La comunidad de las Carmelitas Vedruna se despide de Cáceres después de 135 años de presencia ininterrumpida en la ciudad. La marcha cierra una etapa vinculada a la educación, la evangelización y el compromiso de la congregación con la capital cacereña, aunque el Colegio Santa Cecilia seguirá funcionando con un proyecto de Laicado Vedruna.
Según informó la Diócesis de Coria-Cáceres, las cuatro monjas que permanecían en la ciudad han sido reubicadas en otros centros de la orden en Valladolid y León. Las religiosas reconocen que afrontan la salida con tristeza y citan: “Nos vamos con dolor por dejar Cáceres después de 135 años”. Añaden que, desde el primer momento, quisieron a la ciudad y se han sentido “muy queridas por los cacereños”.
El legado educativo de Santa Cecilia
La diócesis recordó que, durante más de un siglo, el Colegio Santa Cecilia ha sido el principal vehículo para transmitir el carisma de Santa Joaquina de Vedruna. En su despedida, las Carmelitas sostienen que el legado más importante que dejan a la ciudad es haber ofrecido, a través de la educación, “una fe en el Dios de Jesús, que es amor y misericordia entrañable para todos”.
Además, subrayan la formación humana y cristiana de generaciones de alumnos y alumnas, ayudándoles a construir “una vida digna basada en los valores cristianos”. Fieles a su misión, afirman haber intentado educar “con mucho cariño”, acompañando a cada estudiante desde el respeto y el afecto.
Su objetivo, explican, ha sido formar personas comprometidas “con una sociedad más fraterna, donde todos puedan vivir con dignidad”. Al repasar este periodo, las religiosas también evocan vivencias personales, ya que algunas de ellas fueron alumnas del colegio.
Continuidad del proyecto y más participación del laicado
Aunque la comunidad religiosa se marcha de Cáceres, las Carmelitas señalan que el proyecto educativo y el Laicado Vedruna garantizarán la continuidad del carisma en la ciudad. Su deseo es que perdure el espíritu de Santa Joaquina de Vedruna, resumido en “Amor y más amor, que nunca dice basta”.
Las religiosas anuncian, además, que la congregación impulsa una mayor participación del laicado en la familia Vedruna, mediante nuevas formas de pertenencia y colaboración que comenzarán a desarrollarse próximamente. Como cierre, han dirigido un mensaje a las familias, antiguos alumnos, docentes, personal del colegio y a toda la ciudad: “Queremos deciros, sobre todo, gracias. Y que os queremos”.
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