Está en conseguir que siga siendo una cultura viva.

-¿Y hacia dónde camina Eduardo Guerrero?

-No lo sé del todo, y me gusta no saberlo. Sé que camino hacia un lugar de mayor libertad artística. Quiero seguir bailando, pero también quiero crear, coreografiar, dirigir y entrar en territorios donde quizá todavía no se espera encontrarme. Después de viajar tanto he comprendido que cuanto más lejos voy, más aparece Cádiz. Japón, América, Europa… puedes incorporar otras miradas, pero al final vuelves a tu raíz de otra manera. Así que quizá Eduardo Guerrero camina hacia fuera para seguir entrando hacia dentro.

-Bienal, Pamplona… cada vez hay más festivales. ¿Hay tanto flamenco para la afición que hay?

-Creo que hay muchísimo flamenco y, sobre todo, muchos flamencos diferentes. Que existan festivales y espacios es una buena noticia. El problema sería que todos terminaran programando lo mismo o buscando el mismo tipo de espectáculo. Hay sitio para el flamenco tradicional, para la investigación, para las nuevas generaciones, para los grandes maestros, para propuestas pequeñas y para grandes producciones.

Más que preguntarme si hay demasiados festivales, me preguntaría si estamos consiguiendo crear nuevos públicos. Porque no basta con repartir al mismo público entre cada vez más acontecimientos. El gran desafío es conseguir que alguien que nunca ha comprado una entrada de flamenco sienta curiosidad y entre por primera vez.

“Falla supo mirar hacia lo popular y convertirlo en un lenguaje universal”

-¿Cada vez se sabe más o menos de flamenco?

-Creo que cada vez se ve más flamenco, pero eso no significa necesariamente que se sepa más de flamenco. Hoy tenemos acceso inmediato a miles de vídeos, artistas y archivos. Eso es maravilloso. Pero conocer flamenco requiere tiempo: escuchar, comparar, equivocarse, conocer los palos, los maestros, las épocas… Antes quizá había menos acceso pero determinadas formas de transmisión eran muy profundas. Ahora tenemos una herramienta extraordinaria, que es el acceso prácticamente infinito al conocimiento. El reto está en que la velocidad no sustituya a la profundidad.

Y también debemos evitar convertir el conocimiento en una frontera. El flamenco tiene que poder emocionar a alguien que sabe muchísimo y también a alguien que entra por primera vez a un teatro.

-¿Retos para 2027?

-2027 quiero que sea un año de creación y expansión. Hay proyectos nuevos que todavía están creciendo y que quiero desarrollar con tiempo, sin precipitarlos. También quiero seguir abriendo mi trabajo hacia otros territorios: dirección, coreografía, colaboraciones con otros creadores y nuevos lenguajes escénicos. Y quiero seguir llevando el flamenco fuera de España. Viajar me interesa no solamente por mostrar nuestro trabajo, sino por lo que ocurre cuando regresas: cada cultura que conoces modifica ligeramente tu manera de mirar la tuya. Después de tantos años, mi reto no es hacer más por hacer más. Mi reto para 2027 es seguir sorprendiéndome a mí mismo.

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Sobre el autor

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María Isabel Rodríguez Palop

@palopflamencooficial

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